Angola puede cerrar su clasificación para cuartos y condenar a Sudán
Previa. La Angola de Manucho, uno de los triunfadores de la primera jornada de la CAN 2012, se enfrenta a un conjunto que se juega su continuidad en la competición, Sudán. El partido parece tener un claro desenlace, pero esto es la Copa de África y Sudán tendrá su opción.
Sudán, tras la derrota en el primer partido del grupo B ante Costa de Marfil, no puede permitirse un nuevo traspié si quiere clasificarse para los cuartos de final. Además el rival no es nada sencillo, ya que se enfrentan a una Angola muy motivada que espera poder cerrar su pase a la siguiente ronda. Esto se producirá siempre que superen a su rival en la segunda jornada y Costa de Marfil venza a Burkina Faso.
Mientras Sudán se mostró algo inoperante y ultradefensiva en su partido anterior, a su favor tuvo el hecho de que tuvo la entereza de resistir durante casi 40 minutos a un equipo mucho mejor, como es Costa de Marfil y consiguió que la calidad de este equipo apenas destacara más que en los pies de Drogba.
Sudán confía en Ahmed Bashir, que fue su jugador más activo y que creó algunas dificultades en el partido anterior al igual que Mudathir, que es otro de los puntales del equipo. La duda estriba en saber si puede ser suficiente.
Mientras, Angola ingresó con éxito en la competición guiado por sus jugadores “portugueses”, como Djalma y Mateus, y por el atacante, ex del Valladolid, Manucho.

Precisamente Manucho, es la personificación de lo que supone la CAN, ya que no ha sido un jugador especialmente brillante a lo largo de su carrera profesional en España, Inglaterra o Turquía pero que al jugar con su selección se crece notablemente, siendo fundamental para Angola.
Sudán confía en Ahmed Bashir, Angola, en Manucho
El pronóstico siempre es incierto en la Copa de África, cada edición hay grandes sorpresas, pero realmente Angola parece que cuenta con ventaja si comparamos ambas selecciones, además el logro al alcance es un gran premio. Por su parte, Sudán se juega la vida, y esto no es nunca un buen presagio.




