Sampdoria: del cielo al infierno
Siendo sinceros nadie habría pensado a principios de verano de la pasada temporada, que la Sampdoria que había conseguido dar la campanada y meterse en la Champions, pasaría de jugar la previa de la máxima competición de clubes a descender a la Serie B, todo en apenas diez meses.
Esta es la crónica de un equipo que hace unos años tocó el cielo ante el asombro de Europa y que un tiempo después ha vivido la cara amarga de un descenso. Corría el año 1979. La Sampdoria se encontraba en la Serie B, y no parecía tener muchas opciones de volver a la máxima categoría. Lo que se presumía iba a ser un breve periodo en la 2ª división italiana se alargó más de la cuenta; y lo que es peor, el equipo no daba signos de recuperación, acabando muy lejos del ascenso en sus dos temporadas consecutivas en segunda (8º en 77-78 y 9º en la 78-79).
El actual presidente, Edmondo Cost, abrumado por el enorme gasto del club en los dos intentos por recuperar la categoría, deja su cargo. Y es entonces cuando un emergente empresario petrolero decide hacerse cargo del club de sus amores. El empresario es Paolo Mantovani, y se propone dos objetivos, que los aficionados dejen de gritar "Serie A, Serie A, Serie A", y llenar cada domingo el estadio.
La Samp se lo toma con calma. El objetivo no debe ser solamente regresar a la Serie A, sino hacerlo en condiciones de ser un equipo competitivo. La gente llena cada domingo el estadio Luigi Ferraris, y los aficionados recuperan la ilusión al ver a su equipo "jugar de nuevo al fútbol". El club tardará dos años en volver a la máxima categoría, en la temporada 81-82, pero lo haria con una base que constituyó el mejor equipo de su historia y uno de los más potentes en la historia del Calcio.
Desde el 1984 a 1990 el equipo juega 8 finales, 4 de Coppa Italia, 2 de Recopa de Europa, 1 Supercopa italiana, 1 Supercopa de Europa; ganando 3 Copas de Italia y 1 Recopa de Europa ante el Anderlecht. En ese espacio de tiempo el club se hizo fortísimo. Nada de reparos a la hora de fichar: Vialli, Mannini, Salsano, Pagliuca, Dossena, Katanec, Invernazzi, Lombardo y al técnico Vujadin Boskov. El once inicial es un demoledor: Pagliuca, Mannini, Vierchowood, Cerezo, Invernazzi, Katanec, Dossena, Lombardo, Salsano, Mancini y Vialli.
Ese equipo fue capaz de pelearle los títulos al Milán de Sacchi, a la Juve de Baggio o al Inter del tridente alemán Matthaus, Klinsman y Brehme. Aquel equipo conquistó un Scudetto en la temporada 90-91, que le permitiría llegar a la final de la Champions en Wembley, la siguiente temporada. Aquella derrota ante el Barcelona fue el final de un ciclo glorioso para un club siempre modesto, que no tuvo más remedio que deshacerse de todas sus estrellas ante el acoso de los grandes.
La Samp no volvió a jugar la Champions hasta que no pasaron 18 años, aunque realmente su participación en la máxima competición europea de clubes se ciñe a una ronda previa jugada ante el Werder Bremen, donde los dorianos cayeron por un global de 5-4, con prórroga incluida.
La salida en verano de Del Neri junto al portero Storari a la Juventus, marcó un antes y un después en el camino de la Samp. Llegó Mimo Di Carlo para reemplazar al entrenador italiano, pero su inicio dejó mucho que desea.
La Samp además de quedarse fuera de la Champions, sumó 23 puntos en los primeros quince partidos. Desde la jornada 16 hasta el final, los dorianos solamente ganaron tres partidos y empataron cuatro, sellando su descenso en la penúltima jornada en casa ante el Palermo (1-2).
A diferencia de los otros dos equipos descendidos (Bari y Brescia), la Samp contaba con un equipo para no pasar apuros al menos, pero las piezas que en la temporada anterior habían asombrado a todo el Calcio, no ofrecieron el mismo rendimiento.
Curci reemplazó a Storari bajo palos. La defensa, uno de los puntos fuertes de la Sampdoria de Del Neri se hundió: Gastaldello, Lucchini, Zauri y Ziegler no dieron la misma seguridad y el equipo lo pagó caro. En el mediocampo, quitando a Palombo, capitán y símbolo de la Samp, el resto de jugadores no existió: Tissone, Poli, Mannini, Guberti, Dessena...
Y arriba tras las salidas de Pazzini Cassano en el mercado invernal, los encargados de recoger el testigo (Pozzi, Macheda, Marilungo y Maccarone) no ofrecieron garantías en ataque. Esa fue una de las claves del descenso doriano. Ambos habían sido la gran arma de la Samp la temporada anterior, convirtiéndose en la pareja de moda del Calcio.
La calidad y los goles que aseguraban Cassano y Pazzini nunca fue "tapada" por la nueva pólvora genovesa. El primero se marchó al Milán, tras protagonizar otro episodio "turbulento" más de su carrera, tras un grave desencuentro con el presidente del club Garrone en una entrega de premios en la que Cassano dejó tirado al máximo mandatario, además de insultarle gravemente.
La situación tan tensa acabó con "Fantantonio" fichando por el Milán. Y como reza la ley de Murphy "Si algo puede salir mal, saldrá mal..." Pazzini hizo las maletas y emigró también a Milán, pero para enrolarse en las filas del eterno rival y vecino, el Inter.
Esta temporada de la mano de Iacchini, la Samp camina en la zona media de tabla de la Serie B, a quince puntos del líder, el Torino, lo que hace presagiar una temporada complicada para los genoveses. Aún a día de hoy los aficionados "blucerchiati" siguen dejando flores en la tumba del presidente Mantovani y el estadio mantiene los coros dedicados al hombre que consiguió devolver la ilusión a una ciudad que ve su regreso a la Serie A con poca luz.




