Algunas luces, bastantes sombras y varias dudas

El balance de la participación española en el Europeo de Atletismo de Helsinki 2012 no puede ser muy favorable (cuatro medallas y catorce finalistas). Como viene siendo habitual en las últimas competiciones, los atletas con más posibilidades quedaron fuera de las medallas mientras que otros directamente nunca tuvieron opciones. Odriozola lamenta que vio demasiadas cosas malas pero la pelota sigue estando en el tejado de una Federación que no corrige los errores y cuyo sistema tiene muchas grietas.

Algunas luces, bastantes sombras y varias dudas
Odriozola ha cualificado de regular la participación española en el Europeo

Este pasado domingo finalizó el Europeo de Atletismo de Helsinki, competición que venía marcada primero por el hecho de suceder a Barcelona como sede –una difícil papeleta después de la organización impecable que la capital catalana demostró en 2010 – y después por coincidir con unos Juegos Olímpicos, madre de todas las competiciones y sueño de muchos deportistas profesionales.  Así pues, no lo tenía fácil la capital de Finlandia y se puede decir que el examen lo ha aprobado sin demasiada holgura. Como ya expresó públicamente Ernest Riveras, comentarista oficial de las retransmisiones del evento en el canal Teledeporte, el horario hecho por la organización en los primeros días de competición dejaba que desear, con demasiados espacio vacío entre prueba y prueba en la jornada matinal. Además, varios han sido los atletas que se han quejado de las curvas del Estadio, a priori demasiado cerradas y que acababan por perjudicar. La coincidencia con los Juegos ha hecho que en la mayoría de las pruebas hubiera más de una baja y que el nivel no fuera el habitual.

Con todo esto, el Europeo era una buena prueba de fuego para los atletas españoles que quieren brillar dentro de un mes en Londres. Conseguir medalla, estar delante, ganar confianza o conseguir la mínima (A o B). Unos objetivos que con el paso de los días y de la las pruebas se han ido esfumando para muchos. Por mala preparación, por falta de ambición, por lesión o por otros motivos, la cuestión es que otra vez –y van ya…- no se puede hacer un balance positivo de una gran competición.  

Cuatro medallas

Sin Vlasic, Chicherova o Di Martino, Beitia aprovecho la ocasión para reivindicarse y mostrar su poderío de cara a Londres

Este ha sido el botín que se ha llevado España de la fría Helsinki. Un botín que muchos estarán de acuerdo en catalogar de pobre e insuficiente. Ruth Beitia, Víctor García, Luis Felipe Méliz y David Bustos sí han conseguido demostrar su calidad y estar entre los mejores del Viejo Continente. La medalla de Beitia era en cierto modo previsible, aunque también es cierto que al aire libre siempre se había quedado con la miel en los labios. Con la baja de la gran favorita, Blanka Vlasic, de la actual campeona del mundo Chicherova o de la italiana Di Martino, Beitia aprovechó la ocasión para reivindicarse y mostrar su poderío de cara a Londres. Aún así bueno será tener en cuenta que con la marca que ganó (1,97) no habría entrado en el podio en el pasado Mundial de Daegu. 

La plata de Luis Felipe Méliz no era tan esperada y fue muy bien recibida por la delegación española. Su 8.21 en la final le daba opciones al oro hasta que el alemán Bayer saltó 8.34. Tal y como reconoce Méliz, con esta marca puede luchar por las medallas en los Juegos.

La tercera medalla sí que no entraba en ninguna quiniela. El atleta madrileño Víctor García, disciplinado, educado, ambicioso y trabajador, logró un bronce muy valioso y que hace soñar a muchos viendo la gran carrera que realizó, con tropezón al final incluido. Solo el turco Akdag y el gran favorito Mekhissi-Benabbad pudieron batirle. Por último, la medalla en 1.500 era una de las esperanzas de la delegación, con Bustos y sobre todo Olmedo a la cabeza. Mientras este último tuvo que retirarse por lesión –habrá que ver el alcance -, Bustos logró el tercer puesto y luchará seguro por meterse en la final olímpica dentro de un mes.

