El Atlético de Madrid sucumbe ante Omeyer

El Atlético de Madrid cayó derrotado en la final de la Champions League, disputada en el Lanxess Arena de Colonia, por 21-26, frente al THW Kiel. El guardameta galo, Thierry Omeyer, ha sido el mejor de su equipo con un 46% de acierto bajo los palos y amargó con sus paradas la tarde de los jugadores atléticos.

El Atlético de Madrid sucumbe ante Omeyer
El guardameta francés arruinó la tarde a más de un jugador atlético
BM ATM
21 26
THW Kiel
BM ATM: Sterbik, Markussen, Lazarov (5), Aguinagalde (3), Abaló (2), Kallman (3), Chema Rodríguez, Cañellas (2), Edu Fernández (1), Parrondo, Hombrados
THW Kiel: Omeyer, Andersson (7), Narcisse (2), Jicha (4), Palmarsson (3), Ilic (3), Ahlm (1), Klein (3), Lundstrom,
ÁRBITRO: Nenad Nikolic y Dusan Stojkovic expulsaron tras tres exclusiones a Parrondo, con dos exclusiones dejaron a Aguinagalde y Jicha y con una a Klein, Sprenger, Zeitz, Abaló y Chema
INCIDENCIAS: Final de la Champions League de balonmano, disputado en un Lanxess Arena de Colonia, abarrotado

No pudo ser. Ni 27 años más tarde, ni, de nuevo, contra el mejor equipo del mundo, el Atlético pudo conseguir su primera Champions League. Y todo ello pese a que comenzó con muy buen pie el encuentro, con una defensa 5-1, lo necesariamente agresiva que tenía que ser, y con el plus que le daba tener a Jicha defendido en individual por el avanzado.

Mientras que en el ataque parecían tomarle la medida a la defensa, hoy especialmente dura, dadas las características del partido, del equipo germano, lo que les permitió irse al 1-3. Lazarov, con dos goles en los primeros minutos parecía tener uno de sus mejores días y Aguinagalde sacaba goles, exclusiones y provocaba 7 metros, como es habitual en el irundarra.

Entonces apareció el que luego sería el máximo goleador del encuentro, el sueco, Kim Andersson. El lateral derecho del equipo kielés anotaba de todas las maneras: desde 9 metros, en penetración…La defensa atlética empezó a tener problemas en defensa y, además, la portería no carburaba, ni “Jota” Hombrados, ni Arpad Sterbik hacían buenos porcentajes y la zaga tampoco ayudaba.

También el Kiel puso una marcha más en la defensa, con Kubes en su eje, y el ataque rojiblanco ayudaba con las continuas precipitaciones y los repetidos fallos en ataque. Omeyer hacía, además, sus primeras apariciones en el encuentro. Así, el equipo dirigido por Alfred Gislasson conseguía dar la vuelta al marcador y colocarse, por primera vez, por delante en el marcador.

Pero una nueva reacción atlética en defensa con dos recuperaciones consecutivas posibilitaron que los goles de Lazarov y Kallman se volvieran a colocar dos tantos por encima en el luminoso. Entonces apareció el jovencísimo islandés, Parlmarsson, que con sus movimientos y la movilidad que dio al balón desde el centro del ataque germano, volvió a poner en apuros a la defensa rojiblanca.

En el minuto 21 se produjo una acción que si bien fue castigada con 2 minutos, podría haber supuesto la expulsión directa de Christian Zeitz. El internacional alemán, conocido por sus excesos en defensa durante toda su carrera, puso el codo cuando Kallman lanzaba desde el extremo, completamente solo.

La pequeña ventaja que tenía el siete de Talant Dujshebaev se diluyó con los goles de Ilic, la buena defensa alemana, y los casi nueve minutos que estuvo el equipo colchonero sin anotar un solo gol. Todo ello permitió al Kiel marcharse hasta los tres goles, renta con la que acabarían el primer periodo. Lazarov conseguía su cuarto gol y finalizaba con el largo periodo sin un solo gol atlético. Era el 10-13 con el que concluía la primera parte.

Intento de reacción rojiblanco

Los segundos treinta minutos comenzaban con un atisbo de recuperación atlética. La defensa volvía a funcionar y la portería parecía entrar en el partido con algunas paradas de mérito por parte de Sterbik, pero en ataque, la precipitación seguía siendo el hándicap del Atlético. Markussen era el más claro ejemplo con lanzamientos desde más allá de los 9 metros que iban lejos de los tres palos o directamente a las manos de Thierry Omeyer.

La primera línea del equipo de Talant estaba completamente desaparecida. No se había anotado un solo gol desde el lateral izquierdo y Lazarov parecía haberse diluido. Además, el cancerbero galo, Omeyer comenzó su tremendo recital, con sus correspondientes gritos y arengas a la grada (incluido un pequeño enfrentamiento con Aguinagalde, al caer el pivote sobre los pies del francés).

Pese a ello, el Atlético volvió a colocarse a un solo gol, pero, entonces, se produjo, lo que pudo ser uno de los elementos para entender la derrota del equipo madrileño. Roberto García Parrondo era expulsado tras ver su tercera exclusión. La verdad es que ninguno de los extremos tuvo una buena actuación en la final, lo que mermó las posibilidades atléticas.

Una nueva reacción de los pupilos de Talant Dujshebaev, con un parcial de 0-3, les colocó a 3 goles, pero el cansancio, lógico tras los dos partidos a gran nivel y la falta de jugadores, se palparon en la pista de Colonia, e impidieron que pudieran llegar a igualar el encuentro y el conjunto alemán volvió a marcharse en el marcador hasta que Klein puso el 21-26 final, tras un golazo de fly, a pase de Andersson.

El Atlético de Madrid no mereció ganar esta final, aunque, quizá, los cinco goles de ventaja, a favor de los alemanes, fue demasiado castigo. En la temporada 2012//2013, a buen seguro, será uno de los grandes favoritos.

 

1-2; 2-4; 5-6;  7-7; 8-9; 10-13 (Descanso) 11-13; 13-15; 13-16; 15-19; 17-22; 21-26