De Gendt: "Es muy bonito ganar en mi montaña"

El belga ha despertado el Giro en la penúltima etapa, la reina. El de Vacansoleil soltó alguna lágrima de emoción tras cruzar primero la meta del Stelvio, una subida que conocía a la perfección.

De Gendt: "Es muy bonito ganar en mi montaña"
Thomas De Gendt, satisfecho en el podio. Foto: AFP.

Sublime lo de este joven belga. Thomas De Gendt (Vacansoleil) ha sorprendido a propios y extraños en la etapa reina de este Giro de Italia 2012, ganando en la misma y amenazando por momentos la maglia rosa de Joaquim Rodríguez. Lo mejor de todo es la manera en la que ha llevado a cabo ese pulso, atacando a 57 km. de meta, cerca de la cima del Mortirolo, y cabalgando después con otros escapados para afrontar la mayor parte del interminable Passo dello Stelvio en cabeza. Un movimiento lejano, ambicioso, de ésos que se echan tanto de menos en el ciclismo actual.

El ataque, en un primer momento, no parecía tener intenciones de asaltar el liderato. De Gendt no se esperaba que su movimiento cuajara tanto, se fue justo antes de coronar el Mortirolo para aprovechar el descenso y abrir hueco, buscando más que nada la victoria de etapa. “No me esperaba esto”, explicaba tras cruzar la línea de meta, en declaraciones recogidas por Cyclingnews, fundido pero a la vez emocionado. “Ataqué en el Mortirolo porque el descenso es muy peligroso, luego todas las piezas encajaron, mi compañero Carrara estaba en la cabeza y enlacé con él. Me ayudo muchísimo”, destaca.

"No me esperaba esto cuando ataqué"

De Gendt y Carrara fueron los que llevaron la iniciativa en el corte que se formó tras coronar el Mortirolo, junto a Cunego, Nieve y Kangert. Pero el belga hoy estaba inspirado y aprovechó sus piernas no sólo para ganar la etapa y entrar en la historia, sino también para poner en muchos aprietos las aspiraciones de todos los favoritos, que no estuvieron a la altura de las circunstancias.

De Gendt sabía de la dureza del Stelvio, por eso no se cebó, cogió su ritmo, que por momentos fue sensacional, y cabalgó en solitario hasta la cima. “Conozco el Stelvio muy bien. He entrenado aquí durante seis años. Lo habré subido veinte o treinta veces. Ha sido muy bonito ganar en mi montaña”, afirma.

De esta manera, a la heroica, sin mirar atrás, el de Vacansoleil huele el podio final del Giro, escalando, en sólo una jornada, desde la octava posición de la general hasta la cuarta, quedándose sólo a 27 segundos del tercer puesto, ocupado por Michele Scarponi. Los últimos kilómetros de la infernal ascensión han pesado como una losa al belga, provocando que el liderato, rozado en algunos momentos de la etapa, se le alejara finalmente hasta los 2:18. Falta la crono final de Milán mañana, donde tiene bastantes probabilidades de brillar. El rosa se le queda lejos a este joven valor de la inagotable cantera de su país, pero De Gendt ha hecho méritos para ganar este Giro de Italia. Por lo menos se lleva la etapa reina y un podio premiaría completamente esta cabalgada alpina, que ha despertado de su letargo a una carrera anodina y previsible.

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