Vuelta 93; la apoteosis final del Clas-Cajastur

Vuelta 93; la apoteosis final del Clas-Cajastur

La 17ª etapa de la Vuelta a España de 1993, la etapa reina, que finalizaba en los Lagos de Covadonga, dejaba al suizo Tony Rominger como líder de la carrera, aventajando a su compatriota Alex Zülle en tan solo 33 segundos, dejando la general totalmente abierta cuando aún faltaba todavía una etapa con final en alto y el último día una contrarreloj.

El 14 de mayo iba a disputarse la 19ª etapa de la Vuelta. Después la disputa de esta ya solo quedaría una etapa relativamente sencilla, que concluiría en el Ferrol y una contrarreloj final por Santiago de Compostela que favorecía claramente al joven corredor de la ONCE, un Zülle que se había erigido en el líder sorprendente del equipo debido al fiasco que había supuesto el corredor holandés Erik Breunkink. Era una etapa muy peligrosa, en que si los favoritos si sabían moverse, podían salir muy beneficiados, ya que el perfil de la misma era bastante abrupto, muy proclive para poder buscar diferencias. Un tipo de perfil en que un corredor ofensivo y con ganas de hacer sangre, como lo era Rominger en ese momento de su carrera, podía hacer mucho daño al resto del pelotón. Y necesitaba hacerlo, puesto que los 33 segundos con los que comenzaría la etapa se antojaban insuficientes ante la contrarrelojs del último día.
La etapa partiría alrededor de la 1 y media del medio día en la localidad asturiana de Gijón y concluiría en el Alto del Naranco, pasando previamente el pelotón por el Alto de la Reigada (3ª) en el kilómetro 35, el Alto de la Cobertoria (1ª) sobre el kilómetro 100, Alto Padrún (3ª) sobre el 130 y el Alto de la Manzaneda (3ª) poco antes del 140, finalizando en el ya mencionado Naranco (1ª), totalizando 153 kilómetros de etapa.

El Clas-Cajastur, con Juan Fernández como director a la cabeza, sabía que la entidad de los puertos de aquella 19ª etapa no eran suficientes para que Rominger dejara de rueda a un Zülle que no solo no había ido a menos después de haber cedido el maillot de líder de la carrera, sino que parecía que se estaba creciendo y con la distancia que había entre los dos primeros corredores de la general, era el claro favorito para hacerse con la victoria final. Por ese motivo el equipo asturiano decidió que había que pasar a la ofensiva, intentando buscar el que su rival cediera tiempo, con un terreno que era muy dificil de controlar por parte de los equipos.
El Alto de la Cobertoria sería el lugar elegido por el equipo asturiano para tocar la corneta de batalla, buscando dejar a Zülle sin compañeros, buscando, si se podía alianzas con otros equipos y atacar al joven suizo en su punto débil, los descensos. El equipo Amaya mandó atacar a Vicente Aparicio nada más comenzar el puerto, siendo alcanzado más adelante por su compañero Rincón y por Iñaki Gastón. Por detrás tiraba con mucha fuerza el Clas y poco antes de coronar el puerto, alcanzaban a estos 3 fugados, quedándose el grupo de esta manera formado por 8 corredores: Rominger, Gastón, Zülle, Cubino, Montoya, Aparicio, Rincón y Perico Delgado.

Tony Rominger, un corredor con una gran iniciativa, lo vio claro, era el momento de hacer daño a su compatriota, que no estaba apoyado por ningún compañero de su equipo. Era el momento de hacer sangre y el suizo lo iba a hacer. Rominger adelantó a su compañero Iñaki Gastón, y le pidió que le siguiera. Ambos se lanzaron en el peligrosísimo descenso abriendo un hueco de varios metros con los otros 6 corredores con los que habían coronado. Desde ese momento, ambos corredores del Clas no volvieron a tener referencias sobre sus perseguidores hasta que les alcanzó el coche de su director, Juan Fernández, que les daba una noticia que no esperaban, Zülle se había caído en el descenso y marchaba en el pelotón, a más de 2 minutos de donde se encontraban ellos, mientras que el grupo perseguidor, compuesto ahora por 5 corredores, estaba a menos de un minuto.
Zülle desde siempre había tenido un grave problema de vista, puesto que padecía una miopía muy pronunciada. Ese problema de vista hacía que el suizo no tuviese un gran manejo de la bicicleta, especialmente en los descensos, un hecho que se acentuaba con la presencia de la lluvia. Una lluvia como la que iban a empezar a sufrir los ciclistas en esta señalada etapa, máxime en un descenso tan peligroso como el de la Cobertoria.
Todos esos factores sumados; el de un peligroso descenso, unas gotas de lluvia, el asfalto mojado y sus problemas de vista, hicieron que el joven corredor suizo se fuera al suelo en una curva a izquierdas con poca visibilidad, al intentar perseguir al dueto del Clas, con más riesgo de lo aconsejable. Su bicicleta cayó por un terraplén y tardaron bastante más tiempo del recomendable en poder rescatarla y que el corredor se reincorporase a la carrera. Una vez concluida la etapa, en el plató que TVE preparaba para que pasasen los corredores después de cada etapa, Pedro González le preguntó que como se encontraba, a lo que el respondió con una histórica frase en su peculiar español, ante esos micrófonos de TVE:
"Culo duele, bici flores".
 
