Portsmouth, la odisea de la liquidación

Pasó a la historia por ser el primer equipo de toda Inglaterra cuando entró bajo administración judicial al ser intervenido por deudas superiores a los 70 millones de euros. En tres años ha descendido de forma consecutiva de la Premier League a la npower League-1 (2ª División B española) después de ganar la FA Cup en 2008 contra el Cardiff City. Ha vivido por encima de sus posibilidades durante años y ahora paga los excesos con sueldos de hasta 36.000 libras semanales por jugador, así como deudas de cobros a jugadores que ya no pertenecen a la disciplina del Pompey. Cuenta con una nómina actual de solo doce jugadores, sin portero, y con una lista de ocho jugadores a vender para solucionar los problemas económicos a falta de cinco semanas para el inicio de la competición. Es el drama que vive el Portsmouth.

Portsmouth, la odisea de la liquidación
Portsmouth, la odisea de la liquidación

A menos de cinco semanas de distancia para el primer partido de la temporada contra el Plymouth Argyle en copa o a algo más de tiempo para el derbi contra el Bournemouth en Fratton Park (18 de agosto), el Portsmouth inicia la temporada con una nómina de jugadores en la plantilla irrisoria, más propia para un equipo de baloncesto o de fútbol sala, no para un equipo profesional de fútbol. Según publican en su página web, el Portsmouth cuenta con cuatro centrales, tres centrocampistas y cinco jugadores de ataque para el arranque de la temporada. Una lista que puede contar con múltiples bajas: hasta un total de – mínimo – ocho jugadores pueden salir del club en los próximos días. Sin portero para competir, el futuro del ‘Pompey’ es muy negro.

La regresión que ha sufrido el Portsmouth en apenas cuatro años es una cuesta abajo sin frenos. Una montaña rusa que no ha tenido piedad. Han pasado de proclamarse campeones de la FA Cup contra el Cardiff City y jugar la Europa League a descender en tres años de forma consecutiva de la Premier League hasta la npower League-1, que podría equivaler a la Segunda División B en España. Ha terminado la temporada 2011/2012 en la posición vigesimosegunda, con 40 puntos en 46 partidos. La RAE define el karma como “energía derivada de los actos que condiciona cada una de las sucesivas reencarnaciones, hasta que se alcanza la perfección”. En una segunda acepción precisa la definición, de una forma mucho más sencilla, como “una fuerza espiritual”. No se entiende de otra manera lo que le está ocurriendo al Portsmouth.

Un problema, muchos excesos

La historia de la caída del Portsmouth es el cuento de todo equipo que no sabe gestionarse y que peca al cabo del tiempo por vivir por encima de sus posibilidades. Su etapa más gloriosa se remonta a la década final de los años 40, cuando resultaron campeones de Inglaterra durante dos años consecutivos (1948/1949 y 1949/1950) con Jack Froggatt, Peter Harris, Duggie Reid o Ike Clarke como máximos exponentes del fútbol del ‘Pompey’. En toda su historia, han ganado un total de dos FA Cup (1939 y 2008), con una nueva etapa de máximo esplendor, del 2002 al 2008, con Harry Redknapp en el banquillo antes de fichar por el Tottenham Hotspur. El Portsmouth promocionó de categoría y varó las tres primeras temporadas de su regreso a la Premier League en puestos cercanos al descenso. Con la llegada de Alexandre Gaydamak, hijo de un millonario ruso, en enero de 2006, invirtieron grandes cantidades de dinero en fichajes para buscar un inmediato éxito. Estuvieron cerca. En esa misma temporada, quedó un punto por debajo de los puestos que daban paso a la Europa League.

Tras 69 años, el Portsmouth consiguió la FA Cup en 2008 en la final contra el Cardiff City, con un gol de Nwanko Kanu, mítico jugador nigeriano que ha militado en las filas del Arsenal. Un año glorioso, que coincidió con su 110º cumpleaños de aniversario. El triunfo supuso que jugaran por primera vez en toda su historia en una competición europea. Harry Redknapp aprovechó la fama cosechada para fichar por el Tottenham Hotspur mientras el club tenía que dar salida a sus estrellas para cuadrar cuentas y sanear las deudas. De esta manera, jugadores como Glen Johnson, Peter Crouch, Defoe o Niko Kranjcar, abandonaron la disciplina del ‘Pompey’.

Los altos sueldos de varios jugadores que no rendían al nivel esperado, el precio de los fichajes o las deudas que arrastraba y que no solventaba con los traspasos comenzaron a lastrar el rendimiento del Portsmouth, que llegó a acumular 7 derrotas consecutivas en la temporada 2009/2010. En diciembre de 2009 el club anunció que había dejado de pagar a los jugadores por segundo mes consecutivo y que los retrasos se pagarían el 5 de enero. No hubo tiempo: entraron en administración como consecuencia del montante de deudas económicas, que implicó nueve puntos de sanción y que vaticinó de antemano el descenso inmediato a Championship. Las deudas alcanzaban más de 70 millones de euros, lo que significaba que entraban en la historia por ser el primer equipo de toda Inglaterra en entrar bajo administración judicial. Había pasado tan solo 21 meses desde el triunfo en la FA Cup hasta el descenso.

