La Lazio remonta con épica al Cesena
La Lazio, sobreponiéndose a todas las adversidades, ha sido capaz de ganar por 3-2 un partido que perdía 0-2 al descanso y que ha jugado con 10 hombres durante una hora. Mutu e Iaquinta dieron esperanzas en el primer tiempo a un débil Cesena que sólo sabía recurrir al contragolpe. En la reanudación, un arranque fulgurante de los locales, con un golazo espectacular de Hernanes y otros dos de Lulic y Kozak, dieron la vuelta al marcador en tan sólo 17 minutos.
Extraño día el jueves para jugar un partido de liga. Obligan causas de fuerza mayor: díganle ustedes, si se atreven, a la Nazionale de rugby que no le prestan el estadio el sábado que viene para que disputen su partido del Seis Naciones contra Inglaterra. Entre lo raro del horario, las bajísimas temperaturas y la, a priori, escasa entidad del rival, no sorprende que la afluencia de público al Olímpico haya sido más mediocre que de costumbre. Menos mal que en Italia van pocos al campo pero los que van se dejan la garganta. La curva Nord, en medio de la ola de frío, intentaba transmitir calor a su Lazio; visto lo visto en el primer tiempo, parece que no lo terminaron de conseguir.
Y eso que la cosa empezaba razonablemente bien para los celestes, que tenían ganas de demostrar que el pinchazo del domingo en Génova había sido un accidente. No habían pasado ni tres minutos cuando el árbitro anulaba un tanto a Klose por fuera de juego. Se cubrió de gloria el señor Romeo: el delantero estaba en posición legal por, al menos, un par de metros. ¿Cuánto habría cambiado la situación si el colegiado hubiera acertado? Nos quedaremos con las ganas de saberlo. Sí sabemos que nunca se debe menospreciar a un equipo que, aunque vaya penúltimo, tiene en sus filas a Iaquinta y a Mutu. Un vertiginoso contraataque, un pase del primero para el segundo, un balón empujado mansamente, y un 0-1 en el marcador que dejaba a media Roma con cara de tonto.
Fue un golpe muy duro para la Lazio, que se quedó noqueada y perdió buena parte de sus ideas. Las alternativas que se les ocurrían para derribar la muralla de hombres de negro no eran más que o bien el choque directo por el centro, buscando el hueco que no existía, o bien el balón largo con la vana esperanza de ganar la espalda a los centrales y plantarse delante de Antonioli. Una vez les funcionó y todo: el pelotazo de Ledesma cayó en los pies de Klose, quien mandó fuera uno de las ocasiones más claras que tendrá en mucho tiempo. El "kurwa!!" de rabia del alemán de Silesia se oyó al otro lado del Tíber.
A la media hora llegó el segundo tortazo. E igual que el primero, se debió a un contragolpe, único argumento ofensivo del Cesena. Un balón en profundidad para Mutu acabó en claro penalti de Konko, quien no tuvo más remedio que irse a la ducha antes de tiempo. Al lanzamiento de Iaquinta, ajustado al palo izquierdo, no llegó por muy poco Marchetti; es el primer gol del delantero campeón del mundo desde 2010. La Lazio, hundida su moral, siguió mandando en el centro del campo, pero sin ideas y con mucho miedo de las contras que a punto estuvieron de firmar el 0-3.
No sabemos si Edy Reja usa vídeos motivadores o más bien la clásica bronca que hace temblar los cimientos del estadio. El caso es que los jugadores locales saltaron en el segundo tiempo con un aire bien distinto, aun siendo uno menos. La prueba: no pasaron ni dos minutos y Klose, voluntarioso pero impreciso, ya había tenido otra ocasión clarísima. No fue el día del pobre Miroslav, así que su responsabilidad goleadora la asumieron otros. El primero, Hernanes, clavando un obús en la escuadra que probablemente abrirá más de un telediario. El segundo, Lulic, en un fácil remate mientras la defensa rival protestaba otro fuera de juego inexistente. Y el tercero, Kozak, por pura fuerza, llevándose un balón dividido ante tres defensas del Cesena. La grada, ahora sí, en delirio. Y todo esto, en poco más de un cuarto de hora.
El Cesena, que se había ido al descanso relamiéndose ante la casi certeza de llevarse los tres puntos de uno de los campos más difíciles, se encontró todo patas arriba en un momento. Tenía un hombre más en el terreno, pero entre la evidente menor calidad técnica de su plantilla, la falta de energías y los tres mazazos recibidos en tan poco tiempo, más bien parecía que eran ellos los que sufrían la inferioridad. Para colmo de males, Iaquinta, muy falto de ritmo, se había ido al banquillo cuando el marcador aún reflejaba un 1-2. Su sitio lo ocupó el franco-italiano Rennella, chico del que hablan maravillas pero a quien aún le quedan muchas peleas con los rocosos centrales de la Serie A para hacerse un nombre.
Así, la Lazio, que se había vuelto a convertir en la dominadora del choque, decidió dormirlo, que tampoco era plan de derrochar esfuerzos estando con uno menos. El Cesena lo intentó con algún tiro lejano; cabe destacar un chut de Comotto que se quedó a un palmo de quitarle a Hernanes el título de gol de la jornada. Pero pedirle al penúltimo, por mucho que cuente con un jugador más, que se imponga en casa del tercero (a falta de ver qué hacen el sábado Udinese y Milan) quizás sea mucho pedir. Se vuelve a casa derrotado pero con la sensación de que ahora, al menos, tiene una delantera que le puede sacar de algún apuro ante rivales más asequibles. La Lazio, por su parte, recibe una fuerte inyección de moral que, quién sabe, le puede hacer soñar con reverdecer viejos laureles.




