Rodrigo evita la sorpresa en el estadio de la Luz

El Benfica logra una victoria trabajosa ante el Beira Mar que le permite seguir al frente de la clasificación de la Liga Zon Sagres. Sasso adelantó a los visitantes pero Maxí Pereira y Rodrigo dieron la vuelta al marcador.

Rodrigo evita la sorpresa en el estadio de la Luz
Rodrigo le da el liderato al Benfica. FOTO: Reuters/Rafael Marchante.
Benfica
2
1
Beira Mar
Benfica: Artur, Maxi Pereira, Jardel, Garay, Melgarejo, Salvio, Enzo Pérez, Matic, Gaitán (Nolito, min. 79), Rodrigo (Carlos Martins, min. 74) y Lima.
Beira Mar: Rui Rego, Nuno Lopez Hugo, Sasso, Joaozinho, Jaime, Collet, Felipe Desco (Rubén Ribeiro, min. 64), Fleurival (Ricardo Días, min. 79), Hélder López, Abel Camará (Tiago Cintra, min. 74).
MARCADOR: 0-1, min. 4, Sasso. 1-1, min. 58, Maxi Pereira, 2-1, min. 60, Rodrigo.
ÁRBITRO: Rui Costa (POR). Amonestó a Rodrigo (min. 65) por simular un penalti.
INCIDENCIAS: El estadio de la Luz de Lisboa acogió a 28.000 espectadores para ver el encuentro contral el Beira Mar.

Normalmente los partidos después de competiciones continentales suelen ser complicados. Es como si los jugadores sufrieran de una especie de jet lag de la Champions que le cuesta asimilar. Además, por lo general los partidos sencillos sobre el papel son los que más dificultades acaban presentado. Pues bien, hoy estaban presentes todos lo elementos, el conjunto encarnado se enfrentaba al Beira Mar, el único equipo que aún no conoce la victoria en la Liga Zon Sagres y un conjunto que sólo ha conseguido lograr dos victorias en las 26 visitas que ha realizado al Estadio de la Luz. No obstante, si no llega a ser porque entre Maxi Pereira, omnipresente en defensa y ataque y Rodrigo, dieron la vuelta al marcador en la segunda parte en poco más de dos minutos, los puntos hubiesen volado a la velocidad de la luz.

Ahora bien, dejando a un lado la caraja europea, el Benfica sigue adoleciendo de un medio campo consistente que traslade la pelota con sentido, verticalidad y velocidad. Jorge Jesús insiste en poner en el doble pivote creativo a Enzo Pérez lo que supone algo así como condenar al director de una filarmónica a la rigidez del coro de la cárcel. Cuanto más se aleja de la banda más pierde el equipo en profundidad e intensidad, por lo que pierde opciones y frescura. Si eso le añadimos que no fue el mejor partido de Salvio, tenemos el resultado: un partido con susto.

Y eso que los de casa comenzaron con muy bien pie. En el minuto 1 Melgarejo, que cada vez tiene más asimilado su paso de la rutilante delantera al férreo lateral, puso un gran centro desde la izquierda que Rodrigo mandó por encima de la portería de Rui Rego. Hasta ahí todo parecía seguir el guión previsto, ataque, posesión y ganas de marcar pronto. No obstante, el jet lag se apoderó en el minuto 4 de Artur que en una falta lateral falla estrepitosamente al mandar el balón directamente a la cabeza de Sasso. El defensa aveirense logró un tanto como aquel que le toca la lotería con una décimo encontrado.

A partir de ese momento, con la excepción de algunos minutos en los que el Beira Mar se hizo con el dominio del balón, el Benfica lo intentó con más corazón que cabeza y en muchas ocasiones sin orden, ni concierto. Rodrigo en el 28, con un disparo cruzado desde la frontal, Salvio con un remate al palo en el 31 o Lima con un zapatazo con la izquierda en el 41, lo intentaron pero fue como aquellos guerreros que atacan a la fría piedra de una muralla. Las escaleras para saltarla llegarían en la segunda parte.

Maxi Pereira y Rodrigo

Ellos fueron los protagonistas. Ellos y dos minutos locos, del 58 al 60, dieron la vuelta al marcador, lo tres puntos y la opción de seguir una semana más al frente de la clasificación. La segunda mitad siguió como la primera, amurallados guerreros aveirenses contra conquistadores encarnados. Aunque con una diferencia, la defensa se resquebrajó en el 58. Maxi Pereira, como si estuviese acostumbrado a esas labores, enganchó un remate circense aprovechando un balón colgado al corazón del área por Salvio. Con el empate ya llovía menos. Y, al poco tiempo escamparía.

En el 60 Rodrigo se aprovecha de una conducción de Lima para empujar el balón a la red. Esta vez el afortunado ganador fue el delantero encarnado tras un error defensivo de los visitantes. Después de ese minuto, el equipo de las águilas intentó marcar el tercero, el de la tranquilidad; con derrumbar un muralla ya habían tenido suficiente, y lo cierto es que por momentos lo merecieron, pero no llegó y en lo minutos finales el Beira Mar aprovechó los balones parados para crear mucho peligro.

En definitiva, los de Jorge Jesús siguen con su racha victoriosa, pero el juego sigue sin mejorar demasiado.