El hundimiento no tenía freno alguno y por Fratton Park desfilaron durante toda la temporada hasta cuatro propietarios diferentes, a cada cual peor. Andrew Andronikou, administrador judicial designado, se comprometió personalmente a salvar el club mediante reducción de costes a la mínima y vendiendo jugadores con fichas altas o que pudieran dar un buen pellizco por ellos mediante un traspaso. Mientras, seguían acumulando deudas, como los 9,2 millones de libras en concepto de sueldo que debían a Bouba Diop, Kanu o Ben Haim, o los 3 millones de libras a Campbell, David James o Peter Crouch. En el caso de otros jugadores, no corrieron tanta suerte y tuvieron que conformarse con los escasos restos que dejó la administración.

Championship: nuevo problema administrativo

El descenso no daba nada más que nuevas decepciones. Antes de comenzar la temporada, el Portsmouth tuvo que vender a jugadores como Kevin-Prince Boateng, David James, Nadir Belhadj o Marc Wilson, entre otros. En total, 17 jugadores vendidos por unas ganancias de 15 millones de libras en total. Con el éxodo de jugadores, el Pompey recurrió al préstamo y a los jugadores libres para armar un equipo que luchara por el inmediato ascenso y de esta manera, alejar los fantasmas administrativos. No fue posible. Finalizó la temporada en 16º posición, a más de quince puntos para entrar en los puestos de playoff para el ascenso a la Premier League. Con el fracaso, Vladimir Antonov compra el club con signos de prosperidad como dueño de múltiples blancos europeos. A pesar de que la lógica imperaba que no realizaran fichajes de coste, Antonov gastó 5 millones de libras para fichar a Erik Huseklepp o Luke Varney, entre otros. Durante esa temporada, apenas ingresó algo más de 600.000 libras, por lo que el balance era irremediablemente negativo. La plantilla era muy corta, con jugadores jóvenes y sin apenas experiencia. El descalabro estaba (casi) anunciado.

Coincidió con nuevos problemas: Vladimir Antonov fue detenido por fiscales lituanos el noviembre de 2011 mediante una orden de arresto en toda Europa por culpa de una investigación sobre supuesta extracción de activos del banco Bankas Snoras, en el que Antonov poseía un 68% del accionariado antes de dejar la administración una semana previa a su arresto. Un día después Antonov renunció a su cargo con el Portsmouth en plena administración, al cual emitieron una orden de liquidación de más de 1,5 millones de dólares en impuestos no pagados, una deuda que provocaba el miedo a una más que posible quiebra. Mientras la Hacienda inglesa informaba que el club debe 37 millones de libras en concepto de impuestos e IVA pendientes, Dubov Akers, directivo del Portsmouth o el empresario hongkonés Balram Chainrai, anterior propietario, inyectaban 27,5 millones de libras en las arcas del ‘Pompey’, con su consiguiente regreso. Nuevamente, restaban 10 puntos al club por los graves problemas financieros que padecía. Caía en puestos de descenso para la npower League-1. La situación era insostenible y el Portsmouth no podía remontar posiciones. El descenso se había consumado, el segundo consecutivo en tres años.

Liquidación inmediata

Con doce jugadores en nómina, el Portsmouth ha redactado una lista con 8 jugadores para prescindir y ganar en sueldos. Ben Haim cobra 36.000 libras semanales en una competición equivalente a la Segunda División B española. El administrador del Portsmouth es claro y conciso: "Para el que el club sobreviva, tenemos que vender" Con once millones de libras como presupuesto, la masa salarial del Portsmouth no es acorde con los números económicos con los que cuentan los equipos de la npower League-1. A pesar de esto, están un duro brete que deben solucionar y es que el club está a cinco semanas de comenzar la competición y solo cuenta con doce jugadores en nómina, de los cuales quiere y puede prescindir de hasta ocho para aligerar el montante económico de sueldos.

Michael Appleton, técnico del ‘Pompey’, desconoce si tendrá mimbres suficientes para salir con un equipo completo para jugar contra el Plymouth Argyle en copa. A los doce jugadores con los que cuenta, sin ningún portero, tendría que restar hasta a ocho jugadores, a los que el club pretende dar salida por su alta ficha. Aaron Mokoena, Greg Halford, Liam Lawrence, Mullins Hayden, David Norris, Erik Huseklepp, Varney Lucas y David Kitson están en el borde de la línea para salir del club. Un error que puede tener fatales consecuencias y que la única explicación que encuentra es el exceso en el que se ha regocijado durante años el Portsmouth, viviendo por encima de sus posibilidades durante años.

Jugadores como Tal Ben Haim o Kanu cobran 46.000 libras semanales – entre los dos –, una ficha inadmisible para la competición que disputan. No existe intención de que ambos jugadores, de 30 y 35 años respectivamente, quieran rebajarse el sueldo y ambos terminan contrato el próximo mes de junio. No solo eso. El club aún debe una importante suma de dinero a exjugadores como Michael Brown, Hughes, Dindane, Benjani, Nugent, Hassan Yebda, Ricardo Rocha y David James,  por la parte contractual del salario que cobraban durante su estancia en Fratton Park.

“Para que el club sobreviva, tenemos que vender. Tienen unos salarios que no son sostenibles para el nivel en el que estamos jugando. Todos ellos están a la venta. Hemos hecho algunos ahorros, pero no es suficiente para salvar el club. Estamos negociando con los jugadores pero todo depende de si se puede alcanzar un acuerdo. Se han presentado varias propuestas. Las sumas de dinero son tan grandes que complican las cosas y los jugadores saben que deben recibir el pago de su salario”, admite Trevor Birch, administrador del Portsmouth.