Merecida victoria del Fulham ante un Arsenal irreconocible

El derbi de Londres entre el Fulham y el Arsenal empezó muy bien para los visitantes, que se adelantaron en el minuto 21 por mediación de Koscielny. Sin embargo, una segunda parte lamentable del Arsenal, sumada a la expulsión de Djourou, permitieron al Fulham remontar el partido gracias a los goles de Sidwell y Zamora, en el descuento.

Merecida victoria del Fulham ante un Arsenal irreconocible
Fulham
2
1
Arsenal
Fulham: Stockdale; Kelly, Hangeland, Senderos, Riise; Sidwell, Murphy (Frei, min. 69), Ruiz, Dempsey, Dembele; Zamora.
Arsenal: Szczesny; Djourou, Mertesacker, Koscielny, Coquelin; Arteta, Song; Walcott (Rosicky, min. 65), Ramsey (Squillaci, min. 81), Gervinho (Benayoun, min. 74); Van Persie.
MARCADOR: 0-1, min. 21, Koscielny; 1-1, min. 85, Sidwell; 2-1, min. 92, Zamora.
ÁRBITRO: Lee Probert. Mostro tarjeta amarilla a Song (Arsenal) y expulsó por doble amarilla a Djourou (Arsenal).
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la veinteava jornada de la Premier League, disputado en Craven Cottage ante 25.700 espectadores. En el Emirates Stadium, el encuentro se saldó en empate (1-1).

Craven Cottage se vestía de gala para el primer partido del año 2012. Acogía, ni más ni menos, que el derbi entre el Fulham y el Arsenal. Lleno total para el que se antojaba como un gran encuentro. Y no defraudó.

La principal novedad en los ‘cottagers’ era el retorno de Bobby Zamora al once titular, algo que no sucedía desde la catorceava jornada del campeonato. En el conjunto de Arsène Wenger, el cambio más destacado tenía lugar en el lateral izquierdo, donde el joven Coquelin substituía al lesionado Thomas Vermaelen.

En partido arrancó con un aplastante dominio del Arsenal, que se bastó de cinco minutos para crear la primera ocasión de peligro del encuentro, con un disparo alto de Gervinho. Poco después, el marfileño volvió a ser protagonista de una acción polémica, cuando fue derribado en el área por Philippe Senderos en un posible penalti. El colegiado del partido, Lee Probert, no señaló nada.

No había ni transcurrido media hora de juego cuando el Arsenal se adelantó en el marcador. Un magnífico centro de Ramsey fue a parar a la cabeza de Koscielny, quien no falló a la hora de enviar el balón a las mallas. Los 'gunners' necesitaban los tres puntos para seguir en puestos de Champions y así lo demostraron. Inmediatamente después del gol, tuvieron una doble ocasión para aumentar su diferencia, pero la extraordinaria intervención de Stockdale impidió que los remates, primero de Ramsey y después de Song, acabasen en el fondo de la red.

A partir de este momento, el partido adquirió un ritmo y una verticalidad deliciosos para el espectador. En el Arsenal, el galés Ramsey dio un auténtico recital de cómo dirigir a un equipo, secundado por Arteta y Song cubriéndole la espalda y permitiéndole ciertas licencias ofensivas. El Fulham quería tener el balón, pero sus intentos eran frustrados constantemente por los mediocentros ‘gunners’. De hecho, la única ocasión de los ‘cottagers’ en los primeros 45 minutos fue un disparo desviado de ‘la comadreja’ Bryan Ruiz.

En la segunda parte el guión fue totalmente opuesto. El Arsenal ofensivo, vertical y ‘jugón’ de la primera mitad dio paso a un equipo insípido, pobre y sin ideas. El Fulham, bastante cohibido en los primeros compases, fue creciendo en el campo, especialmente gracias a la actuación de jugadores como Clint Dempsey, Bobby Zamora o Bryan Ruiz, auténticos quebraderos de cabeza para la zaga visitante. No obstante, hubo un hecho que marcó el transcurso del partido y acabó por hundir a un Arsenal muy tocado: la expulsión, justa, de Djourou por doble amarilla en el minuto 78.

Si bien previamente el Fulham ya había dispuesto de hasta tres ocasiones para empatar el encuentro, tuvo que esperar hasta el minuto 85 para obtener su merecido premio. En un córner, una mala salida de Szczesny propició que el esférico le cayese a Senderos, quien sirvió de cabeza a su compañero Sidwell para que este lo enviase al fondo de la red.

Los ‘cottagers’, no contentos con el empate, fueron a por los tres puntos. El Arsenal estaba completamente desaparecido en el campo, estéril. Arsène Wenger sacrificó las bandas para intentar tener más posesión de balón, pero fue en vano. Los locales eran los dueños y señores del encuentro. Y cuando más volcado estaba el Fulham, estalló Craven Cottage. En el minuto 92, un mal despeje de Squillaci, que había entrado al campo substituyendo a Ramsey, fue a parar a los pies de Bobby Zamora, que no se lo pensó y disparó a puerta, marcando el gol que le daba la victoria a su equipo.

El Fulham lo había conseguido, había remontado un partido que había empezado muy cuesta arriba. La expulsión de Djourou fue clave, pero no sirve de excusa. El Arsenal, como viene siendo habitual, no supo matar el partido y, en esta ocasión, lo acabó pagando caro. Con ese resultado, el Fulham se acomoda en la media tabla con 23 puntos, mientras que los ‘gunners’ bajan a la quinta posición, con 36 puntos a tan solo uno de los puestos de Champions League.