Merckx aniquila en Flandes, 1975

La tradición nos indica que el primer domingo del mes de abril se disputa uno de los 5 monumentos del ciclismo. Se disputa en tal fecha la carrera De Ronde van Vlaanderen en Bélgica, más conocida en España como el Tour de Flandes, aunque los propios habitantes de las localidades por donde discurre la carrera prefieran llamarlo Vuelta a Flandes antes que Tour, debido a sus diferencias irreconciliables con los franceses.

Merckx aniquila en Flandes, 1975
Merckx, con su maillot arcoiris, charlando con De Vlaeminck

La clásica De Ronde es una de las pruebas más prestigiosas en el mundo del ciclismo. Esta tiene lugar en territorio belga, y se viene disputando desde el año 1913 de manera ininterrumpida, salvo el breve periodo de tiempo 1915-18, debido a la I Guerra Mundial. La característica principal de dicha carrera son sus famosos muros, alguno de los cuales se encuentra adoquinado, como el famoso Koppenberg. El que se corra en suelo belga simplemente viene a significar que habitualmente ha sido territorio vetado para los ciclistas extranjeros, no obstante, en sólo 28 ocasiones un corredor foráneo ha alzado los brazos en su línea de meta.
Sobre esos muros se han visto numerosas hazañas, en cualquier condición climatológica, de corredores de muchas nacionalidades, pero seguramente muy pocas historias tengan parangón con las que ha escrito el mejor ciclista de todos los tiempos sobre sus carreteras, en sus dos únicas victorias en la prueba, en 1969 y en el 75. Ese ciclista se trata, evidentemente, Eddy Merckx.

1974 fue, a priori, un buen año para Eddy Merckx, quien al terminar el año había completado un tripelete mágico, Tour de Francia, Giro de Italia y campeonato mundial, igualando en todos ellos un récord histórico, las 5 victorias en las dos primeras, y las 3 en el campeonato mundial. A la postre, fueron sus últimas en esas carreras. También ganó una prueba prestigiosa, como es la Vuelta a Suiza, o varias pruebas más. Pero para el canibal no fue un año totalmente satisfactorio. Y es que no había conseguido ninguna victoria en el calendario de primavera por primera vez desde que debutara. Se había quedado a cero en las clásicas.
Es por eso por lo que comenzó la primevera de 1975 de forma desatada, arrasando. Desde el comienzo de la temporada consiguió victorias en el Giro Cerdeña, en la Milán-San Remo (su prueba por excelencia), en la Amstel y también en la Semana Catalana. Cualquier otro ciclista, con ese palmarés, se habría retirado hasta la temporada siguiente. Pero no así el Ogro de Tervueren. ¡¡Él era insaciable!!

Antes de comenzar la carrera de De Ronde, Eddy Merckx habló con su abuelo. A este le comentó que quizás ese día no habría una distancia entre el ganador de la prueba y el pelotón de 10 minutos, pero estaba convencido de que la distancia entre ambos sería bastante grande. Por supuesto, el campeón mundial no tenía en su cabeza otra cosa que no fuera el ser él el vencedor de la carrera.
Merkx tenía pensado realizar una exhibición, de esas a las que ya había acostumbrado a la gente, y para realizar tal exhibición decidió atacar de lejos, muy lejos. Realizó un único ataque, un ataque seco, en el Kwaremont, uno de los numerosos muros de la carrera. Este muro se encontraba a 104 kilómetros de meta. Por delante aún quedaba un mundo. Sólo Frans Verbeek, un gran corredor de clásicas, pudo pegarse a la rueda del campeón belga, pero a este no le importó y siguió adelante con su idea de exhibirse.
Durante los primeros kilómetros Merckx tiraba con toda su rabia y Verbeek bastante tenía con intentar seguirle a rueda, a pesar de lo cual, de vez en cuando trataba de darle algún relevo a su compañeros de aventuras. En ningún momento hablaron, con Merckx no se hablaba, y este tampoco le pedía nada. Mientras por detrás se iban abriendo diferencias con el resto de perseguidores, al tiempo que Verbeek se daba cuenta que su rival tenía decidido el llegar a meta de esta forma, y que dependía de él el que llegara en solitario o acompañado.

Unos kilómetros más adelante, en el Kopenberg la diferencia con respecto a un pelotón de 31 corredores, liderado por Maertens o Pollentier ya estaba en los 45 segundos. Era un pulso, uno más, de Merckx contra un pelotón, y lo iba a acometer llevando un lastre como compañero de aventuras.
Y ese pulso poco a poco lo fue ganando el campeón belga. Tras 35 kilómetros de persecución, ese pelotón de 31 corredores se había reducido ya a la mitad, a 15 corredores. 30 kilómetros más adelante, en el Valkenberg, ese pelotón perseguidor era de sólo 9 corredores. Mientras la diferencia no había hecho sino aumentar en favor de los dos escapados, rondando ya los 5 minutos de ventaja.
Y estos dos seguían siendo los fugados por simple compasión de Merckx, según contó Verbeek, puesto que él decía no ver nada ya en el Gramont, y de hecho se acercó a su coche para pedir un pañuelo, pero no consiguió nada con esa maniobra, puesto que simplemente se encontraba fundido. Merckx le había destrozado.
A 5 kilómetros de meta la compasión de Merckx alcanzó su límite y simplemente dejó atrás a su compañero de fuga durante casi 100 kilómetros. Atacó para llegar en solitario a meta. Finalmente, tras más de 100 kilómetros en los que echó un pulso al pelotón, y destrozó al mismo, Eddy Merckx realizó su entrada en meta en solitario, pudiendo disfrutar de la hazaña que acaba de realizar. Llegó a la misma con unos 30 segundos de ventaja con respecto al que había sido su compañero, al que casi neutraliza un pequeño grupo, en el que se impuso  el otro corredor que subió al podium ese día, Demeyer. La ventaja con la que llegó a contar ese duo cabecero fue de varios minutos, aunque la fatiga casi pudo con ellos y faltó poco para que fuesen neutralizados ambos. Con esta victoria Merckx volvía a entrar en la leyenda.


Las declaraciones de Verbeeek indican lo que fue la carrera para él: "estoy feliz por esta segunda plaza. He sido segundo detrás de un gran Merckx. Rodaba siempre con dos dientes menos que yo. He visto más que nada su tubular trasero."
Ese era Merckx, un corredor que atacaba siempre, y que lo hacía con todo, sin mirar atrás, sin pensar en amigos. Quizás por eso tuvo tan pocos amigos en el pelotón ciclista, pero fue sin duda ese carácter por lo que se labró el mejor palmarés de la historia.