Carolina Klüft, desmotivada, se retira a los 29 años

La atleta sueca, una leyenda del heptatlón, anunció su retirada del deporte profesional después de un sinfín de lesiones y de perder la motivación. Triple campeona del mundo y oro en Atenas 2004, deslumbró a los aficionados por su calidad lanzando peso, sorteando vallas o corriendo a gran velocidad. Reconocida como la segunda mejor mejor heptatleta de la historia por detrás de la americana Joyner-Kersee.

Carolina Klüft, desmotivada, se retira a los 29 años
La sueca ha celebrado a lo largo de su carrera muchos triunfos de valor Foto: AP

Una de las melenas rubias más famosas del atletismo en estos últimos años no volverá a verse nunca más en un tartán. Como mínimo en una competición oficial. Carolina Klüft, durante muchos años la mejor heptatleta del mundo, anunció su retirada en la televisión pública  sueca. Los motivos, principalmente, son las lesiones, que no le han dado tregua desde hace varios años, y una desmotivación que ha ido creciendo con el paso del tiempo. "Me encanta el heptatlón, es increíblemente intenso, quizás vuelva dentro de unos años, pero justo ahora no tengo la motivación para rendir al máximo", confesó Klüft, dejando la puerta abierta a un posible retorno. 

Una polivalencia de oro

La atleta, dejando de lado su gran belleza, deslumbró en las grandes competiciones gracias a su polivalencia. Destacando en cada una de las pruebas que forman el heptatlón -flojeando un poco solo en los lanzamientos-, Klüft empezó a dejarse ver en el 2002, cuando logró el oro en el Europeo en Múnich. Ahí empezaría una racha de triunfos que la elevarían a lo más alto. Su hegemonía mundial se demostraría con sendos oros en los Mundiales de París 2003, Goteborg 2005 y Osaka 2007. Y en medio, el oro en los Juegos Olímpicos de Atenas con una gran marca de 6.952, a un mundo de la segunda clasificada, la lituana Skujyte, a la que sacó 500 puntos. 

Pese a su talento innato, Klüft siempre reconoció que el récord del mundo de 7.291 puntos, a manos de la mejor heptatleta de la historia, Jackie Joyner-Kersee, era demasiado difícil de superar. Klüft se quedó cerca, con 7.032. 

Precisamente tal superioridad en el tartán fue otro de los motivos que le han llevado a colgar las zapatillas. Su dominio casi dictatorial en las grandes pruebas internacionales le llevaron a ganar repetidamente casi sin despeinarse.

Como siempre, una maldita lesión, esta vez en el muslo, le dejó sin ir a Londres

De hecho, en los Juegos de Pekín decidió cambiar de rumbo para competir en salto de longitud y triple salto. Mientras que en el triple no pasaría a la final, en salto de longitud acabaría novena, con una marca de 6.49, lejos de su mejor marca, de 6.97, que le hubiera dado el bronce. Fue a partir de ese momento que Klüft empezó a preparar los Juegos de Londres, su última gran cita, pues ya tenía pensado retirarse. Pero como siempre, una maldita lesión, esta vez en el muslo, le dejó sin opciones a poder participar.

"El deporte me ha saturado y quiero hacer algo diferente. Quiero hacer muchas cosas, pero no relacionadas con el deporte. No me veo entrenando, no lo veo divertido".