Di Matteo y Avram Grant: los genios de la lámpara mágica de Abramovich

El empate del Chelsea en el Camp Nou tras hacer fructífera la renta de un gol en Stamford Bridge tiene como destino la final de la Champions League en Munich. Roberto Di Matteo, sin experiencia en banquillos de clubes de nivel, repite la gesta que en 2008 hizo Avram Grant con el Chelsea, al enfrentarse al Manchester United en la final de la Champions League. Ambos entrenadores son los únicos que rozaron el sueño de Roman Abramovich.

Di Matteo y Avram Grant: los genios de la lámpara mágica de Abramovich
Di Matteo y Avram Grant: los genios de la lámpara mágica de Abramovich

La destitución en marzo de Villas-Boas como técnico del Chelsea abría un nuevo período en la entidad presidida por Roman Abramovich. Muchos pensaban en la planificación deportiva de cara a la próxima temporada, después de caer derrotado en la ida de los octavos de final de la Champions League frente al Nápoles. No había esperanzas, no existían sueños, no había sitio para las expectativas a corto plazo. El Chelsea nombraba a Roberto Di Matteo, hasta entonces ayudante de Villas-Boas en el banquillo, como nuevo entrenador hasta final de temporada. Las ilusiones depositadas en él eran mínimas, un puente edificado con duración hasta junio mientras se buscaba nuevo entrenador. Di Matteo, que como experiencia en los banquillos tan solo contaba con un breve periplo en el Milton Keynes Dons y una estancia con el West Brom Albion que terminó tras sufrir una racha continuada de derrotas, era la luz a la oscuridad que invadía Stamford Bridge.

4 victorias y un empate en Champions League. Di Matteo ha llevado a la final a un Chelsea desahuciado a su llegada. 

Cuatro meses después de asumir el cargo, el Chelsea de Roberto Di Matteo es finalista de la Champions League y de la FA Cup, a cuatro puntos de clasificarse para la Champions League en la Premier League. El bagaje del italiano en el banquillo deja que desear en Inglaterra (3 victorias, una derrota y 3 empates). No obstante, su actuación en Champions League ha sido meteórica: 4 victorias y un empate. Destino: Munich. Y es que la obsesión de Abramovich es la competición europea.  

Son los verdaderos problemas del Chelsea. Desde la llegada del magnate ruso, la radiografía que se puede leer de las carencias del club comienza ahí. No importa el dinero que se gaste (se cifra en más de 700 millones de libras en ocho temporadas). El objetivo es la “Orejona”, sea como sea, pese a quien pese, y se lleve por delante a quien se lleve. Y para ello ha desfilado hasta ocho entrenadores:Ranieri, Mourinho, Avram Grant, Scolari, Hiddink, Ancelotti, Villas-Boas y, ahora, Di Matteo.

La huella de Avram Grant

19 de mayo. Munich. Allianz Arena. Es la fecha en la que el Chelsea se ha citado con la Historia. Es el momento en el que Abramovich puede ver cumplido su sueño, o en cambio, caer en una nueva pesadilla que pinta ya a maldición. El empate en el Camp Nou ha clasificado al Chelsea, en detrimento de un derrotado Barça.

Avram Grant llegó a la final de la Champions League en 2008 sustituyendo a Mourinho. Apenas era conocido y fue el primer genio de la lámpara mágica

Las carreras de Avram Grant y Di Matteo en el banquillo del Chelsea son análogas. La semejanza es inevitable. El técnico israelí, amigo personal de Abramovich, tuvo la dura papeleta de hacer olvidar la figura de Mourinho. Y no le costó hacerlo, gracias a la confianza depositada por el magnate ruso. Tras superar la fase de grupo, dejar atrás los octavos y cuartos de final ante equipos de inferior nivel (Olympiakos y Fenerbahce), el Liverpool era la parada previa a la final, que no pudo detener al Chelsea y se plantó en la final contra el Manchester United.

El ambiente era el ideal para Abramovich. Celebrada en Moscú, se rumoreaba con que el propietario del Chelsea tenía preparada una pomposa fiesta post-partido. Pero un inoportuno resbalón de John Terry en la tanda de penaltis daba el cetro europeo al conjunto dirigido por Sir Alex Ferguson.

El genio de la lámpara que aspiraba a cumplir los sueños de Abramovich se esfumó. El magnate ruso le despidió un 24 de mayo, días después de la derrota, sin valorar si quiera que había sido el único entrenador en cumplir las expectativas que exige desde comienzo de campaña. 

Di Matteo sigue la estela

Roman Abramovich ha anunciado que dará 10 millones de libras a su plantilla si gana la Champions League. No hay excesos si el genio de la lámpara reaparece y termina eficientemente su trabajo. Los jugadores obtendrán 350.000 libras por cabeza mientras que el bote más suculento parte hacia manos de Di Matteo (500.000 libras).

Di Matteo cuenta con 7 jugadores que fueron titulares en Luzhniki en 2008. La misma columna vertebral, la vieja guardia del Chelsea

No ha sido una tarea fácil. Sin desplegar un fútbol vistoso, el Chelsea ha estado sujeto a críticas por su estilo, poco atrevido pero muy práctico. Así logró salvar el escollo contra el Nápoles. Una eliminatoria después, el Benfica sucumbía ante su pizarra. Y el Barcelona probaba su pragmatismo sin poder poner oposición. Destino: Munich.

El Chelsea ha alcanzado la final de la Champions League. Siete de los titulares que disputaron la final del Luzhniki en 2008 continuan ligados en la plantilla del Chelsea. La misma columna vertebral, la vieja guardia del club que se resiste a desaparecer sin conquistar Europa: CechTerry LampardDrogba.

Las esperanzas de Abramovich

Una vez más, los sueños en manos de un entrenador provisional. Sus esperanzas penden de un entrenador casi carente de experiencia en los banquillos, pero icono histórico del Chelsea. Ni Di Matteo ni Avram Grant tuvieron la repercusión de Mourinho. Ni la vitola con la que llegó Hiddink. Ni el nombre de Luiz Scolari. Sin embargo es su humildad, trabajada desde el anonimato, sin ruido, como el trabajo de las hormigas, las que hacen que Abramovich vuelva a lucir una sonrisa desde el palco de Stamford Bridge.

Su codicia no ha sido barrera para que un segundo genio le brinde con una nueva lámpara mágica. Le sobran dos deseos. Necesita tan solo uno.