José María Odriozola, un presidente sin crédito

Los resultados de los atletas españoles en los Juegos son demasiado vergonzosos como para obviar responsabilidades. Desde los propios deportistas hasta exatletas pasando por una gran masa de aficionados, llueven las críticas hacia el actual presidente de la RFEA, que parece ajeno a la realidad del atletismo español. La irritación es mayúscula y se pide a gritos la dimisión de Odriozola, como ha hecho de forma contundente García Bragado, quién le calificó de “anciano”.

José María Odriozola, un presidente sin crédito
A los malos resultados se le unen polémicas como el del atleta Ángel Mullera Foto: AFP

Aunque pueda parecer un artículo de opinión lo que van a leer a continuación, no es más que una pequeña muestra, un reflejo, del sentir general de los aficionados españoles al atletismo. Lo que sí parece ser es un déjà vu, pues aquí mismo hace apenas un mes y medio, analizamos el rendimiento de los atletas en los Europeos de Helsinki y ya se vislumbraba  una debacle generalizada en Londres, como así ha sido. Aunque quizás más de lo esperado.

Ninguna medalla y cuatro finalistas. Un botín que bien se correspondería con el de un país poco exitoso históricamente en este deporte como Irlanda, por ejemplo, pero que corresponde, ni más ni menos, que a España, uno de los países que más sacan pecho cuando se habla del deporte rey. Ninguna medalla en dos Juegos Olímpicos consecutivos –ya que en Pekín tampoco se logró ningún metal- y unas sensaciones preocupantes. 

El porqué del resultado

Todos los expertos, con amplio bagaje en este mundo, coinciden en que el primer paso para el fracaso –si es que así se puede calificar el resultado- fue la preparación previa a los Juegos.

Un concepto como la imposibilidad de lograr dos puntas de forma en tan poco tiempo se ignoró

Con el Europeo de Helsinki justo antes de la cita olímpica, ajustar y realizar acuradamente una buena planificación era básico para llegar en el mejor estado de forma a los Juegos, en el fondo la cita más importante ya que solo unos privilegiados pueden competir en ella cada cuatro años. Pero, por motivos que se desconocen –y que habría que intentar esclarecer-, muchos atletas lograron una gran punta de forma para Helsinki, donde, a la postre, tampoco lograrían unos resultados demasiado favorables. Pero más allá del balance que se pudiera hacer del Europeo, lo más significativo es que esa punta de forma impidió a muchos atletas no poder competir al nivel deseado y esperado en Londres. Un concepto aparentemente tan básico para entrenadores y preparadores como la imposibilidad de conseguir dos puntas de forma en tan poco tiempo, se olvidó y se ignoro, provocando el descalabro en Londres.

¿Desconocimiento o hecho propósito? Seguramente algo hubo de lo primero pero todo hacer pensar que muchos prefirieron jugárselo todo en el Europeo por una única razón: era más fácil lograr mejores resultados y, por lo tanto, optar a las becas, en Helsinki que no en Londres, luchando con americanos, chinos, caribeños etc.

Las becas es, de hecho, otro tema que merecería un debate largo y tendido pues los resultados logrados en Londres ponen de manifiesto el mal repartimiento que se hace de ellas, un reparto injusto e ineficaz. El deporte más becado, el hockey, ha logrado un sexto puesto –en hombres, ya que el equipo femenino no se clasificó-. En cambio, en uno de los deportes con menos ayudas, el taekwondo –con solo seis becados-, se lograron tres medallas. El atletismo, 22 becados y 337.000 € de ayudas. El resultado, lo comentado.

Una burbuja intocable

Un presidente enquistado que, metido en su burbuja de color rosa, no se inmuta ante lo que pasa a su alrededor

Está claro, pues, que los atletas son los primeros responsables del desastre que se viene dando en las últimas competiciones internacionales, donde parece que se ha tocado fondo definitivamente. Pero lo son por igual tanto atletas como la Real Federación Española de Atletismo, comandada por un presidente enquistado, pegado a la silla que, metido en su burbuja de color rosa, no se inmuta ante lo que pasa a su alrededor. José María Odriozola, a sus 73 años y después de más de dos décadas al mando del atletismo, tendría que dimitir inmediatamente. Ya sea por atender los deseos de la mayoría o por simple dignidad personal. Un sistema lleno de despropósitos que lidera Odriozola, que sigue por su equipo directivo y que acaba por los entrenadores y técnicos, que no logran –o no se esmeran lo suficiente- encontrar savia nueva para el futuro del atletismo de este país. 

Un ambiente enrarecido

El aficionado español al atletismo, aquel que vive y sufre cada salto o cada zancada de su atleta, tiene todo el derecho a sentirse abatido, decepcionado y traicionado. Fracasos que se acumulan competición tras competición y que no hacen sino degradar el atletismo.

Y no solo eso. Si con esto no fuera suficiente hay que añadir el conflicto y la mala relación –perdón, nula relación- entre Marta Domínguez y la prensa, como bien se pudo ver en Londres, donde la palentina no realizó ni una declaración ante las cámaras de Televisión Española, situadas en la zona mixta del Estadio Olímpico. Y el caso Mullera, con discrepancias entre la RFEA y CSD, que finalmente acabó con el perdón al atleta y su participación en los Juegos –con eliminación en primera ronda-. Llueve sobre mojado.

Las críticas al presidente vienen por todos lados, desde los propios atletas. El más claro en este sentido ha sido Jesús Ángel García Bragado. Según el veterano marchador el atletismo está dirigido por “un anciano, por muy feliz que esté con su marcapasos nuevo”. “Necesitamos un cambio, así no vamos a ninguna parte”, advirtió el atleta. 

Fiz: “Me han pedido que me presente […] Y me atrevo…”

Y ya empiezan a sonar los primeros nombres para ese deseado cambio. El mismo Bragado se refirió a Marta Domínguez, con quien asegura haber hablado y por quién siente “admiración, tiene mucho empuje y carácter”. Horas después, a través de su cuenta de Twitter, Bragado aclararía que, pese a todo, Marta no es su candidato preferido a la presidencia. Otro nombre que salió fue el de Martin Fiz. Él mismo, a través de un artículo de opinión en el diario Sport, reconoció que le han pedido que se presente. “Podría valorarlo pero para ello, son necesarios acuerdos difíciles de lograr, aunque no imposibles y un equipo competente que aglutine y que dé confianza. Y me atrevo…”.

Sea como fuere, el primer paso lo tiene que dar el actual presidente. No tiene sentido que siga en el cargo y es momento de dar paso a nuevas generaciones, a nuevos pensamientos y razonamientos. No se puede esperar más. El grado de toleración de los aficionados ha llegado a su tope.