Queen's Park F.C: jugar por el placer de hacerlo

Queen's Park F.C: jugar por el placer de hacerlo

Hoy explicamos la historia del Queen's Park, un club centenario que no ha pagado nunca a sus jugadores. Ser amateur es algo que no se lleva en el fútbol, pero eso no ha importado a los Spiders, una entidad que es un rara avis dentro de un fútbol entregado al profesionalismo. Alex Ferguson o Aiden McGeady jugaron un día para este club eternamente condenado a vagar sin éxito en las competiciones que disputa. Sin embargo, su raíz romántica y el idealismo de sus propósitos les hace únicos en un mundo donde las intenciones inocentes y los buenos deseos, cada vez más, suenan a utopía.

El fútbol  es un entretenimiento cuyo origen se encuentra en el siglo XIX, es un deporte con unas normas configuradas a medida que los principales promotores en Cambridge y Sheffield iban decidiendo el camino que debía seguir un fútbol que, un siglo y medio después, marcaría muchas veces el estado de ánimo de un sociedad globalizada cuyo único nexo común sería el camino tortuoso, irregular, pero apasionante de un balón de cuero. Ha alcanzado tal importancia que sirve para maquillar las penurias de esta sociedad asolada por la crisis, los bancos, la corrupción y la alarmante falta de valores de un mundo que se desploma. Aunque a veces lo olvidemos, el fútbol no es más que un juego, emocionante, entretenido, vital para sus aficionados, pero solo un juego. El dinero, los patrocinios, la poca fidelidad de los jugadores, los negocios oscuros de unos dirigentes que olvidaron su función real, la vertiente meramente económica del fútbol se han ido apoderando poco a poco de un deporte cuya esencia va quedando cada vez más apartada en un rincón. Los orígenes, la historia de los equipos, el orgullo de defender una camiseta que representa una causa, las leyendas forjadas a costa de coraje, compromiso, pasión y amor, son cosas que quedan relegadas a un segundo plano, a libros que acumulan polvo en denostadas bibliotecas. Sin embargo, hay quién aún se resiste a ello. En una ciudad industrial como Glasgow, en los Lowlands escoceses, hay un club que tiene como principios más importantes la esencia deportiva, el jugar por el placer de hacerlo. Son las bases de un equipo que lleva grabado en su escudo la frase que definió y definirá siempre sus intenciones: Ludere causa Ludendi.

Hay tres clubes profesionales en Glasgow, dos de ellos tienen más títulos que nadie en Escocia: Celtic y Rangers han dominado con puño de acero un fútbol escocés actualmente en estado crítico, tocado de muerte por el mismo principio que ensalzó al fútbol como negocio: el dinero. Ese dinero que ahora se coloca en guardia para destruir de una vez por todas la tradición de uno de los inventores y promotores del balompié (no hay que olvidar que en Escocia se desarrolló antes que en ningún otro lugar la estrategia del “passing game”, cuando el fútbol era apenas diferenciable de un juego de “kick and rush”, tremendamente físico). El Partick Thistle es el otro gran olvidado de Glasgow, aunque sean profesionales, siempre han estado lejos de la élite. Al fondo de todo, alejados de la gloria y de unos títulos que no vislumbran desde sus años dorados en el siglo XIX, con una asistencia media a sus partidos de poco más de medio millar de personas, pero con un orgullo irreductible, se encuentra el Queen’s Park FC.

Amateurs, pero pioneros del fútbol moderno

El Queen’s Park F.C fue fundado el 9 de julio de 1867. Lejos de grandes frases altisonantes y simbólicas,  fue fundado con las siguientes palabras: "Tonight at half past eight o'clock a number of gentlemen met at No. 3 Eglinton Terrace for the purpose of forming a football club." (Esta noche a las 20:30, unos cuantos señores se han reunido en el número 3 de Eglinton Terrace con la intención de formar un club de fútbol). Pese a unos orígenes tan sencillos y un principio tan básico, el club fue muy importante para el desarrollo del fútbol, contribuyó a evolucionar algunas de sus tácticas y fue trascendental para el nacimiento y progreso del fútbol en Escocia. Todo lo que olía a fútbol en el país del cardo tenía relación con el Queen’s Park durante esa época, tanto a nivel deportivo como a nivel administrativo (desde el club se instigó a la creación de la Scottish Football Association). En un amistoso ante Inglaterra disputado en 1872, la selección escocesa empató a cero en el  primer encuentro de la historia entre las potencias futbolísticas del momento, el partido tuvo una asistencia de cuatro mil espectadores. La totalidad de los jugadores de Escocia, enfundados en una casaca azul oscuro, eran del Queen’s Park F.C. Las formaciones de ambos equipos nos demuestran que estábamos en otra época, ya que Escocia jugó con un 2-2-6, mientras los ingleses jugaron con un 1-1-8. Con alineaciones tremendamente ofensivas en ambos casos, lo sorprendente es que el encuentro acabara sin goles.

