El (falso) ascenso del Taranto a Serie B

Los hinchas del Taranto Calcio pasaron ayer de la euforia a la decepción en pocas horas. En la mañana del jueves 28 de junio surgió la noticia: un tribunal había admitido el recurso presentado por un grupo de aficionados y les devolvía los puntos que le permitían quedar líderes en Lega Pro Prima Divisione y, por tanto, ascender a Serie B casi dos décadas después. Pero por la tarde se descubrió que no había sido más que una broma de mal gusto.

El (falso) ascenso del Taranto a Serie B
La afición del Taranto celebrando, en mayo, su clasificación para el play-off de ascenso (tuttosporttaranto.com)

Taranto Calcio es el equipo de la ciudad homónima (aunque en castellano el nombre correcto sea "Tarento") de la Apulia, región enclavada en el tacón de la bota que parece formar con su silueta la Península Itálica. La época gloriosa de los rojiazules se remonta a los años '70 y '80, cuando eran habituales de la segunda categoría nacional e incluso, en alguna ocasión, estuvieron a punto de colarse en Serie A. Su última presencia en B fue en 1993; desde entonces, ha sufrido el via crucis de quiebras, desapariciones y refundaciones tan habitual en el fútbol modesto italiano.

Desde hace unos años, no obstante, había conseguido consolidarse en Prima Divisione (la antigua C1, tercera categoría nacional), con prestaciones más o menos aceptables, de media tabla para arriba, incluso en algunas ocasiones metiéndose en las eliminatorias para subir. De hecho, en esta temporada recién terminada, sobre el campo habría sido líder, lo que le habría supuesto el ascenso directo. Lamentablemente, le sancionaron con 7 puntos, seis de ellos por deudas relativas al pago del IRPF. De esta manera, terminó segundo por detrás de la Ternana, con lo que se veía obligado a disputar el play-off, en el que cayó en semifinales.

El Taranto parecía destinado a permanecer una temporada más en el tercer nivel del fútbol italiano. Pero la historia estuvo a punto de cambiar ayer, jueves 28 de junio. Un bromista malintencionado puso en circulación un e-mail que aseguraba que el Tribunal Administrativo Regional (TAR) del Lacio, la región donde se encuentra Roma y donde tienen su sede tanto la Federación nacional de fútbol como la Lega Calcio, había aceptado el recurso presentado por unos juristas tarentinos que pedían revocar esa sanción de puntos. Esto significaría que el club habría acabado líder y, por tanto, habría ascendido automáticamente. Según declaró uno de los abogados, Nicola Russo, a La Gazzetta, la sanción "es desproporcionada a la situación económica general y particular" porque "no se puede impedir el ascenso a un equipo por retrasarse en los pagos"; además, su tesis se basaba en "disposiciones de la Corte Europea de justicia".

Aunque no se incluía en el e-mail ninguna prueba más allá de una presunta foto de la sentencia, los medios de comunicación locales mordieron el anzuelo. Así, cerca de las tres de la tarde el canal de televisión Studio 100 TV emitió la noticia, y poco a poco se fueron haciendo eco otras emisoras y webs, si bien, por prudencia, todas utilizaban los verbos en condicional, sin atreverse a asegurar nada. No obstante, esto bastó para que centenares de aficionados se concentraran en la céntrica plaza Ebalia, pese al intenso calor, para festejar una promoción esperada desde hace 19 años. 

Poco a poco fue conociéndose la verdad: no es que el TAR hubiera aceptado o rechazado el recurso, sino que ni siquiera lo había admitido a trámite, ya que no tiene competencia alguna sobre el tema. El documento que circulaba por internet, además, era completamente falso; de hecho, según los registros del TAR, no salió ayer ninguna sentencia con el número 1.634, la que, en teoría, se ocupaba del caso. Así, los seis puntos de penalización se mantienen, con lo que el Taranto confirma su segunda plaza. Sigue siendo válida la participación en el play-off, su eliminación en la penúltima ronda y, por tanto, su no ascenso a Serie B.

En apenas dos horas la frustración se volvió a apoderar de los casi 200.000 habitantes de Tarento, la tercera ciudad más grande de todo el sur de la Italia continental. Los seguidores del club local no olvidarán que, durante una tarde, su equipo estuvo otra vez entre los grandes, aunque fuera por obra de unos bromistas y por la mala praxis profesional de unos periodistas que no comprobaron la información antes de hacerla pública.