Torres y su obsesión insana

Torres y su obsesión insana
Torres y su obsesión insana

Buscas el gol dando lo mejor de ti. Sabes que es tu objetivo y no quieres fallar a aquellos que han puesto sus esperanzas en tu habilidad. Pero el balón se te escapa una vez. Y otra. Y a la siguiente te empiezas a desesperar. Todo está en tu contra. Marcas, pero es fuera de juego. Te pitan falta. Te cambian. Llegas al banquillo pensando en lo que has fallado. Pierdes confianza. Toda esa fuerza con la que salías va menguando poco a poco. Te crees peor de lo que en realidad eres. Pero un día encuentras los tres palos. Y el balón entra. Da igual como, pero está en la red. Y ese día resurges de tus cenizas. Fernando Torres sabe de lo que hablo.

Para un delantero el gol lo es todo. Es su forma de vida. Cuando el gol falta, hay un “nueve” triste. Según pasan los partidos y no logras tu objetivo, la pesadumbre aumenta, hasta el punto de poder originar un problema psicológico. Un bloqueo mental que hace bajar el rendimiento del jugador, llevando al mismo a una situación de depresión en la que la autoconfianza se reduce a un término cercano a cero. Es momento de reflexión. La falta de gol se tiene que acabar en algún momento, pero mientras tanto es una obsesión insana que no te deja ver más allá de eso.

Fernando Torres estaba aportando su técnica al equipo. Sus desmarques constantes, sus conducciones vertiginosas y sus asistencias seguían estando presentes, pero al término del partido, fuese cual fuese el resultado, se retiraba cabizbajo. En los primeros encuentros, el comentario era generalizado y un típico tópico donde los haya: ha jugado muy bien, pero le ha faltado el gol. Según avanzaban las jornadas se empezaba a hablar de sequía, para acabar en el banquillo tras varias semanas sin ejercer su función fundamental de delantero. Los errores de cara al arco rival acabaron mermando sus otras facultades. Cuando estás obsesionado, el cuerpo no responde igual. En ese estado, no habría llegado al balón que nos dio la Eurocopa.

Durante esos días, comenzaron todo tipo de bromas y mofas hacia su persona. Los chistes con el nombre de Torres de por medio son incontables. Twitter globaliza todo. Algunas de las chanzas twitteadas son sin maldad ninguna. Otras expresan con burla el parecer extendido de que a este niño pocas patadas al balón le quedan en un club de nivel. Lejos de ironías y escarnios, la realidad es que Fernando Torres acaba de cumplir los 28 años y tiene todavía mucho fútbol por delante, sino pregúntenle a Raúl. El balón ya ha entrado una vez. Y poco tardó en entrar otra. Jugar la Eurocopa es el sueño de un coma que ha sido eterno. La recuperación debe ser lenta e indolora, evitando caer de nuevo en la ansiedad… veremos si ha despertado a tiempo.