Tendrá que ser de bronce

No fue la mejor versión de nuestras jugadoras. Volvimos a ver demasiados errores en nuestras guerreras. Absurdas pérdidas de balón, despistes en defensa y un ataque demasiado previsible. Corea será nuestro rival en la lucha por el bronce.

Tendrá que ser de bronce
Jorge Dueñas dando instrucciones.

Después de la progresión en los últimos encuentros espérabamos ver la mejor versión de nuestras "guerreras olímpicas", pero no pudo ser. Otra vez en la pista los viejos fantasmas que parecían olvidados tomaron el mando. Constantes pérdidas de balón, un ataque espeso, falta de circulación, la defensa demasiado retrasada y sin ayudas, fueron la tónica de un mal partido. 

La primera mitad comenzó muy igualada, ninguno de los dos equipos cedía terreno al rival conscientes de lo que estaba en juego.

Las jugadoras españolas no encontraban su sitio en la pista, y a los veinte minutos de juego ya habían sufrido ocho pérdidas de balón, demasiadas imprecisiones a estas alturas del campeonato.

La defensa pegada a la línea de nueve metros permitía la circulación de las balcánicas en ataque y les concedían unos metros que aprovechaban para entrar en carrera y bombardear la portería española sin ninguna resistencia. Aún así, un 13-13 nos hacía llegar al descanso con las esperanzas intactas.

El inicio de la segunda mitad no presentó demasiados cambios y las primeras jugadas de las nuestras se convertían en nuevas pérdidas de balón. Seguían sin encontrar el sitio en el partido. Los ataques eran demasiado directos, el balón no circulaba, una  y otra vez se insistía en intentar penetrar la defensa montenegrina por el centro donde eran más fuertes físicamente, ignorando el juego por los extremos.

No era el día y la suerte tampoco quería acompañarnos. A falta de diez minutos, tres lanzamientos consecutivos al poste minaban más aún la moral de las españolas que no encontraban la manera de evitar quedarse atrás en el marcador.

Jorge Dueñas pidió su segundo tiempo muerto en un desesperado intento de evitar lo que ya parecía claro. Cuatro goles de diferencia se convertían en una barrera casi insalvable. Colocó la línea defensiva más adelantada y se pasó a realizar una defensa mixta que evitaba las entradas en carrera de las atacantes.

Los últimos minutos se convirtieron en un esfuerzo desesperado por intentar remontar el partido.

En unos minutos de juego alocado, solo Bea Fernández ponía el punto de cordura al ataque español.

Las guerreras se resistían a quedarse sin la posibilidad de luchar por el oro olímpico y un último esfuerzo, más físico que técnico, dejó el marcador a un solo gol de diferencia.

No pudo ser y se nos escaparon el oro y la plata. La selección de Corea nos espera para pelear por el bronce. Esperemos tener un mejor día y que esa medalla pueda endulzar el mal sabor de boca que nos deja quedar fuera de una final que tuvimos al alcance de la mano.

FICHA TÉCNICA:

España (26): Navarro; Alonso (-), Barnó (-), Begoña Fernández (2), Eli Pinedo (5), Mangué (3) y Aguilar (4) - Ciobanu (ps), Marta López (-), Nely Carla Alberto (6, 2p), Beatriz Fernández (5, 2p), Cuadrado (1), Amorós (-) y Elorza (-).

Montenegro (27):Bajaktarovic; Miljanic (2), Katarina Bulatovic (9, 4p), Knezevic (1), Popovic (6, 1p), Savic () y Lazovic (2) - Vukcevic (ps), Radicevic (2), Dokic (), Jovanovic (1), Radovic (), Andela Bulatovic (1) y Mehmedovic (1). 

MARCADOR CADA CINCO MINUTOS

2-3, 4-5, 7-7, 9-9, 12-10 y 13-13 (Descanso)

14-14, 15-16, 19-19, 19-22, 22-25 y 26-27 (Final).