El brazalete de Wenger: éxitos, fracasos y ambición

Tres de los últimos seis capitanes del Arsenal bajo las órdenes de Arsène Wenger abandonaron el club en busca de títulos. Entre 2006, año de inauguración del Emirates Stadium, y 2011, la entidad inglesa redujo su deuda en más de 200 millones. ¿Qué relación existe entre las políticas de austeridad económicas llevadas a cabo y el reciente éxodo de capitanes 'gunners'? Desde el alcohólico Tony Adams hasta el joven Cesc Fábregas, pasando por el polémico William Gallas o el goleador Thierry Henry. El brazalete de Wenger, una historia de éxitos, fracasos y ambiciones.

El brazalete de Wenger: éxitos, fracasos y ambición
El brazalete de Wenger: una historia de éxitos, fracasos y ambiciones

La negativa de Robin van Persie a la hora de renovar su contrato con el Arsenal cuando su compromiso termine en 2014 es el último caso, pero no el primero, de un capitán ‘gunner’ que abandona la disciplina del conjunto londinense en busca de éxitos. Las constantes promesas de títulos de Arsène Wenger, que nunca llegan a cumplirse, han colmado la paciencia del delantero holandés.

Su predecesor, Cesc Fábregas también emigró lejos del Emirates, concretamente hasta Barcelona, con el objetivo de ganar trofeos. Siete años sin levantar ninguna copa son muchos para un equipo llamado a cosechar grandes victorias. Los futbolistas lo saben y por ello algunos cuestionan el proyecto de Wenger, pero ¿siempre ha sido así? ¿Cuál ha sido la relación de Wenger con sus capitanes? ¿El éxodo de Fábregas y Van Persie es un fenómeno puntual, o más bien al contrario?

Arsène Wenger y la filosofía del éxito

A día de hoy, resulta prácticamente imposible entender cómo funciona y qué representa el Arsenal sin entender la figura de Arsène Wenger. Tras su llegada a Londres en setiembre de 1996, el técnico alsaciano cambió radicalmente los esquemas del club ‘gunner’. Siendo aún un desconocido en Inglaterra -Arsène, who?”, llegó a titular la prensa británica de la época- ocupó el lugar destituido Bruce Rioch y en poco tiempo se hizo con la plena confianza de los dueños de la entidad.

En su primera temporada, Wenger alcanzó la tercera posición en liga y se quedó a las puertas de la Champions League. Sin embargo, en su segundo año al cargo del Arsenal ya pudo alzarse con un doblete histórico, ganando la Premier League y FA Cup. A base de trabajo, y de éxitos, el ex entrenador del Mónaco fue haciéndose un nombre y ganándose una fama que serviría para entender la filosofía del conjunto ‘gunner’ durante los siguientes 16 años. Una filosofía que le llevaría a convertirse en el entrenador del año en Inglaterra en 1998, 2002 y 2004.

No es de extrañar que la mayoría de futbolistas que fichan por el club londinense lo hagan tentados por la figura del alsaciano. Wenger es más que un entrenador; es el padre que cuida de sus jugadores y les guía en sus primeros pasos. “En el equipo, él es nuestro padre porque siempre que hacemos algo mal nos llama y viene a hablar con nosotros”, reconoció en 2009 el ex jugador del Arsenal Emmanuel Eboué. Aún así, esto no siempre fue de esta manera.

Tony Adams (septiembre 1996-mayo 2002): la fuerza del capitán alcohólico

“Al principio pensé: ‘¿Qué sabrá este francés de fútbol?’. Lleva gafas y parece un profesor de escuela. No será tan bueno como George Graham [entrenador del Arsenal entre 1886 y 1995, que consiguió dos ligas, una Recopa de Europa, dos FA Cups, dos Copas de la liga y una Charity Shield]. Ni siquiera habla bien inglés”. Con estas palabras definió Tony Adams, también conocido como Mr. Arsenal, a Arsène Wenger tras su llegada a Londres.

"¿Qué sabrá este francés de fútbol?", se preguntó Adams tras conocer a Wenger

Adams fue uno de los futbolistas más laureados del Arsenal y el segundo que más veces ha vestido la elástica ‘gunner’. Toda una leyenda entre sus aficionados. No es de extrañar que, en un principio, no sintiese gran admiración por quien sería el primer entrenador no británico en la historia del club de su corazón. Adams jugó en el equipo londinense durante 22 años, pero su carrera pudo haber sido bastante más corta de no ser por ese "francés con gafas que parecía un profesor de escuela”.

El defensa inglés padecía un serio problema con el alcohol. Adams llegó incluso a ser condenado a cuatro meses de prisión en 1990 tras tener un accidente de coche mientras conducía con una tasa de alcohol cuatro veces superior a la permitida. Además, por culpa de la bebida también se vio envuelto en varias peleas en clubes nocturnos, tuvo que recibir 29 puntos tras caerse por las escaleras mientras estaba ebrio o incluso jugó un partido en 1994 bajo los efectos del alcohol, reconocido por él mismo en su autobiografía, Addicted.

