Barra brava, cuando la pasión se vuelve un negocio
En Argentina el fútbol y la violencia se asocian demasiado a menudo. El fenómeno barra brava, que se esconde tras el colorido, el aliento y la pasión de las canchas argentinas, es el protagonista principal de esta realidad y el gran cáncer del balompié albiceleste. A día de hoy las barras han transformado su actividad de hinchas en un negocio. Pactan con las directivas de los clubs, y colaboran con las más altas instancias del estado, cómplices de la putrefacción del fútbol en el país.
Desde el 1967 las barras se han cobrado más de 160 vidas, habiendo sido condenadas tan solo 33 personas por estos crímenes. Las barra bravas son el brazo armado de los clubes argentinos. Ocupan los fondos, la zona de los estadios, siempre de pie, situada tras las porterías. Todos los clubes tienen su cupo de hinchas violentos, siendo las barras más bravas la de Boca Juniors y la de River Plate, conocidas como “La Doce” y “Los Borrachos del Tablón (LBDT)”. Estas organizaciones nadan en un espiral de violencia, poder e impunidad que no parece tener fecha de caducidad.
Las barras, que se consideran dueñas y protectoras de sus canchas, están extremadamente jerarquizadas. Por ello no solo se cobran vidas en las batallas contra hinchas de otros equipos, como parecería lógico, sino también en el seno de la propia organización. Estas luchas de poder se conocen como las internas y obedecen siempre a pretensiones económicas. Son frecuentes tras la caída del líder de la banda. Porque a rey muerto, rey puesto. Y en las barras la sucesión es intestada. Pablo Alabarces, sociólogo argentino que tiene el fútbol y las barras como gran objeto de estudio, distingue las dos vertientes, en referencia a los conflictos de las secciones más violentas de una hinchada: “Cuando las barras se pelean con sus rivales, se rigen por el código del aguante. Hay que demostrar que uno tiene más aguante que el otro. El aguante, es el código moral, justamente. Hay que demostrar que uno es macho y el otro es puto. Dentro de la barra también rige el código del aguante, pero a la vez se disputan poder y no poder simbólico. Es poder económico importante. Los barras hacen del aguante una mercancía”.
Se financian con la reventa ilegal de entradas, extorsiones al plantel y venta de drogas
Ser el jefe máximo de una barra brava es un honor y también una responsabilidad, porque requiere un historial violento reconocido, dotes de líder, contactos políticos y buena relación con la dirigencia de los clubes. Algo así como un cargo político prestigioso, obviamente bien remunerado. Sin ir más lejos Rafa Di Zeo, capo de “La Doce” entre el 1996 y el año 2006, vive en una mansión con campo de fútbol incluido. A su boda asistieron jueces, funcionarios y famosos como Diego Armando Maradona.
La financiación de estas organizaciones proviene principalmente de la reventa ilegal de entradas proporcionadas por la propia directiva de los clubes que también suele financiar parte de los desplazamientos para competiciones domésticas, continentales o intercontinentales si es el caso. Gustavo Grabia, editor del diario Olé y el mayor especialista argentino en temas de violencia en el fútbol relata en su obra La Doce. La verdadera historia de la barra brava de Boca que Di Zeo y sus secuaces jugaban al fútbol una vez por semana en Casa Amarilla, campo de entrenamiento del primer equipo de Boca y donde disputan sus encuentros las categorías inferiores del club. Un espacio vedado a los socios comunes pero al parecer no a los violentos. Fue precisamente allí, en una tarde de febrero del 2006, donde se armó un tiroteo entre antiguos compañeros de Di Zeo en la grada y los hombres de Rafa por un arreglo de cuentas sobre el entonces mandamás de “La Doce”.
Pero aquí no acaban los privilegios. Las directivas de los clubes a menudo liberan de vendedores los alrededores de las canchas para que las barras puedan explotar esa zona y fijen sus puestos de comida o merchandising, en muchas ocasiones falso. Un miembro de “LBDT”, en una entrevista exclusiva que le realizo el canal televisivo argentino “Telenueve” para esclarecer algunas internas de la banda y para determinar los negocios de algunos de sus primeras espadas, declaró que buena parte de la plata que recaudaban procedía de la reventa de entradas y del estacionamiento de automóviles en los aledaños del estadio. Reina la impunidad. Tanto es así que incluso algunos clubes, es el caso de Independiente de Avellaneda, han contratado a los violentos para que controlen la seguridad de sus estadios. Olé destapó esta noticia, que fue confirmada por la propia dirigencia del club, el pasado mes de octubre. Pero no debe extrañar. Sin ir más lejos Lionel Messi tuvo como guardaespaldas, designado personalmente por la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), a uno de los hombres fuertes y miembro más violento de la barra de Nueva Chicago. Ariel Pugliese, anteriormente investigado por el crimen de un hincha de Tigre y por “otros incidentes con armas de fuego”, custodió al barcelonista, en 2009, en su llegada a Buenos Aires para la disputa de dos partidos de clasificación para el Mundial de Sudáfrica.
