Decepcionante empate del Nápoles ante un Bolonia muy combativo
El conjunto de Mazzarri realiza un partido muy gris y sufre para conseguir la igualada ante un equipo de la zona baja. Acquafresca adelantó a los visitantes en la primera parte, y Cavani logró el tanto local a falta de 20 minutos para el final. El equipo napolitano se queda a cuatro puntos de los puestos europeos.
Nápoles y Bolonia empataron a uno en el encuentro que cerraba la decimoctava jornada de la Serie A. El equipo napolitano dejó una imagen muy negativa y completó un partido decepcionante que solo pudieron igualar desde el punto de penalti. Robert Acquafresca adelantó al Bolonia a los 14 minutos de partido, y Edison Cavani logró el tanto del empate desde los once metros. El partido se presentaba en un momento crítico para el Nápoles, ya que un pinchazo le descolgaría más de los puestos europeos, y los octavos de final de la Champions League están a la vuelta de la esquina.
En los locales, el once fue el habitual exceptuando la entrada del macedonio Pandev en lugar de Lavezzi, baja por lesión desde semanas atrás. Por su parte, el Bolonia llegaba con varias bajas en la zaga y su técnico optó por emplear un esquema con tres defensas: Cherubin, Antonsson y Raggi, mientras que el ataque se lo encomendó al experimentado Di Vaio y a Acquafresca.
En los primeros minutos de encuentro, el Bolonia ejerció una presión intensa y asfixió la salida de balón de los hombres de Mazzarri, quienes se veían obligados a enviar balones largos arriba para buscar a los atacantes. La primera ocasión de peligro en el partido llegó en el minuto 9, cuando Hamsik se quedó completamente solo y se topó con un gran Gillet, que respondió firme ante el disparo.
Los visitantes no renunciaban al ataque y, con un planteamiento muy valiente, también gozaron de buenas oportunidades. Como la que tuvo Di Vaio en el minuto 13, cuyo disparo acabó repelido por De Sanctis. Pero la verdaderamente buena fue la que tuvo un minuto después. Pulzetti avanzó por la zona de tres cuartos y metió un pase interior entre los centrales del Nápoles, que pecaron de una excesiva pasividad y permitieron que Robert Acquafresca diera la sorpresa en San Paolo con un gol precedido de un fallo defensivo muy claro.
Saltaban las alarmas en el Nápoles. La falta de creación en el centro del campo de los de Mazzarri era notable. Gargano e Inler, los dos futbolistas posicionados en la sala de máquinas, no se caracterizan por una buena salida y distribución del balón, y la presión de los boloñeses surtía efecto, ahogando la salida de los napolitanos.
El Bolonia tenía el partido donde quería y provocó un serio atasco en el conjunto local, incapaz de encontrar vías de escape a la intensa presión visitante. Prueba de ello era la bajada continua de Cavani a la zona central para sacar la pelota jugada. Ambas bandas del Nápoles, con Maggio y Dossena, tan dañinos en otras ocasiones, no eran utilizadas por los locales, obcecados en entrar por la zona central. El Nápoles se desesperó y recurrió a los disparos lejanos de los hombres de atrás y a los balones en largo durante todo el primer tiempo, signo de la impotencia ante la ordenada y replegada zaga del Bolonia.
A los diez minutos de la reanudación, a punto estuvo de llegar el tanto del empate en una jugada en la que Pandev reclamó penalti tras revolverse en el área pequeña cuando se encontraba en una gran posición para el remate. Las ocasiones llegaban con más corazón que cabeza para los napolitanos, demasiado imprecisos y carentes de creación durante todo el encuentro.
La tuvo el Bolonia en el minuto 65, con una internada por banda izquierda de Di Vaio, cuyo servicio a Acquafresca dentro del área fue interceptado por Maggio en el momento justo. Los visitantes pudieron ampliar su ventaja y acrecentar aún más la sorpresa. Pero con el paso del tiempo, el Bolonia acusó de forma más clara el esfuerzo de la primera mitad, y eso lo aprovechó el Nápoles para aumentar la presión y volcarse al ataque con mayor peligro.
Y el empuje dio sus frutos. En el minuto 69, el árbitro señaló el punto de penalti tras una mano bastante clara de Diego Pérez. Cavani se dirigió hacia los once metros con determinación y transformó el penalti con un disparo por el centro. En la protesta del Bolonia, Raggi debió ser expulsado por una agresión a Aronica, pero el árbitro no vio la acción.
Ahora, las condiciones estaban a favor del Nápoles, con el Bolonia muy replegado atrás y ejerciendo una presión más tímida debido al cansancio. Los locales todavía tenían 20 minutos para voltear la situación, y la afición de San Paolo también reaccionó. Está demostrado que, con el viento a favor, el conjunto de Mazzarri es un vendaval difícil de detener.
El juego se inclinó hacia el área de los visitantes desde el gol del empate. Dominaba el Nápoles, pero no lograba encontrar ocasiones claras de gol, pese al dominio del juego. El Bolonia se conformó con el empate y se cerró atrás, esperando posibles contragolpes que mataran el partido. Mazzarri introdujo más dinamita en el ataque y fue a por la victoria con la entrada del recién llegado Vargas a diez minutos para el final, y posteriormente a Lucarelli, quien entró en lugar de Hamsik, desaparecido durante toda la noche. Decisiones demasiado tardías del técnico napolitano para poder lograr la victoria.
El partido murió en las botas de los futbolistas del Bolonia. Incluso pudo acabar ganando el conjunto visitante, pero Di Vaio disparó muy centrado en el minuto 92 cuando tenía todo a favor. Decepcionante partido del Nápoles, que con este resultado se queda a cuatro puntos de puestos europeos y continúa con su irregular trayectoria esta temporada. Los napolitanos dejaron escapar una ocasión de oro para acercarse a los puestos de cabeza en un momento muy importante en el campeonato.