Finalmente, cuando admitió en público su adicción a la bebida en 1996 e inició su recuperación, encontró en Arsène Wenger su mejor aliado. El técnico alsaciano cambió las dietas y el estilo de vida de los jugadores. Esto, sumado al apoyo moral y a la comprensión que le demostró desde el primer momento, sirvió para que el defensa recuperase su mejor nivel y, como capitán ‘gunner’, llevase a su equipo a conseguir dos dobletes -de Premier y FA Cup- en las temporadas 97-98 y 01-02.

Mientras la dupla Wenger-Adams fue efectiva, el Arsenal fue el único equipo capaz de disputarle la hegemonía al Manchester United en los últimos años de la década de los 90 y a principios del siglo XXI. ‘Mr. Arsenal’ se retiró en 2002 y actualmente tiene una estatua en los aledaños del Emirates Stadium como reconocimiento por toda una vida de entrega y sacrificio en el conjunto londinense.

Patrick Vieira (julio 2002-julio 2005): una apuesta personal

Patrick Vieira llegó al Arsenal en verano de 1996 por petición expresa de Wenger. El alsaciano, si por algo destaca, es por su gran visión de jóvenes talentos. Vieira fue el primero de muchos. El centrocampista francés, de origen senegalés, costó al conjunto de Highbury -por aquel entonces aún no se había construido el Emirates- 3.5 millones de libras, una ‘ganga’ teniendo en cuenta su rendimiento posterior.

Su potencia y superioridad física rápidamente lo convirtieron en un fijo dentro del esquema del técnico ‘gunner’, formando pareja en la medular con su compatriota Emmanuel Petit. Tras la retirada de Tony Adams, Vieira, que ya era sub-capitán por aquel entonces, se hizo con el brazalete del equipo londinense. Sus cualidades de liderazgo lo hacían más que apto para el puesto.

El Arsenal ganó la liga la temporada 2003-04 sin perder un partido

Bajo las órdenes de Wenger, el mediocentro rebajó notablemente su agresividad dentro del terreno de juego y demostró un gran crecimiento como futbolista. Fue bajo la capitanía de Vieira cuando el Arsenal completó la mejor campaña de toda su historia, la 2003-04, alzándose con un nuevo doblete sin perder ni un solo partido en toda la temporada. Recientemente, ese equipo, conocido como ‘los invencibles’, fue proclamado mejor conjunto de la historia de la Premier League.

Nueve campañas después de su llegada al equipo de Londres y tras haber formado parte durante seis años consecutivos del equipo ideal de la Premier -desde la temporada 1998-99 hasta la 2003-04- Patrick Vieira, y el Arsenal, aceptaron una oferta de 20 millones de euros de la Juventus y el futbolista emigró al conjunto ‘bianconero’. Uno de los causantes de la marcha fue, indirectamente, el joven Cesc Fábregas, que ya había demostrado sus grandes dotes en el centro del campo supliendo a Vieira cuando este estuvo lesionado. La más reciente apuesta personal de Wenger había desbancado a la primera de ellas.

Thierry Henry (julio 2005-junio 2007): un brazalete, una renovación

Sus números no dejan indiferente a nadie: 226 goles en 370 partidos, dos Premier Leagues, tres FA Cups y dos Comminity Shields. El máximo goleador de la historia del Arsenal, Thierry Henry, tomaba el relevo de Patrick Vieira y se convertía en el nuevo capitán ‘gunner’. No lo hacía, sin embargo, exento de polémica. El futuro del delantero francés fue tema de especulación a lo largo de los ocho años que pasó en la entidad londinense. La alargada sombra del Real Madrid y Barcelona acechaba y muchos vieron este movimiento de Wenger como un intento por parte del técnico para retener al jugador. Los más críticos, además, consideraron que ‘Titi’ carecía de las cualidades de liderazgo de sus predecesores y que su posición en el campo no era la más indicada para portar el brazalete.

No obstante, Wenger hizo ‘oídos sordos’ y siguió adelante con su decisión. Confiaba en que la hornada de jóvenes promesas que empezaban a despuntar motivaría al francés para quedarse y este emergería como su líder y referencia. A pesar de ello, la primera campaña del Arsenal con Henry como capitán fue la peor hasta la fecha bajo las órdenes de Wenger. Si bien es cierto que los ‘gunners’ alcanzaron la final de la Champions, donde cayeron por 2-1 frente al Barcelona, en liga tuvieron que conformarse con la cuarta posición. A partir de aquel día, el club londinense ya no volvería a ser lo que fue. Empezaría una época de sequía de títulos que se alargaría hasta nuestros días.

