Los errores de Dalglish

Los propietarios del Liverpool han destituido a 'King' Kenny tras 18 meses en el cargo. Las razones son varias. Unos resultados pésimos o una mala planificación deportiva han servido para que el técnico escocés agotase su estancia en Merseyside. La última vez que el Liverpool solo consiguió 52 puntos fue en el año 1981.

Los errores de Dalglish
Foto: PA

Para el condado  de Merseyside, Boston se ha convertido en la ciudad que imparte justicia. Allí residen John W. Henry y Thomas Werner, los propietarios norteamericanos del Liverpool cuya mayor pasión son los Red Sox de la MLB. Criticados por su escasa figuración en Anfield para representar a la entidad ‘Red’, Henry y Werner toman las decisiones que marcan la trayectoria del Liverpool. La última decisión, despedir a Kenny Dalglish como técnico del Liverpool.

A principios de abril, Damien Comolli, que ocupaba el cargo de director deportivo en el club, viajó hacia Boston para sugerir a los dueños una serie de cambios para mejorar a la institución y rectificar el presente para vivir un futuro mejor. Comolli también expuso sus razones sobre la necesidad de despachar a Dalglish del banquillo del Liverpool ya que interfería excesivamente en la planificación deportiva. Henry y Werner encontraron ofensivos los consejos de Comolli, al que despidieron de su cargo.

La Carling Cup era un colchón en el crédito del técnico escocés. La temporada en Premier League dejaba que desear y los números no avalaban su continuidad. Aún así, la FA Cup podía remendar su autoridad tanto en el vestuario como en los despachos. No pudo ser y el Liverpool cayó a manos del Chelsea en la final, tras deshacerse del Everton en semifinales con un juego apático y revestido de suerte.

Un Liverpool mediocre.

La Premier League era el último clavo ardiendo al que  aferrarse. La competición europea era una quimera pero Dalglish necesitaba un cierre de temporada espléndido para borrar del recuerdo una segunda vuelta para el olvido. No fue así: dos derrotas contra Fulham y Swansea City y una victoria contra el Chelsea (con un once inicial reservado para la Champions League) en los tres últimos partidos.

La última vez que el Liverpool ocupó una posición tan baja fue en 1993-1994 No ha sido la mejor temporada del Liverpool en la Premier League. Hay que remontarse a la historia para encontrarse un equipo con resultados tan vulgares. El Liverpool ha terminado la temporada en octava posición y sin clasificarse para competición europea. La última vez que el Liverpool ocupó una posición tan baja fue en 1993-1994. Además, la cantidad de puntos con la que ha cerrado la temporada (52 puntos) es la peor cifra desde 1981.

No es la única estadística que muestra la debilidad que ha impreso Dalglish en su equipo. Anfield, que se ha caracterizado por su fortaleza para amarrar puntos en casa, ha sufrido al ver al actual Liverpool. En la presente temporada, solo se han ganado seis partidos (9 empates y 4 perdidos) en calidad de equipo local.

Decía Bill Shankly, con estatua en las afueras de Anfield por su condición de leyenda con el Liverpool, que “cuando no tengo nada que hacer miro debajo de la clasificación para ver cómo va el Everton”. Los ‘Toffees’ han sacado cuatro puntos más que el Liverpool, quedando un puesto por encima. Desde la Segunda Guerra Mundial, este hito tan solo se produjo en tres ocasiones.

Para cerrar los pésimos números de Dalglish con el Liverpool, la segunda vuelta demuestra la poca ambición y la nula superioridad del equipo con el resto de los equipos. Tan solo se ha conseguido 18 puntos de 57 posibles. Además, la cifra de goles también es preocupante: 47 goles, undécimo equipo con más goles de la competición, aunque ser el tercer equipo menos goleado de la competición (40 goles) le resta importancia.

La Carling Cup no ha sido suficiente para los propietarios. EL Liverpool conseguía su primer título desde hace seis años. Ni siquiera la copa ha servido para esconder el desastre que los ‘Reds’ han ocasionado en Premier League.

Una asignatura pendiente.

Comolli se quejaba del exceso protagonismo de Dalglish en la planificación deportiva como una de las razones para mejorar el Liverpool. Y no es para menos. Hasta el día de hoy, las contrataciones del técnico escocés han dejado que desear por el rendimiento ofrecido dentro del campo con respecto al montante económico pagado por ellos.

