Portugal se estrella contra la Rusia de Capello

El conjunto luso no supo sobreponerse al tempranero gol de Kerzhakov. La falta de imaginación y la precipitación del equipo de Paulo Bento, unidas a la buena organización de la defensa rusa, hacen que Rusia se sitúe como líder en solitario del grupo F.

Rusia
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Portugal
Portugal se estrella contra la Rusia de Capello
Rusia: Akinfeev Anyukov, Sergei Ignashevic, Berezutskiy, Dimitri Kombarov, Denisov, Bystrov (Samedov, min. 83), Shirokov, Fayzulin Glushakov, min. 46), Kokorin y Kerzhakov (Yeshenko, min. 65).
Portugal: Rui Patricio, Joao Pereira, Pepe, Bruno Alves, Fabio Coentrao (Miguel Lopes, min. 20), Joao Moutinho, Rubén Micael (Silvestre Varela, min.66), Nani, Cristiano Ronaldo y Hélder Postiga (Éder, min. 74).
MARCADOR: 1-0, min. 6, Kerzhakov.
ÁRBITRO: Viktor Kassai (HUN). Amonestó a Miguel Veloso (min. 43), Shirokov (min. 89) y Kokorín (min. 92).
INCIDENCIAS: El estadio Luzhniki de Moscú, con capacidad para 88.000 espectadores acogió el encuentro entre los combinados de Rusia y Portugal. Entre los incidentes cabe destacar la lesión de Coentrao, que tuvo que ser sustituido en el min. 20.

En ocasiones es difícil personalizar a los equipos con la figura del entrenador. De hecho lo normal sería que los combinados fuesen reconocibles por la aportaciones de los jugadores, por las genialidades de sus estrellas. Sin embargo, con Rusia, con esta Rusia eso no sucede. Capello ha logrado poner a su equipo al servicio de su dibujo. Si alguien esperaba ver jugar a aquella Rusia de juego alegre, rápido, valiente y hasta en ocasiones anárquico de Higgins, es mejor que lo olvide. Don Fabio ha transformado a la selección de los Zares en uno más del Calcio, bien armado atrás, sin apenas posesión de pelota (35 por ciento) y peligroso a la contra, como los lobos de las llanuras siberianas.

Y ciertamente es así como ganó el partido, a la contra y aprovechando un error defensivo de Rubén Micael que permitió que Kerzhakov batiese a Rui Patricio en el minuto 6. Posiblemente no sea el método más delicadamente delicioso del mundo, pero el pragmatismo de Capello le sigue viniendo bien a Rusia. Desde que llegó: cinco partidos, cinco victorias.

En lo que respecta a Portugal, hizo todo, absolutamente todo lo posible por levantar un marcador que no era justo. El balón fue suyo, las ocasiones fueron suyas y hasta los errores, pero no pudo ser. La ganas de Ronaldo, el oportunismo de Varela, que como de costumbre salió en el segundo tiempo como revulsivo, la fogosidad de Nani...Nada fue suficiente para enjugar la desventaja.

Lo que si se echó de menos es un delantero centro que precisamente hiciera de eso, de delantero. Postiga puede ser un gran apoyo para sus compañeros y posiblemente, Paulo Bento pueda pensar que con Cristiano ya tiene avançados suficientes, pero no es así. Dejar a un tipo como Éder en el banquillo continua siendo un error.

Suerte y desesperación

La primera mitad no tuvo demasiada historia. En cierto modo fue bastante parecida a esos capítulos de Oliver y Benji en los que el campo siempre se encuentra inclinado hacia el mismo lado, donde uno de los dos equipos presiona, ataca y remata pero se choca contra una pared que a veces parece invisible. Eso sí, al final de los cuarenta y cinco minutos, el que más se acercó a la portería se va a la caseta perdiendo.

El Rusia – Portugal, en su primer acto, parecía escrito por Takahasi -creador de Oliver y Benji- Y es que Portugal salió con toda la intención de intentar inclinar el marcador desde el principio. La presión, la posesión de bola y el control del juego corría a cargo del combinando luso. No obstante, en el minuto 6 el conjunto ruso, como aquel lobo siberiano que espera agazapado para dar un zarpazo mortal a su presa, aprovechó un error de Ruben Micael que entregó el balón a Shirokov, quien con mucha educación, como diciendo “gracias por el regalo Rubén”, le pondría el balón a Kerzhakov para que batiese a Rui Patricio.

El gol, lejos de envalentonar al combinado de Capello lo que provocó fue que el ataque luso se redoblase. “Más madera” que diría Groucho Marx. En esas, en el minuto 11 le llegó un balón a Cristiano Ronaldo tras un buen pase en profunidad de Miguel Veloso, pero su remate como teledirigido a la base del palo encontró lo manopla de Akinfeev que la mandó a corner.

Aún pudo arreglar el entuerto Bruno Alves en el minuto 15, cuando remató una falta lateral que de nuevo el guardameta ruso supo enviar a corner. A partir de ése momento el lobo siberiano empezó a dejarse ver algo más, pero las contras no llegarón a ningún sitio. Era como dar zarpazos sin uñas. Lo más interesante vino en un remate de Kerzhakov. El delantero del Zenit, con la pierna izquierda, mandó el balón hacía el frío cielo moscovita.

Más de lo mismo

La segunda mitad comenzó de la misma forma en la que había transcurrido el primer acto. Con Portugal presionando y atacando. Sin demasiada claridad, la falta de ideas y las ocasiones claras no llegaron a las mentes de los jugadores lusos. El mayor peligro se produjo en jugadas aisladas, con barullos en el área y con los lobos rusos mordiendo los balones que quedaban sueltos.

De hecho, si hubo alguien que a punto estuvo de ampliar el marcador fue otra vez el combinado ruso. En dos contras. La primera la remató Glushakov en el minuto 66 y la segunda fue finalizada por Kokorov en el 82. Todo lo demás, fue un querer y no poder. Portugal tendrá que seguir luchando por la clasificación.

 

FOTO: Reuters