Un ineficaz Celtic claudica ante el Hearts

El equipo de Paulo Sergio dominó durante el principio del segundo tiempo y supo defenderse cuando le tocó hacerlo. El Celtic no contó con la efectividad necesaria para transformar las ocasiones de las que dispuso. Skacel y Beattie marcaron para el Hearts, Hooper dio al Celtic una alegría que tan solo duró tres minutos. El penalty a favor del Hearts en el 92 desató la ira de los Bhoys. El Hearts se enfrentará ahora al Hibernian en la final, un derby de Edimburgo en final de copa que no se da desde 1896.

Un ineficaz Celtic claudica ante el Hearts
Celtic
1
2
Hearts
Celtic: Forster, Lustig (Wanyama, min.74), Loovens, K.Wilson, Mulgrew; Brown (McGeouch, min 82)., Ledley, Ki, Commons; Samaras (Stokes, min.60) ,Hooper.
Hearts: MacDonald, McGowan, Zaliukas, Barr, Webster, Grainger; Black (Suso, min.65), Driver, Skacel; Elliot (Prychynenko, min.78), Robinson (Beattie, min.46).
MARCADOR: 0-1, min.46, Skacel. 1-1, min. 87, Hooper. 1-2, min. 92, Beattie (p).
ÁRBITRO: Euan Norris (ESC) amonestó a Black (min.21), Mulgrew (min.21), K.Wilson (min.79) y Beattie (min.92).
INCIDENCIAS: Semifinal de la Scottish Cup disputada en Hampden Park (Glasgow, Starthclyde) ante 40 000 espectadores.

La semifinal de la Scottish Cup enfrentaba a un Celtic que venía de ser campeón en Rugby Park y al Hearts, aspirante a conseguir plaza europea en liga y que quiere llevarse el trofeo para no acabar el año en blanco. La copa es, en el oasis futbolístico del resto de equipos del fútbol escocés (aparte de Rangers y Celtic), la única orilla donde esos clubes pueden beber un poco de agua, algún que otro año, para volver después a la oscuridad durante décadas, anhelando poder, alguna vez, volver a salir en las portadas de los periódicos. Neil Lennon optó por un once similar al de la semana pasada, con el internacional sueco Mikael Lustig como único cambio en el lateral derecho, donde sustituyó a Matthews, que arrastraba molestias. El portugués Paulo Sergio, técnico del Hearts, optó por un once de contención, con la garra (rozando la violencia) de Ian Black en el medio, la velocidad de Andrew Driver en banda, y el oportunismo de Elliott arriba como principales bazas para continuar el sueño copero en el equipo de Edimburgo. Cabe recordar que el Hibernian venció ayer al Aberdeen por 2-1 en la otra semifinal, con lo que una victoria del Hearts podía producir un derby de la capital en la final de copa que se disputará en Hampden el próximo 19 de mayo.

Primer tiempo pausado

El partido empezó a buen ritmo, con los dos equipos sedientos de adelantarse en el marcador para poder escribir su nombre en los anales de la historia del fútbol escocés. Un error de Wilson en los minutos iniciales estuvo a punto de dar el primer gol al Hearts: un pase atrás hacia Forster fue la mejor asistencia para Stephen Elliot, que se encontró con el muro inglés en la portería de los Bhoys, sólo Forster pudo impedir el 0-1 en un partido que tuvo dominio de los Jambos durante los primeros minutos. Los córners se sucedían y el gol merodeaba el área del equipo de Neil Lennon.

Los primeros minutos fueron un espejismo para el Hearts, los minutos siguientes depararían un dominio del balón claro por parte del Celtic, que no quería tener un deja vu con el partido del pasado mes de marzo en Hampden, cuando cayó derrotado por el Kilmarnock contra pronóstico. Sin embargo, pese a la acaparadora posesión, las ocasiones brillaron por su ausencia. Esta ha sido a menudo la guisa del juego del Celtic esta temporada, el bullir demasiado las jugadas para que el resultado final de su elaboración sea humo, vapor de agua que escapa al cielo mientras el equipo rival se agazapa en las inmediaciones del área.

Una entrada criminal de Black pudo acabar con Ledley lesionado, el jugador vio la amarilla

El guión del partido fue muy claro durante la primera parte. El Celtic tenía el balón, el Hearts no. Ninguno de los dos consiguió crear ocasiones claras. Lógico en el caso de los Jambos, pero preocupante en el caso de los Bhoys, incapaces de romper la línea defensiva planteada por Paulo Sergio. Los blanquiverdes pecaron de una falta de profundidad preocupante, quizá echando de menos a un hombre de banda con una punta de velocidad (Forrest) que pudiera recoger los pases entre líneas del talentoso Ki-Sung-Yong, muy presionado en la medular e incapaz de crear juego durante los primeros 45 minutos. Una entrada espeluznante de Black rompió la tónica pausada y tranquila en la que se sumió la primera parte, el escocés vio amarilla, pero las repeticiones mostraron que quizá mereció algo más, ya que el ex jugador del Inverness fue directo a la pierna del galés Joe Ledley.  La poca creación del Celtic obligó a su delantero, Gary Hooper, a bajar al mediocampo en numerosas ocasiones en busca de la posesión del balón. El único recurso durante la primera parte fue el centro al área, pero ninguno de ellos resultó eficaz hasta prácticamente el final del primer tiempo. La precisión de los pases era, por momentos, preocupante. Sólo un balón parado o un error defensivo parecían ser las únicas formas que propiciaran un gol que animara el partido.