Lionel Messi, en 2009, tuvo como guardaespaldas designado por la AFA a uno de los miembros más violentos de la barra de Nuevo Chicago
Otra fuente de financiación son las “donaciones” de los jugadores a sus hinchas más radicales, amenazados y coaccionados previamente. Las visitas armadas de las barras a los planteles son frecuentes en épocas de crisis deportiva pero también en casos de “necesidad económica”. Esta necesidad suele acrecentarse cuando se acerca un Mundial o algún compromiso continental que la hinchada más violenta no quiere perderse. En ocasiones, las visitas armadas respondían a una crisis de juego o de resultados. Así fue como en el 1981 “la Doce”, entonces comandada por José Barritta entró con revólveres al comedor de Boca Juniors en el campo de entrenamiento y avisó al plantel que si no ganaban a Estudiantes en el próximo encuentro la visita iba a ser más violenta. Más recientemente la barra de huracán comandada por el Gordo Cone y el Bocón obligaron a detenerse al autobús del equipo tras un encuentro en octubre de 2010 y les “aconsejaron” que mantuviesen la categoría sino querían que se tomaran represalias.
Gustavo Grabia, en su obra, relata como “la Doce” logró blanquear, al menos durante un tiempo toda la plata que generaba. Así en 1990 se constituyó la “Fundación Número 12” con el objeto de “la ayuda benéfica y gratuita a personas enfermas, lisiadas o impedidas físicamente, de escasos o nulos recursos económicos y a instituciones hospitalarias, educacionales y de bien público, sin fines de lucro”. Tres años más tardes se determinó ilegal la “Fundación Número 12”. Según el testimonio policial, en aquel período de tiempo la organización recaudó de forma ilícita cerca tres millones y medio de dólares.
Las barras son la punta del iceberg, debajo aparecen todos los poderes del Estado trabajando junto a ellos
“En Vélez descubrimos que varios de la barra vendían drogas en la confitería del club. Fuimos a la policía y pusieron dos agentes a seguirlos y cuidar la zona. A los dos meses esos policías eran socios de los hinchas”. Estas palabras de Raúl Gámez, ex presidente de Vélez Sársfield, confirman que la venta de substancias ilegales es otra de las vías de financiación de las bandas y descubren algo mucho peor: la estrecha relación que existe entre los violentos y la policía. Las barras son la punta del iceberg, debajo aparecen todos los poderes del Estado trabajando junto a ellos. El propio Raúl Gámez en 2002 realizó una propuesta para la erradicación de la violencia en el fútbol argentino. La AFA desestimó dicha iniciativa que precisamente proponía la creación del Control General del Fútbol Argentino, órgano con funciones ejecutivas desvinculado de la asociación presidida por Grondona.
No es el fútbol que está politizado. Es la política que está “futbolizada”.Las barras mueven demasiada plata para acabar con ellas. “La justicia y la política tuvieron infinidad de oportunidades para terminar con “La Doce”. Pero los policías y los políticos también están en el negocio”, firmó Gustavo Grabia. Existe un juego de intereses. Los violentos trabajan para el mejor postor. Y los políticos pagan para que las barras trabajen para ellos. Es así de sencillo.
En 2009 el Gobierno argentino estaba enfrentado al grupo Clarín y la gran batalla era el proyecto de ley de radiofusión. El Gobierno, comandado por Kirchner, quería limitar el poder del grupo mediático más importante de Argentina y apuntaba al negocio del fútbol por TV. Mauro Martín, por entonces jefe de “la Doce” y también Joe, el capo de “LBDT” fueron recibidos en la Casa Rosada, el viernes previo al Boca-River, al Superclásico, el partido con más audiencia de todo el año. A ambos les dieron una pancarta de enormes dimensiones contra Clarín pidiendo fútbol gratis por televisión, que colgaron en la tribuna, y por la que recibieron cien mil pesos. El kirchnerismo también se comprometió a inaplicar el derecho de admisión, por el que algunos miembros de las barras no habrían podido asistir al gran clásico argentino. A Mauro Martín además le pararon su causa por un feroz tiroteo que protagonizaron, días antes, él y sus secuaces en una interna en el centro de Buenos Aires.
