La eterna derrota del boxeo español

La eterna derrota del boxeo español

Tras la eliminación en primera ronda de Kelvin de la Nieve y Jonathan Alonso sin apenas tener opciones de victoria, se abre un camino lleno de dudas acerca de las soluciones a tanto fracaso en el boxeo amateur.

Yo era solo un crío, veía en mi reloj las tres de la mañana cuando aparecía mi padre, recién llegado del trabajo, despertándome para ver en televisión un deporte que me inculcó desde pequeño. Por aquel entonces yo no sabía quienes serían los valientes que subirían esa noche al ring, pero sí que me gustaba lo que veía. Sabía ver que aquello avanzaba algo más a lo que la gente entiende como violencia, que no era tal cosa, simplemente un deporte. Tenía 7 años cuando empecé a seguir este deporte, mi padre me narraba las peleas de Ali contra Frazier como si de un mundial de la selección española se trataran. 

Tradiciones como estas uno jamás las debería perder, al fallecer mi padre seguí continuando con lo que yo llamo "mi momento". Cuando dan las 3 o 4 de la mañana mis ojos y mi mente se centran en un ring situado en cualquier parte del continente americano. Realmente no sentía nada especial por el boxeo español más lejos que Javier Castillejo. En España la gente no admiraba a un boxeador, al contrario, muchas personas te dirán que "ese es un violento" o "el boxeo te deja tonto, no hay más que verles". Esta gente luego da ejemplo asistiendo a un campo de fútbol y pidiendo la cabeza del árbitro o simplemente recordando los antepasados muertos de algún jugador rival. En estos Juegos Olímpicos hemos visto a luchadores aceptando una derrota injusta con deportividad, mirando a sus entrenadores asumiendo que su preparación que ha durado casi 4 años se ha visto en un segundo plano ante un error de los jueces en las puntuaciones. También hemos visto a varios jugadores profesionales de fútbol empujar y amenazar a un árbitro por cometer un error que, sumado a los errores del propio equipo, generaron una eliminación. No todos son tan malos ni tan buenos como los quiero pintar, por supuesto, hay boxeadores amateur que parece, quieran imitar más a una vergüenza como ese al que llaman "El Feroz" que es conocido por su presencia en la televisión y no como boxeador, y pretenden llegar a la cima de este deporte por salir en un videoclip de rap. 
 
El boxeo español sufre un grave problema, la difusión que tiene es nula, nada se hace por fomentar un deporte noble como este, en el que  lo más importante no es la victoria, sino el máximo respeto hacia el rival que tienes enfrente. Parece que hoy por hoy, el boxeo va automáticamente relacionado con chavales problemáticos o gente de otros países que al emigrar a España practican aquí los deportes más "clásicos" de su país. Esto no es ni debería ser así, son los propios inmigrantes los que mantienen con vida un deporte como el boxeo. Hace un par de días, España debutaba en los JJOO de Londres con dos boxeadores, ambos nacidos en sudamerica pero afincados en España. Tanto Kelvin como Jonathan han trabajado muy duro para llegar hasta las olimpiadas, y nadie puede culparles de la derrota o decir que "no merecían estar ahí". Muchos comentarios escuché sobre "¿Por qué no van españoles como tal a la competición?" "¿Si no tenemos españoles, para qué vamos?". Me gustaría responder a la gente que formula estas preguntas, pero parecería Muniain criticando a un arbitro, así que lo evitaré. El problema no está en ellos, el problema está en nosotros mismos, ¿De repente España ha dejado de tener talentos para el boxeo? Por supuesto que no, no hará falta que os hable de Gabriel Campillo o Kiko Martínez para decir que tenemos calidad de sobra en el boxeo profesional. 
 
Los gimnasios de boxeo lo confirman, el talento sigue existiendo, pero hay un problema muy serio que tiene solución, pero que va a generar que perdamos a toda una generación de futuros boxeadores, bien sea amateur o profesionales, la actitud. Si os fijáis en Campillo, vereis todo lo que tiene que ser un boxeador, tanto como deportista como persona, un hombre con los pies en la tierra que consigue sus éxitos (a nivel mundial) a base de esfuerzo y humildad. Cuando la gente entra a boxear suele tener siempre algún motivo, el caso de Gabriel como el mismo decía, gracias en parte a su padre que le enamoró de este deporte. Otros sin embargo, parece que entren por motivos que nada valen, como bien puede ser dinero (sería más fácil encontrar a alguien que no sea alemán en Mallorca en pleno verano) o presumir, o simplemente imitar a boxeadores como Floyd Mayweather. La difusión que se le da en España al boxeo empieza (y más bien termina) en un programa en una cadena que desaparecerá en breves, y dando las gracias a dos profesionales como Emilio Marquiegui y Jaime Ugarte, mientras que gracias a las noticias podremos enterarnos de como ha quedado el Albacete C en un amistoso ante los juveniles del Teruel. 
 
La imagen del boxeo español está dañada, y no por culpa de dos chavales que acudieron a unos JJOO después de varios años de intenso trabajo, sino por toda la gente que se empeña en este país en tachar de violencia gratuita a un deporte noble basado en respetar al rival. No podemos olvidar que parte de culpa tienen los que dirigen el cotarro, personas que no han actuado ante la decadencia que está viviendo el boxeo español a nivel amateur y que amenaza de privarnos de futuros campeones y de perder una generación de chavales. Mientras que en EEUU, Sudamérica, y sin irnos muy lejos, Inglaterra, el boxeo es tratado como se merece, en España lo relegamos al más absoluto mundo de las sombras, olvidándonos de la gloria que en su día nos dio Castillejo, el hombre al que antes todos adoraban y ahora nadie menciona. Parece ser que, sin éxitos, no merece la pena aplaudir este deporte en este pais, ¿Se dejó de lado el fútbol cuando la selección no ganaba nada? Jamás, todo el mundo saltó como loco en el mundial de Corea tras aquel arbitraje, pero nadie movió un dedo cuando saquearon a Gabriel Campillo en EEUU ante Cloud en unas lamentables puntuaciones que nada se ajustaron a la realidad vivida en el ring.
 
En definitiva, la única manera que tendremos los españoles de disfrutar de este deporte será aplaudiendo a boxeadores filipinos, mexicanos, argentinos (algunos como Maravilla Martinez, afincados en España)... y miraremos hacia atrás para ver como el paso del tiempo y la incompetencia de todos a partes iguales, nos ha dejado sin representación en un deporte histórico al que muchos admiramos y respetamos.