Ola John: la perla de Enschede
El fútbol holandés suele ser elegida como una liga trampolín de las jovenes promesas. La Eredivisie vive de ver a auténticas estrellas del futuro, dar sus primeros pasos en su liga. Esa liga y sus equipos sobreviven a la fuga de talento supliendolas con dinero, mucho dinero. Un dinero que se reinvierte de manera excepcional: en el fútbol base. Uno de esos productos del fútbol base es Ola John, un liberiano que emigró a Holanda cuando era pequeño, en busca de un futuro mejor. El destino le deparó mejor suerte que la que él esperaba: ser fútbolista profesional... y de los buenos.
Generalmente cuando se habla de fútbol, la gente normal suele hablar en favor de los jóvenes jugadores y prodigiosos talentos. Cada uno, con su entrenador particular dentro, reclamara para sí la atención hacia alguien que va a ser la próxima estrella del firmamento futbolístico. No se sabe con qué motivo más estratégico: si decantarse por ser un ojeador y descubridor de talentos, por representar al futbolista y sacar tajada de ello o bien explotar su labia con el fin de que la atención caiga en dichos futbolistas.
En cualquier caso, no se puede negar que Holanda es una fuente inagotable de talento y es, donde mayor importancia se le da al fútbol base. Es de donde salen los grandes jugadores educados para el fútbol moderno. Una modernidad que empezó imponiendo el Ajax desde los 70. Un modelo que hoy en día copian, imitan o se asemejan con el del gigante holandés. La Eredivisie no es nada ajena a esto. Y es que, aparte de generar talento, los tentáculos que tienen sobre países exponencialmente pobres o en jóvenes jugadores de países que no suelen apostar por el fútbol es muy grande.
Una buena prueba de ello es uno de los jugadores más prometedores de la actual liga holandesa: Ola John.
Su historia personal, no dista más allá que la de un joven africano, cuyo padre pierde en una de esas inocuas e interesadas guerras en el continente negro y su familia ha de emigrar para encontrarse con un futuro mejor y próspero. La gran esperanza y promesa de África. Es así, como Ola llega a territorio neerlandés. Su sueño, como el de casi todo joven que le guste el deporte, era triunfar. Triunfar en el fútbol. Para ello, ingresó en el equipo de su localidad, el modesto Des Niverjdal, situado en el este de Holanda, muy cerca de la ciudad de Twente (en la provincia de Overijssel, traducido al castellano Transisalania). Allí empezó a destacar, no sólo por el clásico físico resistente de los africanos, sino también por una depurada técnica y una velocidad superior a los de su edad. Motivo, por el cuál, el Twente (equipo del barrio de la ciudad de Enschede, la capital más grande de la provincia de Overijssel) fija sus ojos en él.
Paulatinamente, el jugador va promocionándose sucesivamente hasta llegar al equipo, la temporada pasada con 18 años. Algo muy habitual en Holanda dar la alternativa con esa edad a jóvenes valores. El año pasado, no fue ni mucho menos titular (era Bryan Ruiz el titular), pero en los minutos que estuvo su dupla con el costarricense, fue motivo de muchas alegrías para los aficionados que habitualmente acuden al De Grosch Veste. Su actuación en la previa de la Liga de Campeones, fue su bautismo de fuego...que pasó sin demasiados problemas. De hecho, fue uno de los jugadores más activos del mismo. Mil y una formas de desbordes, de regates, de asistencias. Todo un lujo, pese a que el Twente quedó fuera de la máxima competición continental y ahora disputa la Europa League.
Describiendo a Ola John, es un extremo diestro que suele ocupar la banda contraria...pero no para proyectar sus diagonales (que las hace si es la única jugada posible)...sino de encarar, desbordar y asistir. Es su jugada más común, por tanto es un jugador que se desenvuelve bastante bien con las dos piernas. Con alma de asistente, saca los córners, libres indirectos o todo lo que indique una jugada de estrategia a balón parado sin opción a disparo directo.
Sin el nombrado Ruiz, Ola John tiene a quien asistir: Luuk De Jong y Marc Janko. Dos delanteros rematadores y regulares goleadores, el liberiano (nacionalizado holandés) tampoco le hace ascos al gol, aunque la definición no sea sus mayores puntos fuertes.Unos puntos fuertes que la "oranje" no puede descuidar. Algo que va camino de hacerse realidad, si sigue a este ritmo esta perla. La perla de Enschede.




