Tres lobitos y un cerdo feroz

“Si las hamburguesas con queso fueran tiernas la gente pensaría que ustedes son unos salvajes también.” Con esta lógica aplastante el señor Silvestre B. Lobo se defiende de su mala fama en la literatura infantil.

Tres lobitos y un cerdo feroz
Tres lobitos y un cerdo feroz

En los cuentos hay malos y buenos. Está la princesa con boca de fresa y está la bruja, feroz y muy pero que muy piruja. Sin embargo esta desmesurada cosificación de los personajes nos ha llevado a perder todo interés por los cuentos tradicionales en los que siempre habrá un final feliz coartándonos de imaginar cualquier tipo de original desenlace. Han sido muchos autores los que han querido cortar de raíz semejante doctrina para dar a conocer a las princesas con ancas y la bondad del más malo de los malos. Una de las historias que más polémicas ha desatado en los últimos años ha sido el cuento de los tres cerditos. Tres chanchitos, conocidos así en América del Sur, que se construyen tres casitas, cada una acorde con con la personalidad de cada uno de ellos, del más vago al más precavido y trabajador. Hasta que el temible lobo, sediento de sangre, destruye sus sueños emancipadores. Los pobres cerditos idearán un plan parar hacer desaparecer al malvado lobo y colorín colorado este cuento se h acabado. ¿Acabado? No. Parece que al escritor Jon Scieszka no le contaron el mismo cuento.

En su libro “La verdadera historia de los tres cerditos”, publicado en 2006  nos encontramos con un narrador que fue testigo de todo lo que ocurrió, el lobo feroz aunque se nos presenta como Silvestre B. Lobo y llega dispuesto a contarnos su historia. Con humor, empatía y mucha inteligencia Jon Sciezska nos propone un nuevo giro en esta historia que tan mal ha tratado a los lobos, tal y como viene siendo habitual en la literatura tradicional. Cuentos como “Pedro y el lobo” o “Caperucita roja” entre otros,  nos muestran la crueldad del mundo lupino y la necesidad de erradicar a este peligroso mamífero. Por ello este escritor ha querido demostrarnos cómo el animal carnívoro no tiene que ser despreciado solo por su fuente de alimento ya que, en gran parte, los seres humanos compartimos su dieta.

Preguntas como ¿Quién es poseedor hoy en día de la verdad? ¿Quién podrá jurar en autos de fe la culpabilidad del malo? Y sobretodo ¿Quién se salvará de haber tirado piedras? hacen no solo de esta obra, sino de una literatura cada vez más rejuvenecida, de los cuentos veraderas y renovadas moralejas para la vida diaria.