Desde que llegara Dalglish, el Liverpool ha gastado 130 millones en fichajes. Tan solo ha conseguido una Carling Cup y está fuera de competición europea Son el caso de Charlie Adam (8 millones), Jordan Henderson (18 millones), Sebastián Coates (8 millones), José Enrique (8 millones) y Stewart Downing (23 millones). Los cinco jugadores llegaron en verano por un precio que superan los 60 millones de euros. A día de hoy, aún se espera su mejor versión. Adam y Henderson apuntaban a ser la estructura medular del equipo junto a Gerrard y Lucas Leiva. Tan solo el exjugador del Blackpool y el exlateral izquierdo del Newcastle United han dado señas de un buen rendimiento. En el caso de Adam, ha sido irregular y las lesiones apagaban la mecha de sus buenos momentos. Por parte de José Enrique, ha ido de más a menos durante la temporada, oscureciendo la luz de una posible llamada de Vicente del Bosque a la Eurocopa.

Henderson ha formado parte en más ocasiones del banquillo que de titular. No ha habido rastro del Henderson que maravillara con Sunderland. Es el mismo caso de Downing, cuyas estadísticas son redondas con la camiseta ‘Red’: 0 goles, 0 asistencias. Ha sido más noticias por sus excesos que por sus hechos, siendo arrestado por la policía en una ocasión por malos tratos a su novia.

En año y medio, Dalglish ha invertido un total de 130 millones de euros para conseguir una única Carling Cup. El resto del montante económico lo completa Luis Suárez (26 millones de euros) y Andy Carroll (más de 40 millones), que completaron los fichajes del mercado invernal del año pasado.

Steve Clarke, rey táctico sin trono.

Una de las claves en los errores de Dalglish han sido las decisiones tácticas durante los encuentros. Steve Clarke es la figura en la que el escocés delega todas las responsabilidades. Se encarga de todo lo referente a jugadas de estrategia, estudio del rival, posicionamiento de los jugadores en el campo y decisiones tácticas en función de las exigencias del partido.

Entre otra serie de aspectos, al Liverpool se le acusa de no realizar los cambios en su debido momento. No solo eso. También las decisiones de incluir determinados jugadores en partidos que son necesarios otro tipo de perfil de jugadores. Un ejemplo es la final de la FA Cup contra el Chelsea, donde Luis Suárez estuvo solo en la presión y el Liverpool apenas gozó de presencia ofensiva. El partido pedía a gritos a Andy Carroll, que a su salida mejoró la versión en ataque del equipo.

Es una de las críticas que se hace  a Dalglish y en su defecto a Clarke. A pesar de tener una racha donde no se aliaba de cara al gol, el trabajo de Carroll descargaba mucho al equipo y ayudaba a Luis Suárez en sus tareas en su camino hacia la portería. Durante el último mes, el rendimiento del delantero inglés mejoró y Dalglish no contó con él todo lo que debería.

También recibe críticas por la poca movilidad del banquillo, sin ideas y sin capacidad de actuación. Dirk Kuyt, que tiene pie y medio fuera de Anfield, apenas ha contado con participaciones en su haber, por lo que el Liverpool perdía la baza de la frescura y la sorpresa. El delantero holandés siempre ha mostrado compromiso con la camiseta ‘Red’ y ha añadido un plus de motivación al equipo con su garra.

Roberto Martínez y Brendan Rodgers, alternativas.

Con Dalglish ya sentenciado, la secretaria técnica del Liverpool busca un nuevo entrenador que supla al escocés en el banquillo de cara a la próxima temporada. Cuentan con un amplio abanico de opciones. La prensa rumorea, en especial, con Roberto Martínez, técnico del Wigan. El español ha cuajado grandes años con Swansea City y con los ‘Latics’ y David Whelan (presidente del Wigan) asume la pérdida irrefrenable de Martínez para la próxima temporada.

No es el único. Brendan Rodgers y Paul Lambert, técnico de Swansea City y Norwich City respectivamente, cuentan también con grandes posibilidades porque cumplen los requisitos: conocimientos de Premier League, gran temporada con equipos pequeños, gusto por el balón y jóvenes.

No se puede descartar tampoco a Rafa Benítez, emblema del Liverpool y que nunca ha ocultado su deseo de regresar a casa. Pero se baraja la opción de Alan Pardew, entrenador del Newcastle United. Ha sido escogido como manager del año en Premier League por la gran temporada que ha tenido con las ‘Urracas’. De él gusta la virtud de ser un “rey Midas”. En Newcastle, todo lo que ha tocado se ha convertido en oro. Como prueba, el rendimiento de Cabaye (5 millones de euros) o Demba Ba (0 euros), que han formado una magnífica asociación con Ben Arfa y Pappis Cissé.