EL Plzen sentencia la eliminatoria

Victoria del equipo checo por 0 goles a 3 en San Paolo, que le hacen poner pie y tres cuartos en octavos ante un Nápoles frío y sin actitud. Darida, en el primer acto, y Ratjoral y Tecl en el segundo, firmaron la goleada.

EL Plzen sentencia la eliminatoria
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Nápoles
0 3
Plzen
Nápoles: De Sanctis; Gamberini (Hamsik, Min 46), Rolando, Britos; Maggio, Dzemaili, Donadel (Inler, Min 72), Zùniga; El Kaddouri (Calaio, Min 59); Pandev, Cavani
Plzen: Kozacik; Reznik, Cisovsky, Prochàzka, Limbersky; Horvàth, Darida; Rajtoral (Fillo, Min 58), Kolàr (Hejda, Min 90), Kovarik; Bakos (Tecl, Min 59)
MARCADOR: 0-1, Min 29, Darida. 0-2, Min 79, Rajtoral. 0-3, Min 88, Tecl.
ÁRBITRO: Van Boekel, holandés. Amonestó a los locales Rolando e Inler.
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la ida de los dieciseisavos de final de la Europa League. Unos 40000 espectadores se dieron cita en San Paolo.

La música de la Europa League volvía a sonar en el sur de Italia. Nápoles y Plzen se citaban en una de las eliminatorias más entretenidas, a priori, de los dieciseisavos de final de la competición. El Viktoria, que ya había expuesto sus credenciales y la dinámica ascendente que atraviesa en las últimas temporadas, sobre todo tras la incorporación al banquillo checo de Paver Vrba, desafiaba a un Nápoles con potencial que, quizá debido a la actuación de su preparador, más centrado en el Calcio, ha dejado pasar una oportunidad de darse una alegría en el viejo continente. 

Las alineaciones expuestas por ambos técnicos hablaban de la desigualdad, en cuanto a importancia se refiere, que le daban ambos entrenadores al choque. Mazarri alineaba un equipo plagado de suplentes, en el que debutaba Rolando, falto de brillantez e ideas, más si cabe con la baja de última hora de Insigne. Mientras, por su parte, el preparador visitante ponía en alza su mejor once, únicamente con la baja, sensible eso sí, de su máximo goleador en la competición, Michal Duris. Las cartas estaban boca arriba, el partido comenzaba y el cuadro checo parecía querer jugar en primer lugar.

Que el Plzen juega, y mucho, no es algo nuevo. Que quedara por delante del Atlético de Madrid en el grupo, no es casualidad. El estilo que ha impuesto su técnico está grabado a fuego en cada uno de los jugadores que lo exponen en su máxima potencia, independientemente del escenario, como muestra el partido de hoy en San Paolo. El equipo no se arruga, le gusta tener la pelota y dominar el choque, y con esa intención salió al encuentro. El Plzen dominó desde el principio del partido ante un Nápoles que esperaba en campo propio, fiel a su estilo, aunque incapaz de reproducirlo ante la falta de jugadores como Inler o Hamsik o la incapacidad de hacerlo de algunos que si estaban sobre el verde, retratados en el día de hoy, como El kaddouri o Donadel. El peso del choque lo asumió el equipo checo, quien en todo  el primer acto solo se vio en apuros ante un disparo fuerte de Pandev que bien pudo haber adelantado a los napolitanos. Sin embargo, en esto del fútbol, quien más expone y más ambición muestra acaba llevándose el gato al agua y, en esta ocasión, no iba a ser diferente.

Primero iba a ser Ratjoral que tras un gran centro, al que esperaba Bakos en boca de gol, obligada a Gamberini a actuar de forma providencial. En la continuación de esa jugada, el propio Bakos iba a pedir un penalti que el colegiado holandés no decretó. El Nápoles era un equipo sin alma, sin fuerza, sin ímpetu, sin garra, eso que le hace poder competir y que ausente reduce al conjunto napolitano a la categoría de conjunto ramplón. El gol lo amasaba el Plzen sin prisa, a fuego lento, rompiendo líneas con pases y tratando de ganar la espalda a una defensa muy pasiva, no tardaría mucho en llegar. Estaba a punto de cumplirse la primera media hora de juego cuando tras una serie de rechaces en el área local el esférico le caía en la frontal a Darida quien, tras orientarse la pelota, disparaba fuerte y seco, con precisión milimétrica, obligando a De Sanctis a simplemente observar como el balón entraba cerca de su escuadra.

Tras el gol, ambos equipos firmaron una tregua que duró hasta el descanso. Tras este, Mazarri reaccionó e introdujo a Hamsik, artífice de todo el peligro del Nápoles en la segunda mitad. Su entrada se notó, y mucho, los primeros quince minutos del cuadro local bien podrían haber obtenido la recompensa del gol. Cavani tras un saque de esquina trajo los nervios por primera vez una zaga local, tranquila hasta el momento, en forma de remate de cabeza ajustado a la cepa del poste. Seguidamente Dzemaili, a pase del eslovaco, lo intentaba desde lejos con un gran disparo que Kozacik despejaba a córner. De nuevo Hamsik apareció en escena, tratando de erigirse en protagonista de una obra napolitana siniestra hasta el momento. El mediapunta agarró el balón en la divisoria y tras sortear hasta a cuatro contrarios obligaba al meta visitante a ir abajo y blocar lo que bien podría, y merecía, haber sido el empate. 

A partir de este momento de nuevo el conjunto checo tomó las riendas del partido y aprovechó la pasividad italiana y el regalo de Zúñiga, en forma de gol, para cerrar el partido y casi la eliminatoria. Horvàth ponía un centro sin aparente peligro que el lateral colombiano no acertaba a despejar, poniendo en bandeja de plata el gol a Rajtoral que elevaba sutilmente y establecía el segundo. Era el broche de oro a su partido, lleno de lucha, coraje y derroche físico. El encuentro parecía cerrado, tan solo diez minutos separaban el choque del pitido final sin embargo, fueron suficientes para que el Plzen anotará el tercero de la mano de Tecl tras un gran pase filtrado de Kolàr. 

Era la sentencia, la estocada final a un Nápoles que, si no lo había entendido como tal antes del partido, bien puede ir centrándose en pelear la liga ante una Juventus con distracción europea. El Viktoria por su parte no ha hecho más que seguir creciendo, de dar una gran alegría a los cerca de mil aficionados que se desplazaron a Italia merecer a un equipo que enamora, que se ha paseado en San Paolo y parece no querer parar de sorprendernos. La vuelta será un trámite, un partido para hacer disfrutar a una comunidad, con solo 200000 habitantes no lo olvidemos, enganchada a este equipo que, a poco que siga con el nivel expuesto, dará mucho que hablar en esta competición.