Demasiadas sombras

Teniendo en cuenta la exigencia y el nivel que hay en unos Juegos Olímpicos, el Europeo era una competición excelente para probarse y estar delante. Estar en la lucha por las medallas en un Europeo significaba tener la seguridad de estar muy posiblemente en la final de los Juegos. Y aquí muchos atletas fallaron. En las pruebas de velocidad, Ángel David Rodríguez no confirmó su buen estado de forma y recayó de su lesión, igual que Marta Domínguez, que se vio obligada a abandonar y fue, sin duda, el palo más duro. Tampoco Jesús España pudo rendir a su nivel debido a sus molestias, acabando 20º en la final del 5.000. Estos casos, como reconoció José María Odriozola, son justificables ya que los problemas físicos fueron determinantes.

Otros han estado más o menos al nivel de lo esperado, como Núria Fernández en 1.500 (5º), Borja Vives en lanzamiento de peso (7º), Judith Pla (10º), logrando la mínima B en 5.000, Diana Martín (8º) en 3.000 obstáculos e incluso Berta Castells (9º) en lanzamiento de martillo. Pero, ¿y los demás?

En pértiga o 110 metros vallas masculinos los atletas han estado lejos de lo que se les exigía

Sin tener en cuenta algunos de los atletas más jóvenes, que poco se les puede exigir en la que es quizá su primera gran competición a nivel internacional, muchos atletas más experimentados han quedado lejos de lo que se les pedía. Es el caso, por ejemplo, de Mario Pestano y Frank Casañas, que aunque quedaron cerca del podio en la final, quizá es momento de exigirles algo más que estar cerca de las medallas. Algunos lo achacan al mal tiempo, lluvioso y frío que no es lo que más favorece a un cubano y a un canario, pero la realidad es que suena más a excusa que a otra cosa. También Eusebio Cáceres en longitud estuvo cerca (quedó 5º) pero viendo el nivel podía haber compartido podio junto a Méliz. Los fondistas del 10.000 Carles Castillejo y Lamdassem quedaron 5º y 6º respectivamente y cierto es que como mínimo uno tendría que haber logrado medalla.

Pero incluso algunos han estado muy lejos del podio y del nivel mínimo que han de demostrar como deportistas profesionales. Es el caso de la pértiga: en mujeres Naroa Agirre volvió a decepcionar quedando claramente fuera en la fase de clasificación mientras que Igor Bychkov recordó al de Daegu, con tres nulos en la final. O de los 110 metros vallas masculinos, con Jackson Quiñónez en unos pobres 13.97 segundos en primera ronda. O del lanzamiento de martillo, con Javier Cienfuegos quedando a dos metros de la marca mínima para entrar en la final. O Concha Montaner, 11º y última en la final de salto de longitud. 

El balance de la Federación, como siempre

Muchos ven el problema en el mismo sistema de la Federación y en una directiva enquistada y envejecida con un presidente inmóvil

Como viene siendo habitual desde hace años, el presidente de la Real Federación Española de Atletismo, José María Odriozola, ha hecho balance quedándose a medias, repartiendo críticas, exigiendo mejoras pero sin dar ninguna solución. Muchos ven el problema en el mismo sistema de la Federación y en una directiva enquistada y envejecida, con un presidente inmóvil que lleva ni más ni menos que 24 años en el cargo y que siempre se ha negado a dimitir. Ya sea con decepciones constantes como en Europeos o Mundiales o con escándalos como la operación Galgo, la realidad es que las grietas del sistema español hoy en día son visibles por todo el mundo. Hace tiempo que el atletismo está en el punto de mira y serán los Juegos Olímpicos de Londres los que dicten sentencia al respecto. Otro descalabro más ya no lo aguantarían ni aficionados a este deporte ni muchos de los propios atletas. De hecho, algunos como Sergio Sánchez o Jesús Ángel García Bragado han criticado ya públicamente alguna vez a Odriozola, dejando en evidencia los muchos problemas que arrastra este deporte desde hace tiempo.