No es el fútbol que está politizado, en Argentina es la política que esta futbolizada
También las barras de otros equipos recibieron un “trato especial” por parte del gobierno. Las secciones más violentas de las hinchadas de Vélez, Godoy Cruz o Independiente, entre otros, exhibieron durante el Clausura 2009 pancartas de apoyo para la reelección de Néstor Kirchner. Por ello los radicales, unidos en “Hinchadas Unidas Argentina (HUA)”, recibieron un vuelo chárter, para viajar al Mundial de Sudáfrica. La AFA se desmarcó del asunto, pero cerca de 20 barras viajaron además a la Copa del Mundo en el mismo avión que la selección nacional. Así lo destapó el diario Clarín.
¿Kirchner estaba en el ajo?
Los familiares de las víctimas de la violencia en el fútbol argentino (FAVIFA) consideran que no por casualidad el actual torneo argentino se llama Néstor Kirchner. Según Grondona el ex presidente,” tal vez por su sentimiento y corazón de hincha, supo entender desde el poder, el verdadero valor del Fútbol Argentino”. No por casualidad “la Doce” y “LBDT” mostraron pancartas contra Clarín en un Superclásico. No por casualidad se formó la estructura “HUA”. No por casualidad des del año 2003 hasta la fecha se han producido el 15% de las muertes que tuvo que lamentar el futbol argentino.
Las barras de Boca y River recibieron cien mil pesos por mostrar pancartas de apoyo al gobierno en su lucha contra Clarín
¿La AFA también está en el ajo?
“Toda la construcción del fenómeno de las barras, de los dirigentes políticos y deportivos se construye con Grondona, presidente de la AFA y vicepresidente de la FIFA. Él es uno de los principales responsables del fenómeno”, sentencia el sociólogo argentino, Pablo Alabarces. Mónica Mizzardo, titular de la ONG “Salvemos al Fútbol” dijo en unas declaraciones al Diario Clarín que Grondona “no recibe a las víctimas pero si a las barras” en referencia a la visita de algunos representantes de HUA con el presidente de AFA, en la misma sede de la asociación. Mónica Mizzardo considera que “es un monstruo enorme con lo que estamos luchando. Porque no estamos sólo contra los violentos. Son todos. No hay política de estado. La AFA es cómplice de estos tipos”.
Débora Hambo, abogada de Pablo Bebote Álvarez, el líder de la barra de Independiente y miembro fundador de HUA, después del Mundial de Sudáfrica donde nada más llegar, las barras fueron deportadas y maltratados, según parece a petición de la AFA, dijo: “Hace 30 años empezaron los problemas y Grondona ya era presidente de AFA. Ellos inventaron las barras y las siguen inventando. Hasta hoy no hicieron nada para cambiar, sólo negocios con la violencia en el fútbol. La AFA y el Estado no solucionan la violencia porque tienen intereses económicos. Sin ella, no podrían armar operativos de 1.200 policías ni habría subsidios millonarios para los entes de seguridad deportiva. O los jugadores, que venden en euros y los hacen figurar en dólares. No somos los únicos malos de la película, hay gente que es peor para nuestro fútbol y es hora de que se vayan”.
Pablo Alabarces considera que solo hay una solución que “pasa por parar el fútbol seis meses, intervenir la AFA y la mayor parte de los clubes, tomar medidas para la seguridad de los estadios y abordar el tema con una solución a diez años”. A día de hoy se antoja complicado. “Como vamos a pedir que Aníbal Fernández, actual ministro de Justicia, que manejó la barra de Quilmes cuando era intendente, o el jefe de Gobierno Mauricio Macri, que manejó la barra de Boca durante 12 años, nos traigan una solución al problema. Son parte de él. Al igual que la Policía y que la AFA.”.
Las barras han sabido explotar su actividad de hinchas y transformarla en su profesión, la pasión se ha vuelto negocio, un negocio donde participan las más altas instancias de Argentina. Mientras tanto, en la barra la vida no vale dos pesos. Difícilmente se va a lograr una solución si los que toman decisiones son parte del problema.




