Maxi y Carroll hunden al Blackburn en el infierno

Los “Rovers” remontaron dos goles en contra pero no pueden superar a un Liverpool con la suerte de su lado. Carroll, al fin, se convirtió en el heroe para los “reds” tras un buen partido de lucha, entrega y pasión.

Maxi y Carroll hunden al Blackburn en el infierno
Blackburn
2 3
Liverpool
Blackburn: Robinson, Olsson, Dann, Orr, Hanley, Dunn (Lowe - 75' ), Formica (Rochina - 73' ), Nzonzi, Olsson, Hoilett, Yakubu
Liverpool: Doni,Johnson (Agger - 53' ), Coates, Skrtel, Flanagan (Jones - 26' ) 11 Maxi Booked (Jose Enrique - 77' ), Henderson, Spearing, Shelvey, Carroll, Bellamy
MARCADOR: 0-1, min.13, Maxi / 0-2, min.16, Maxi / 1-2, min. 36, Yakubu / 2-2, min. 61, Yakubu (pen) / 2-3, min. 91, Carroll
ÁRBITRO: árbitro: Anthony Taylor. Amonestados: Liverpool - Doni (expuls), Bellamy, Henderson, Maxi, Flanagan y Jones. Blackburn - Orr, Hanley, Formica, Hoilett
INCIDENCIAS: Edwood Park, 23.571 espectadores. Partido correspondiente a la jornada 33 de la Premier League.

El Liverpool solo piensa en la copa. Desde luego para los de Dalglish una victoria sobre el histórico rival “red”, el Everton, y en semifinales de la prestigiosa FA Cup, tiene mucha más gloria que un enfrentamiento contra un Blackburn perdido en una lucha por resistir. Pero el partido no defraudó.

En los albores del encuentro fue el Liverpool quien tomó la iniciativa. Los "reds" salieron raudos y con ímpetu para atemorizar a su rival, esperando que su presencia hiciese temblar al conjunto local. Carroll, como un antiguo titán, se plantó como el hombre clave para intentar derrumbar el muro local, pero el delantero no está en forma. Tuvo destellos en algunos partidos atrás, pero el viejo goleador ha caído bajo el peso de la camiseta “red”. No queda nada de aquel devastador delantero que maravilló en el Newcastle.

Con la amenaza controlada, los “rovers” miraron hacia Doni. La apuesta ofensiva fue total, ya que los chicos de Steve Kean necesitan los puntos en su lucha por la salvación, y audaces, se lanzaron hacia arriba. Comandados por Formica, Nzonzi y el siempre letal Yakubu, los locales atacaron con tal insistencia que olvidaron proteger a Robinson atrás.

Hacia el cuarto de hora de juego, una jugada del Blackburn bien defendida por los “reds” terminó en una contra mortal. Skrtel robó el balón, y divisando en el horizonte la veloz arrancada de Bellamy, le regaló un balón que surcó grácil y eterno los oscuros cielos de Lancashire. El galés, controló a la perfección, y rápido cual diablo, cedió toda la gloria a la oportuna aparición de Maxi. La “fiera”, surgido en el segundo palo como un hábil cazador, fusiló sin piedad para adelantar al Liverpool.

Sin tiempo para reaccionar la hipnotizada zaga local sucumbió a la embestida rival. Apenas tres minutos tras el gol, Shelvey robó con ahínco un balón que subió hasta al área con inusitada rapidez. El mediocentro no dudó, disparó, flojo pero colocado y Robinson fue esta vez quien falló. El meta no despejó, Carroll metió la pierna y de rebote, por el azar o la fortuna, el balón llegó de nuevo a las botas de la ”fiera”. Todo el estadio enmudeció.

Al fin la suerte acompañó a los de Dalglish, cuya marca de 28 tiros al palo es la más alta de la Premier, y dejó una apacible tarde a los “reds”. Aparentemente. Porque esta temporada algo falla en el Liverpool. El carácter y la entrega que antaño ofrecían ha desaparecido; falta estilo y agresividad. Y por eso los rivales aprovechan su oportunidad.

En el minuto 21 una ridícula cesión de Flanagan devolvió al Liverpool a la cruda realidad. Doni no pudo evitar el penalti sobre Yakubu y el desastre, de nuevo, parecía cerca. El sustituto, Brad Jones, asumió la responsabilidad. El joven portero esperó el momento, fijó su mirada en el balón y detuvo el tiempo. La gloria ese momento fue suya, pues con su intervención manutuvo cerrada la profunda herida “red”. Sin embargo, fue un aviso Yakubu remediaría su error.

El Blackburn con oficio y entrega retomó el control del esférico ante un Liverpool aterrador por su propio temor, hasta que en el minuto 35 Yakubu apareció. Desde el pico derecho del área, el testarazo del senegalés batió a Jones con el permiso de un impasible Carroll. Los fantasmas regresaban a la mente de los “reds”.

Sabio por los años de batalla, Dalglish ordenó calma, y las tropas obedecieron. Madurando siempre desde la defensa, el Liverpool durmió un partido en el que los Rovers querían mas, pero el “passing game” surtió efecto. El partido durmió hasta el descanso.

El descanso dio alas a los Rovers

Tras el parón, la estrategia del escocés funcionó. Mientras el implacable reloj marcaba con parsimonia su justa misión, el partido cayó en una trampa oculta. Ambos conjuntos guardaron sus fuerzas augurando un final lleno de ritmo e intensidad. Tanto el Blackburn como el Liverpool esperaron un fallo muy posible para los dos.

Pero esa clama forzada tiene sus riesgos y en el minuto 60, las gradas volvieron a rugir. Fue una jugada realmente ridícula. Ante un despeje del meta “red”, Yakubu tocó los cielos para detener el despeje. Lo consiguió. Jones se puso nervioso, el balón resbaló entre sus dedos y el nigeriano consiguió arrebatarle la codiciada posición. Lo que parecía imposible volvió a suceder: segundo penalti contra el Liverpool, y esta vez Yakubu sí marcó.

El Blackburn no desaprovechó el empuje de la igualada y cargó de nuevo para conseguir el gol. Los de Steve Kean jugaron rápido y con valor para enjaular a un Liverpool incapaz de parar el asedio. Una oportunidad en el 70, Carroll que casi marca en propia, los centros al área y cada salida del portero Jones fueron una oportunidad constante para los insaciables jugadores de Kean. El Liverpool vivió un infierno.

Pero al final un halo de luz recubrió el espíritu "red". En el minuto 91, con el tiempo agonizando, un ángel tocó a Carroll y delantero alcanzó su deseado gol. Volcado en un ultimo intento, Agger se quedó en el área rival, esperando un balón que milagrosamente llegó. El danés peinó el balón, y  poderoso como una avalancha, el ariete inglés voló libre hacia la definitiva victoria final.

Tras el pitido dos caras quedaron marcadas en Edwood Park. Para el Blackburn esta derrota supone un paso atrás en una propia lucha por sobrevivir, pero para Carroll, y sobre todo para el Liverpool, el orgullo herido encontró un reposo vital. Los “reds” afrontan contra el Everton un partido que marcará su historia venidera y necesitan todo el apoyo para derrotar a los aguerridos jugadores de David Moyes. Con el gol de Maxi y el renacido ariete inglés, los "toffies" no dormirán tranquilos.