Los cambios en el fútbol en sus principios fueron constantes, y el Queen’s Park fue el primer precursor del passing game. Hasta entonces la estrategia de los equipos de fútbol era prácticamente nula, el juego consistía en lanzar balones largos, presionar al rival con cierta violencia, usar poco los regates y asegurar las posiciones ofensivas o defensivas con muchos efectivos. Era un sistema táctico rudimentario en ocasiones poco diferenciable del rugby… hasta que el Queen’s Park entró en escena. Richard Robinson, escritor entre cuyas obras podemos encontrar un libro que habla de los primeros 50 años de historia del club, destaca lo siguiente:

Los regates y los pases fueron los que elevaron el fútbol escocés a la categoría de arte. Los regates ya se usaban en Inglaterra, pero en el sur no se enterarían hasta muchos años después de que los principios del Queen’s Park, basados en la transferencia del balón entre sus integrantes, junto a una fuerte presión, eran los que daban mejores resultados. La combinación era la principal característica del juego del Queen’s Park

Respecto a la relación entre el Queen’s Park y el nacimiento del fútbol en Escocia, Robinson afirma que “la historia de ambos está tan entrelazada que no pueden disociarse ni ser estudiados por separado”. En 1873 el Queen’s Park fue uno de los miembros fundadores de la Scottish Football Association, junto a otros ocho clubes instauró la entidad que a día de hoy regula el fútbol del país del cardo. En el primer encuentro de la historia en Hampden Park derrotaron por 7-0 al Dumbreck, ese día estrenaron su nueva equipación, de rayas horizontales negras y blancas, desde entonces han sido conocidos como “The Spiders” (Las arañas). El equipo tuvo grandes participaciones en las competiciones de copa en Escocia, ya que fue campeón en 7 de las primeras 11 ediciones, incluida la primera donde derrotó al Clydesdale por 2-0 en Hampden Park.

El conjunto amateur necesitaba retos y competiciones en las que participar, con lo cual aceptó la invitación de participar en la FA Cup inglesa en 1884. El equipo entró en semifinales y empató a 0 con el Wanderers. El equipo escocés no podía costear los gastos de quedarse en Inglaterra para jugar el replay y tuvo que abandonar la competición. No sería la última participación del club en la copa inglesa, competición de la que serían finalistas en 1884 y 1885. En ambas caerían ante el mismo rival, el Blackburn Rovers (2-1 y 2-0). En la copa de 1884 perdieron después de protagonizar una competición sensacional, en la que registraron un balance de 32 goles a favor y uno en contra. La derrota ante el conjunto de Lancashire marró una gran participación en la copa del país vecino. En 1887 los clubes escoceses dejaron de participar en la competición inglesa, desde entonces cada asociación ha funcionado de forma independiente.

Llegaron a dos finales de la FA Cup inglesa en 1884 y 1885

A partir de 1885, el profesionalismo empezó a desarrollarse en Inglaterra, que usó su poder económico para fichar a los mejores futbolistas del norte, que fueron conocidos como “The Scotch teachers”, ya que estos llevaban el estilo de juego que había tenido tanto éxito en Escocia. Cabe destacar que la selección escocesa, hasta principios del siglo XX, tuvo poquísimas derrotas: dos en más de cuarenta partidos. Su estilo de juego les hacía destacar por encima de cualquiera de las Home Nations. El Queen’s Park realizó giras para popularizar el nuevo deporte, en una de ellas, en Irlanda, el éxito fue tal que, acabado el período de visita de los escoceses, se fundó el primer club de la isla, el Cliftonville (1879), y al año siguiente, en 1880, se fundó la FAI (Football Association of Ireland). Entre las aportaciones al fútbol moderno están la creación de los descansos, los lanzamientos directos de falta o la incorporación de los travesaños en las porterías.