La ocasión más clara del Celtic, y del partido hasta el momento, llegó en el último minuto, cuando el Celtic, quizá recordando su último partido en Hampden, donde dominó a placer pero recibió un duro castigo al final por su falta de ocasiones, subió una velocidad para descentrar a la ordenada defensa del Hearts. Después de una jugada dinámica, el balón llegó a Lustig, el lateral derecho centró pasado, superando a toda la defensa del Hearts, su pase encontró a un insólito rematador: Ki. El coreano, poco acostumbrado a este tipo de ocasiones, cabeceó al palo cuando lo tenía todo a favor para poner el 1-0 en el marcador. Fue el recordatorio a los Bhoys que con un poco más de velocidad el gol podía llegar, pero también representó un sentimiento de desesperación por no poder convertir una ocasión tan clara. El tiempo restante pasó con ambos equipos conformándose con el resultado, con un Hearts que firmaba el empate, frente al Celtic, consciente de que podía ganar el partido, pero temeroso de cometer algún fallo defensivo que le condenara a quedar eliminado.  El primer tiempo acabó con el resultado inicial y con la sensación de que lo mejor estaba, seguramente, por venir.

Animada segunda parte

El Hearts introdujo a Beattie por Robinson, un cambio para ir a por el partido. Ambos resultaron decisivos. En los primeros minutos del segundo tiempo, el Hearts se adelantó en el marcador tras una buena jugada combinada que acabó con Skacel driblando a Forster y marcando a placer el 0-1. Un Hearts defensivo y con miedo en la primera parte, demostró que no valía la pena mantener esa actitud, con solo dos minutos de juego más ofensivo, consiguieron romper la frágil barrera defensiva del Celtic.

El Celtic se lanzó al ataque a partir de entonces con lo poco que tenía: centros al área. La incapacidad del Celtic de crear juego a partir de su técnicamente (a priori) superior mediocampo fue una lacra que arrastró durante todo el partido. No tuvo profundidad, no supo jugar por banda, no combinó bien por el medio. El Hearts, con poco, se había adelantado en el marcador y ahora eran los Bhoys los que debían tomar la alternativa para empatar el partido.

El Hearts dominó los primeros 15 minutos de la segunda parte, el resto, fue para el Celtic

La segunda parte fue un quiero y no puedo constante, el Celtic estuvo a punto de llegar a la orilla en muchas ocasiones, pero fue demasiado tarde. El Hearts, después del gol, tuvo oportunidades mediante el recién entrado  Skacel, peligrosísimo durante los primeros 20 minutos de la segunda parte, y un Driver que aterrorizaba al lateral Lustig cada vez que le encaraba. Fraser Forster impidió que la renta fuera aún mayor cuando paró un chut potentísimo de Skacel con la zurda desde unos 20 metros.

Los últimos 10 minutos traerían muchísima tensión. Concentraron todo lo que no dio el partido hasta entonces. Un remate de Ki, tras una falta lateral de Commons, se volvió a estrellar contra el poste, el coreano estaba, otra vez, solo, sin ningún tipo de marca, pero no pudo maquillar su error en la primera parte. A continuación, un tiro de falta de Commons fue desviado a córner por MacDonald, en forma en los minutos finales. La desesperación se apoderó de los aficionados del Celtic cuando Stokes, a un metro de la portería, “despejó” el balón cuando tenía el gol a su merced. Un rayo de luz iluminó la cara de los Bhoys cuando a 3 minutos para el final, Gary Hooper cabeceó a la red un centro de Mulgrew, el delantero inglés se encontraba ligeramente adelantado, con lo cuál su gol podría no haber subido al marcador. La euforia estaba desatada en las gradas, pobladas mayoritariamente por aficionados del Celtic.

El final, con un gol en fuera de juego, un penalty dudoso y otro no pitado, desató la polémica

El Hearts tuvo la última oportunidad. Después de unos últimos minutos atrincherado, el equipo de Edimburgo tuvo la última palabra a través de una falta que lanzó alta, y una jugada embarullada en el área que acabó con mano de Ledley, según el colegiado Ewan Norris. Beattie, ex jugador del Celtic,  transformó el penalti en el tiempo de descuento, haciendo tocar el cielo a los aficionados venidos desde la capital, y volviendo al infierno a unos Bhoys que habían saboreado el empate durante unos minutos. Fue un final cruel para un Celtic que, por ocasiones, pudo haber empatado e incluso ganado el partido, pero fue también un justo premio para el Hearts, que supo aprovechar sus ocasiones y que hizo desaparecer el juego ofensivo del Celtic durante gran parte del partido. Ledley pudo poner el empate al final del partido, pero MacDonald estuvo acertado para recoger el balón y asegurar la victoria. En otro barullo en el área, el Celtic reclamó un penalti similar al que le habían pitado minutos antes, pero el colegiado hizo caso omiso de las protestas.

El derby de Edimburgo será una atractiva final de copa

Con esto, el derby de Edimburgo será una atractiva final de copa. Los Hibs no la ganan desde 1902, mientras que el Hearts buscará revalidar el título logrado en 2006 ante el Gretna. El Celtic da por acabada una temporada en la que soñó durante muchas noches con el triplete, pero que acabó con un título de liga que sabe a poco tras las aspiraciones que tuvo durante todo el año. La crisis económica que golpeó al Rangers hace de la liga, pese a la gran remontada del equipo de Lennon, un título relativamente fácil de conseguir este año. Pese al título, el equipo de Lennon despierta dudas, ya que no ha sabido responder en partidos donde eran favoritos para ganar. Son claros ejemplos los duelos ante el Kilmarnock en la League Cup, el Rangers en Ibrox para sentenciar el título, el fatídico duelo en Sion en agosto, o esta soleada tarde en Hampden Park ante el Hearts. La temporada acaba, pero el equipo de Lennon tiene aún muchas preguntas por responder. El siguiente reto: la previa de la Champions en julio.