Henry es el máximo goleador de la historia del Arsenal

Mientras los rumores sobre el futuro de Henry seguían llenando portadas, y cada vez con más fuerza por culpa del gran fracaso que supuso la temporada 2005/06 para el Arsenal, el delantero francés dio un golpe sobre la mesa y renovó su contrato con los ‘gunners’ hasta 2010, es decir, cuatro campañas más. Aún así, un nuevo fracaso en la temporada siguiente colmó la paciencia del futbolista que decidió emigrar a Barcelona en busca de nuevos éxitos.

“Hablé con él [Henry] esta mañana y lo tiene claro: quiere quedarse. Yo también lo tengo claro: quiero que se quede. Esa historia [sobre su posible marcha del Arsenal] ha sido totalmente inventada”. Estas fueron unas declaraciones de Wenger del 6 de abril de 2007. Dos meses y medio después, el Barça hacía oficial el fichaje del delantero francés para las próximas cuatro temporadas a cambio de 24 millones de euros, donde el jugador cobraría cerca de siete millones por año.

William Gallas (agosto 2007-noviembre 2008): la capitanía más polémica

La etapa de William Gallas como capitán del Arsenal fue, sin lugar a dudas, la más polémica de todas, desde el momento de su elección hasta cuando le fue retirado el brazalete. El central francés había firmado con el conjunto del norte de Londres el verano de 2006, proveniente de sus vecinos del Chelsea. Un año después, y tras la marcha de Henry, Wenger decidió darle el brazalete ante la sorpresa de conocidos y extraños. No solo porque Gilberto Silva se presentaba como la mejor opción, sino porque el propio jugador se había mostrado insatisfecho unas semanas antes de la gestión del técnico alsaciano.

"No hagáis a Gallas capitán", advirtió un miembro del Chelsea

“No hagáis a Gallas capitán”. Un ex miembro de la jerarquía de los ‘blues’ ya había advertido a Wenger del peligro que suponía darle la capitanía al central francés. No le hizo caso y acabó pagando las consecuencias. Su polémico comportamiento hizo que el técnico ‘gunner’ se replantease su situación.

En febrero de 2008, cuando su compañero Gaël Clichy cometió un penalti en el tiempo añadido y que suponía el 2-2 en el marcador, el central se cabreó y se fue hacia el medio campo en señal de protesta mientras el delantero del Birmingham City transformaba la pena máxima. Tras el pitido final, tuvo que ser agarrado por un miembro del cuerpo técnico cuando Gallas fue a encararse con una parte de la grada, que le recriminó su actitud. Aquel penalti les costó una liga.

Esta fue la primera de muchas situaciones tensas que protagonizó el central. Aún así, la peor de todas tuvo lugar en noviembre de ese mismo año. Después de otra temporada en blanco, el capitán ‘gunner’ declaró públicamente problemas internos en el vestuario y acusó a los futbolistas más jóvenes de la plantilla de no esforzarse al máximo. Tras estos incidentes, y a pesar de tener lugar a media campaña, Wenger no dudó en retirarle el brazalete. El central había agotado su paciencia.

Con todo y ello, y en contra de la opinión de la prensa, el técnico alsaciano permitió que Gallas siguiese en el club, donde finalizó esa temporada y la siguiente. En 2010, tras acabar su contrato con el Arsenal, se marchó al Tottenham como agente libre.

Cesc Fàbregas (noviembre 2008-agosto 2011): juventud, talento y liderazgo

Con 21 años, Cesc Fábregas se convirtió uno de los jugadores más jóvenes en lucir el brazalete de capitán del Arsenal. Su decisión fue una muestra más que evidente de la gran confianza que Wenger tenía depositada en él. Sin embargo, una grave lesión ante el Liverpool poco después le mantendría apartado de los terrenos de juego durante cuatro meses. Fábregas era el cerebro, la creatividad y el corazón de un grupo repleto de perlas. 

Fábregas consiguió el brazalete con 21 años

Tras la inauguración del Emirates Stadium en 2006, cuyo coste ascendió a los 390 millones de libras (cerca de 581 millones de euros), las políticas de fichajes del club londinenses se vieron obligadas a volverse más austeras, por lo que la capacidad innata de Wenger para descubrir talentos adquirió un papel más relevante que nunca. El nuevo capitán era el paradigma más clarificador.

Sin embargo, el corazón de Cesc Fábregas estaba dividido. Por una parte, el Arsenal era el club que le había convertido en quién era en realidad pero, por otro lado, el Barcelona, el equipo de sus raíces y que abandonó con tan solo 16 años para buscar el éxito en Inglaterra seguía tentándole. Con la llegada de Guardiola y la instauración de unos nuevos valores que priorizaban la cantera, sumado a la gran cantidad de títulos que los azulgranas conseguían bajo las órdenes del técnico catalán, el futbolista no podría reprimir sus ganas de volver a su tierra natal y empezaría a 'dejarse querer'.