Fieles a sus principios

Después de su participación en la Cup inglesa, el dominio del Queen’s Park en el fútbol escocés empezó a desvanecerse, los equipos rivales eran cada vez más fuertes (El Celtic y el Rangers ya existían, por ejemplo) y el fútbol escocés empezó a coquetear con un profesionalismo que se instauró definitivamente en 1890. Ese mismo año se creó la Scottish Football League, una competición que quiso contar con el Queen’s Park, pero a la que los Spiders no se quisieron apuntar, citando su condición de amateurs como motivo por el que no podían participar en una competición con ánimo de lucro. Además el Queen’s Park creía que una competición profesional acabaría con la existencia de los clubes más pequeños, de ahí su negativa a una proposición potencialmente tan destructiva para el espíritu del fútbol. Sin formar parte de la liga, el equipo consiguió ganar la que, hasta hoy, es su última copa escocesa, vencieron por 2-1 al Celtic en Ibrox para hacerse con su décima copa. A día de hoy son el tercer equipo con más copas en Escocia, por detrás de los colosos Rangers y Celtic.

Con 10 trofeos, son el tercer equipo de Escocia con más copas; no la ganan desde 1893

Después de años de insistencia, acabaron participando en 1900, pero sin renunciar a su condición de amateurs. El motivo de esta respuesta afirmativa no respondía a un cambio de principios, sino a una cuestión de interés deportivo: el Queen’s Park no había podido concertar demasiados partidos, ya que los otros equipos tenían compromisos en la nueva liga escocesa. La oportunidad de poder disputar encuentros cada semana fue irrechazable para los Spiders. El éxito del equipo, como es evidente, era ya cosa del pasado. La decadencia a nivel deportivo era un hecho, un amateur entre profesionales ya no podía aspirar a ganar los títulos que antaño habían llenado las vitrinas del club de Hampden Park. Pese a estar en desigualdad de condiciones con la mayoría de sus rivales, el equipo consiguió llegar de nuevo en 1900 a la final de copa, donde perdieron por 4-3 en Ibrox Park contra el Celtic en un partido visto por 17 000 espectadores. Los aficionados poblaban cada vez más los estadios emblemáticos del fútbol escocés. Uno de ellos es Hampden Park, sede de los partidos del equipo como local desde 1903 hasta hoy. El estadio fue durante muchos años el más grande del planeta (fue superado por Maracaná en 1950), y llegó a recibir a 95 000 espectadores en 1930 en una eliminatoria copera ante el Rangers.

Sus temporadas en la primera división escocesa no fueron brillantes, solo una consideración de la federación, que les impedía descender por su condición de amateurs, les permitió mantenerse en la máxima categoría escocesa. Su mejor posición en primera fue una séptima posición en la temporada 1917-1918. Años antes, la federación también creó una norma, a instancias del club, para “proteger” a sus jugadores. El Queen’s Park protestó en 1910 la intención del Clyde de fichar a uno de sus jugadores, Willie McAndrew. La SFA dictaminó que el equipo tenía el derecho de mantener a sus jugadores hasta el 30 de abril de cada año. La norma aún se mantiene, aunque cabe decir que sus mejores jugadores siempre acaban marchando a clubes más fuertes. En cuanto la medida de gracia de la SFA dejó de aplicarse, el club descendió a segunda, en 1922. La estancia del equipo en segunda fue corta, y volvieron a primera después de ganar 24 de los 38 partidos que disputaron en la categoría de plata. Su último título en torneos de eliminatorias fue una Glasgow Cup, una competición que disputan los equipos de la región de Glasgow (actualmente la disputan los equipos juveniles de Celtic, Rangers, Partick Thistle, Queen’s Park y Clyde) en 1946, cuando vencieron al Clyde (ahora basado en otra ciudad de Lanarkshire, con lo que no lo podríamos considerar un equipo puramente de Glasgow) por 2-0.

Deambulando por las categorías inferiores hasta la actualidad

La reestructuración del fútbol escocés en 1975 acabó con el Queen’s Park en Second Division (tercera división), para esa temporada contrataron a un entrenador por primera vez en su historia: Dave McParland. El mánager escocés guió al equipo a la cuarta plaza y se marchó al Partick Thistle. La base del equipo eran jugadores jóvenes e inexpertos, pero algunos de ellos contaban con un gran talento. En la temporada 1980/1981 ascendieron a segunda, en el equipo contaban con jugadores como Alan Irvine, incisivo extremo que marcharía después al Everton, o John McGregor, defensa que acabaría jugando para el otro equipo de Merseyside, el Liverpool. Sin embargo, el éxito del equipo, como siempre, estaba condicionado a la permanencia de buenos jugadores que siempre acababan marchando. La estancia del Queen’s Park en segunda duró hasta 1983, cuando ya sin los jugadores que habían contribuido al ascenso descendieron de nuevo a la Second Division.

