Vertiginoso partido de goles y emoción

El partido acabó en un empate 3-3, con cinco goles en la segunda parte. Ruiz revolucionó el partido. El Fulham se mantiene en la parte alta de la clasificación. El Reading no sale de la zona de descenso. Imagen: Leigertwood. / Getty Images.

Vertiginoso partido de goles y emoción
Reading
3
3
Fulham
Reading: McCarthy; Cummings, Mariappa, Gorkss, Shorey; Leigertwood, Tabb (McCleary, min. 69), McAnuff, Kebe (Robson-Kanu, min. 78); Roberts, Pogrebnyak (Le Fondre, min. 80).
Fulham: Schwarzer; Riether, Hughes, Hangeland, Riise; Baird (Sidwell, min. 80), Diarra, Duff (Dejagah, min. 67), Richardson; Rodallega (Ruiz, min. 58), Berbatov.
MARCADOR: 1-0, min. 26, Leigertwood. 1-1, min. 61, Ruiz. 1-2, min. 77, Baird. 2-2, min. 85, McCleary. 2-3, min. 88, Berbatov. 3-3, min. 90, Robson-Kanu.
ÁRBITRO: Mike Jones (ING). Amonestó a Baird (min. 74), Cummings (min. 76).
INCIDENCIAS: 9a jornada de la English Premier League jugada en el Madejski Stadium (Reading, Berkshire, Inglaterra). 24.093 espectadores.

El inicio del partido parecía uno de esos característicos de las islas, de los que desprenden el clásico aroma británico. La lluvia arreciaba; el estilo de juego practicado tampoco estaba tan alejado del típico británico del kick and rush. El Reading no fue capaz de adueñarse del balón mientras que, por el contrario, el Fulham se mostró mucho más asociativo y agrupado en torno al esférico. Dimitar Berbatov  retrasó su posición para estar continuamente en contacto con la pelota, como el niño que necesita tener el chupete en la boca.

A pesar de no tener el balón, el Reading consiguió crear ocasiones de peligro y el exdelantero del Fulham, Pogrebnyak, fue uno de los que obligó al portero de los visitantes, Mark Schwarzer, a emplearse a fondo. El guardameta no pudo hacer más cuando, Mikele Leigertwood, conectó un potente disparo desde la frontal del área, que fue directo a la escuadra y sirvió para adelantar a los locales en el marcador.

Tras el descanso, el encuentro siguió por el mismo camino. El equipo de Jol sometía al Reading, especialmente desde la entrada del costarricense Bryan Ruiz, que regresó tras su lesión. Ruiz fue el impermeable que sirvió al equipo para dejar de mojarse. Tomó las riendas del partido, situándose en la mediapunta, contribuyendo a la creación y a la distribución del balón, siendo la pieza que necesita el engranaje para funcionar correctamente. Imitando a Leigertwood, a pocos minutos de haber entrado al campo, marcó el empate para los whites.

Repitiendo la jugada que valió los tres puntos de la jornada anterior, el centrocampista Chris Baird se adelantó al primer palo en un córner para adelantar al Fulham por primera vez en el partido. A partir de aquí, el partido se puso más vertical, se abrió para los dos equipos y las ocasiones aparecieron en ambas porterías.

Intercambiando golpes como si se tratara de un combate de boxeo, los equipos buscaban marcar. El Reading, empujado por su público, conseguía acercarse a la portería visitante y en una de ellas, el centrocampista, Garath McCleary puso de nuevo la igualada en el marcador. Cuando el partido parecía acabado, el Fulham trenzó una buena jugada que Berbatov culminó con su habitual frialdad, la de un asesino del área.

A pesar de la interrupción de la lluvia, la tormenta sobre los locales era intensa, la afición veía los tres puntos perdidos y las opciones de salir del descenso se desvanecían entre la tempestad. Cuando la camiseta pesaba más, cuando el cansancio hacía mella, apareció el joven Robson-Kanu para marcar el tercer gol y establecer el empate final en un partido trepidante.