En verano de 2010, el Barça inició su ofensiva para recuperar al mediocentro ‘gunner’, pero sin éxito. El Arsenal pedía 80 millones por su capitán, mientras que la entidad blaugrana solo estaba dispuesta a ofrecer la mitad. No hubo acuerdo. Esa temporada volvió a finalizar en blanco para el conjunto londinense, mientras que el Barcelona se laureaba en Europa e imponía su hegemonía en España. Fábregas no pudo más y decidió plantarse.

“Un jugador que no se frustra al no ganar títulos, o se está mintiendo a sí mismo o no tiene ambición”, confesó el mediocentro catalán. A pesar de las esperanzas de Wenger, quien había sido como un padre para él, de retenerle, fue en vano. El club ‘gunner’ aceptó una oferta de 35 millones de libras, más cinco variables, y el 15 de agosto de 2011, Fábregas ‘volvió a casa’. Se acababa de esta manera el culebrón del verano y empezaba una nueva etapa de victorias y títulos para el que fue uno de los capitanes más jóvenes de la historia del Arsenal.

Robin van Persie (agosto 2011-¿?): un futuro incierto

El verano de 2011 fue muy negativo para el Arsenal. La marcha de jugadores tan importantes como Fábregas, Nasri o Clichy (estos dos últimos, al Manchester City), menguaron una plantilla que acabó pagándolo muy caro en los primeros compases de la temporada. Estas bajas, sumadas a las lesiones de futbolistas clave como Jack Wilshere, elegido ‘Mejor jugador joven de la Premier’ de la campaña anterior, puso en serios apuros al conjunto de Londres y en duda el proyecto de Wenger.

Robin van Persie, con sus 30 goles, fue el pichichi de la Premier

Robin van Persie, a pesar de no tener la capacidad de liderazgo de Adams o Vieira, fue elegido nuevo capitán y acabó dando la razón al entrenador alsaciano a base de goles. La temporada del holandés fue sensacional y anotó la friolera de 30 tantos en 38 partidos, así como 14 asistencias, lo que le valió el trofeo de pichichi de la liga inglesa. Evidentemente, tales registros no pasaron desapercibidos y llamaron la atención de los grandes clubes de Europa, que se interesaron por sus servicios.

El último movimiento por parte del futbolista fue anunciar que no renovaría con el Arsenal para la temporada 2012/13, la última que resta de su contrato. Por ello, se abre ahora una doble posibilidad: vender a Van Persie este año por una interesante suma de dinero o mantenerlo hasta la próxima campaña y permitir que se vaya libre, como sucedió con Gallas. Sea como fuere, el caso del delantero holandés no deja de ser un ejemplo más de un capitán que abandona la disciplina ‘gunner’ cansado por falta de éxitos.

Una estrategia a largo plazo

En setiembre de 2006, tras la inauguración del nuevo estadio Emirates, el Arsenal presentó una deuda de 300 millones de libras (380 millones de euros), 115 millones más que en el ejercicio del 2005. Una inversión a largo plazo, sí, pero que suponía una gran cantidad de dinero. Cinco años después, en 2011, había reducido casi dos terceras partes de su deuda, hasta los 136 millones de libras para ser exactos. La estrategia de Wenger era muy clara: generar un beneficio económico anual entre 15 y 20 millones de libras (unos 25 millones de euros).

Arsène Wenger redujo la deuda de 300 a 136 millones en 5 años

¿Cómo conseguirlo? Comprando jóvenes promesas para luego venderlas a precios mucho más altos. Como sucedió con Cesc Fábregas o Patrick Vieira. Sin embargo, no se puede pretender rebajar 20 millones de deuda anualmente y ganar títulos a la vez, es muy complicado. Aún así, el Arsenal de Arsène Wenger ha podido mantener el nivel necesario durante esta época de ‘vacas flacas’ para seguir codeándose entre los más grandes de Europa.

En los 16 años en que el técnico alsaciano ha estado al frente del equipo, todos y cada uno de ellos se ha clasificado para la Champions League. Si se tiene en cuenta que la Premier es una de las ligas más competitivas del planeta, si no la que más, el mérito es notable.

Retener a las grandes estrellas es complicado, pero las cosas se están llevando por el buen camino en el Emirates. Mientras otros equipos como el Manchester United o Chelsea mantienen una deuda de 590 y 734 millones de libras respectivamente, el Arsenal ha equiparado la suya a cantidades medianamente razonables, teniendo en cuenta que su facturación anual supera los 380 millones. Corren malos tiempos para las economías de los clubes de fútbol, pero mientras la política de austeridad y el bueno ojo de Wenger sigan acertando, pronto volverán la ‘vacas gordas’ a la entidad londinense.