Sus mejores jugadores siempre acababan marchando a equips profesionales

Treinta años después, con Billy Stark como entrenador, el equipo consiguió su último ascenso, de Third a Second Division. Ese mismo año, en agosto, vencieron al Aberdeen, un equipo de SPL, en los penaltis en la League Cup. Un éxito sin precedentes para la entidad teniendo en cuenta la diferencia tanto económica como estructural entre ambos clubes. El entrenador ayudó al equipo a empezar en buena forma la temporada siguiente en tercera, pero la estabilidad del club se vio otra vez puesta en duda por los cantos de sirena de otras entidades. La selección escocesa sub-21 contrató a Billy Stark con lo que el Queen’s Park se quedó de nuevo sin otro de sus puntales, en esta ocasión del banquillo. En 2009 bajaron a la Third Division, categoría en la que continúan aún. También  jugaron con el campeón del país, el Celtic, en la quinta ronda de la Copa escocesa, contra el que perdieron 2-1 después de realizar un partido más que digno. Bajo el mando del actual entrenador, Gardner Speirs, quedaron segundos en la Third Division la temporada pasada con 63 puntos por detrás del Alloa Athletic.

¿Posibilidad de derby?

El Queen's Park no cuenta con más de 500 aficionados en la mayoría de sus partidos como local. El legendario Hampden Park es un templo del fútbol y es la casa de este mítico equipo. Sus cánticos de furia, el ánimo y el aliento de los aficionados que dan lugar al Hampden Roar en los partidos de la selección, dejan lugar al silencio, el eco y el olvido cuando el Queen's Park disputa un partido liguero, en las catacumbas del fútbol escocés. Como si se tratara de una lección histórica, el devenir de los acontecimientos puede posibilitar un encuentro inolvidable la temporada que viene.

El dinero fue el gran precursor del auge del fútbol en Escocia. A pesar de este dato objetivo, hay que recordar que las mejores épocas del fútbol escocés fueron con jugadores de la cantera y con tácticas muy elaboradas. 100% casero, con poco dinero de por medio. El "passing game" del Queen's Park ayudó al ascenso de Escocia como la mejor selección a finales del XIX, mientras que la fecha dorada del fútbol escocés, el 25 de mayo de 1967, fue escrita por 11 escoceses que, defendiendo la camiseta verdiblanca del Celtic, coronaron a un club escocés como el rey de Europa. El Rangers, eterno rival del Celtic, intentó a principios de los 90 eclipsar los logros de aquel equipo conocido como los "Lisbon Lions". Lo intentaron a través de un dueño, David Murray, que presuntamente usó medios ilegales para conseguir sus objetivos: la evasión de impuestos o el uso de dobles contratos para poder pagar a jugadores que, de lo contrario, no habría podido fichar, fueron prácticas muy utilizadas durante la era Murray. La crisis financiera del Rangers se acabó destapando y las consecuencias han sido terribles para la entidad de Ibrox Park: el histórico Rangers ha desaparecido, un nuevo club ha sido fundado y ha tenido que empezar de cero en el último escalafón del fútbol escocés (si la SPL no hace alguna artimaña para evitarlo).

Esto posibilitaría un encuentro liguero entre Queen's Park y Rangers, un derby de Glasgow que  lleva mucho tiempo sin disputarse y que enfrentaría a las dos caras opuestas del fútbol escocés. Por una parte, el equipo amateur que no renunció a sus principios para cumplir con la misión que tenían encomendada desde el día de su fundación: pasarlo bien jugando; en la otra, el Rangers, el equipo con más ligas del mundo (54), un equipo que usó todo el dinero disponible para hacerse con todos los títulos a su alcance, una entidad que gastó lo que no tenía y vendió su alma para tener éxito. Ese dinero representado por el profesionalismo fue considerado un peligro para la integridad del juego por el Queen's Park, y ha acabado matando a una de las dos entidades más importantes del fútbol escocés. La profecía de los Spiders acabó cumpliéndose: el dinero, a largo plazo, daña el futuro de un deporte cuyas intenciones iniciales fueron olvidadas desde hace ya demasiado tiempo. El Queen's Park no es más que un mero testimonio de la decadencia de un juego que, buscando la promoción y la mejora de sus posibilidades, ha acabado hundido en el estiércol del mundo financiero. Un mundo financiero frío, inhumano e interesado, ya alejado de los sentimientos de los aficionados que levantan con su asistencia, semana tras semana, la tradición de este deporte centenario que, a pesar de todo, amamos tanto.