"Caligrafía de los sueños" para las tardes de verano

"Caligrafía de los sueños" de Juan Marsé es una novela lenta y pausada que desprende un encanto especial.

"Caligrafía de los sueños" para las tardes de verano
"Caligrafía de los sueños" para las tardes de verano

Caligrafía de los sueños es una novela peculiar. Juan Marsé relata una historia extraña de una manera peculiar. Ringo, un chaval catalán, es uno de los protagonistas de la historia, quizás el personaje en torno al cual giran todas las historias de todos los que participan en la trama de este libro, ambientado en los años 30. Este chico, adoptado por una familia pobre, sueña con ser pianista a pesar de haber perdido el dedo índice de una mano en un accidente laboral. Uno de los puntos fundamentales de la acción de Caligrafía de los sueños son las idas y venidas de Victoria, una de las vecinas del pueblo, y su manera algo alocada y casquivana de vivir la vida. Ringo vivirá algunos de los episodios más oscuros, curiosos y preocupantes de la trayectoria de esta mujer. Al mismo tiempo, la extraña atracción que el muchacho sentirá por su hija, Violeta, también le traerá de cabeza y le removerá sentimientos hasta ahora desconocidos para él. Todo esto en un ambiente complicado, el de los años 30, donde el transcurrir del tiempo nos deja una guerra civil y una dictadura.

El problema de la novela de Juan Marsé son los constantes saltos atrás en el tiempo, porque llega un punto en el que no se sabe con certeza cuál es el momento desde el cual se narra la historia. Esto se da porque los flashbacks no tienen introducción alguna, aparecen como un capítulo más del libro.

Otro de los puntos flojos de Caligrafía de los sueños es el argumento. No hay una acción fuerte que atrape al lector, es más, resulta complicado engancharse a la historia al principio, porque no ocurre nada y la trama es lenta y pausada, muy pasiva. La línea argumental en sí es débil hasta bien entrado el libro, llegados a la mitad prácticamente. El desenlace va en esta misma dirección, y deja al lector igual que al principio de leerlo, no aporta nada, no es una historia de las que se recuerdan.

Pero no todo es malo en el relato de Marsé. El autor tiene la capacidad de describir los ambientes y a las personas con una retórica preciosa, delicada y que introduce al lector en un mundo de colores, gestos y movimiento. El relato en sí desprende una sensación de ensueño, a pesar de que las oscuridad y la tristeza son dos ingredientes fundamentales de la novela.

Por lo tanto, Caligrafía de los sueños es libro peculiar, perfecto para leer en las perezosas tardes de verano, cuando el relax es imprescindible y el mayor deseo es que el tiempo pase lentamente.