Desde el momento en el que Zülle fue absorvido por el pelotón, sus compañeros de la ONCE Leanizbarrutia, Torres y Díaz Zabala se habían puesto a trabajar como posesos para intentar reducir lo máximo posible la ventaja antes de la subida al Padrún. Tan fuerte tiraron esos tres ONCE que consiguieron alcanzar al grupo de los cuatro Amaya y a Perico Delgado, siendo la diferencia con cabeza de carrera de aproximadamente un minuto. A pie de ese puerto fue donde Iñaki Gastón dejó a un Tony Rominger que realizaría a partir de ahí el resto de la etapa en solitario, luchando contra los ONCE por conservar la ventaja que habían adquirido en el descenso y en los primeros kilómetros del llano, gracias al trabajo impagable de Gastón. La ventaja al coronar el Padrún de Rominger era de 51 segundos, por lo que apenas le habían reducido unos segundos la ventaja Breukink y Bruyneel, que ahora eran los que trabajaban en favor de su jefe de filas, en un grupo formado ahora por 10 unidades.
En el descenso del Padrún el cielo se cerró y comenzó a caer una inmensa cantidad de agua sobre los corredores, que estaban completando una de las mejores etapas de la historia de la carrera. Desde las primeras rampas de la Manzaneda también el publico asturiano comenzó a aparecer en las cunetas dando un cálido apoyo al corredor del equipo de su tierra, Rominger, un Rominger que atradecería ese cálido apoyo manteniéndose en cabeza de forma firme y casi sin ceder terreno con los perseguidores. Unos perseguidores que ahora estaban encabezados por un Bruyneel que prácticamente no conseguía recortar segundos, a pesar del gran trabajo que estaba realizando. La ventaja de Rominger al coronar la Manzaneda sería de 46 segundos con respecto al grupo de los ONCE y del resto de favoritos.

Después de realizar este último descenso del día los corredores pasaban por Oviedo y allí fue aclamado Rominger por "su" publico, a su paso por la ciudad, una ovación como pocas veces se recuerda en ningún corredor. Inmediatamente al paso por la ciudad los corredores afrontaban el último ascenso del día, el del Naranco. El primer corredor en afrontar sus rampas sería Rominger, que mantenía la ventaja con el grupo que desde sus primeras rampas ya lideraría Zülle. A su rueda marcharían hasta 3 corredores del equipo Amaya; Cubino, Rincón y Montoya, pero que en ningún momento darían un solo relevo, ya que entre ellos se estaban jugando la tercera plaza del podium final y no iba a pedalear ninguno en beneficio de otro que no fuera él mismo. Tambien De Santos y Perico Delgado marchaban en ese grupo.
Rominger en esos últimos kilómetros ya comenzaba a dar signos de fatiga, puesto que llevaba cerca de 50 kilómetros de fuga, de los cuales más de 25 fueron en solitario, pero el público "le estaba empujando" y no podía defraudarles. Sacó fuerzas de flaqueza y siguió pedaleando para conseguir que el equipo de la tierra se hiciera con la victoria de etapa, para delirio de la gente que se encontraba de forma masiva en las cunetas.
A 3 kilómetros de meta la ventaja apenas la había conseguido reducir Zülle a 42 segundos y su grupo veía como se reducía el número de miembros que lo componían, ya que Montoya o Delgado habían cedido. 2 kilómetros más adelante, al paso por la última pancarta, ya solo llevaba dos corredores más a rueda del suizo, ambos del conjunto Amaya, Rincón y Cubino. Este último, el corredor de Béjar, cuna de grandes ciclistas, al poco de pasar por esa última pancarta lanzó un demarraje con el que dejó atrás a sus compañeros de fatigas. Un ataque que fue suficiente para dejar atrás a esos dos corredores, pero no para neutralizar la obra maestra que había ejecutado y que estaba a punto de rematar Tony Rominger.

Un Tony Rominger que iba a cruzar la línea de meta con un tiempo de 3 horas, 59 minutos y 41 segundos, brazo derecho en alto y feliz por la jugada maestra que había realizado en la etapa, con un ataque casi kamikaze a más de 50 de meta. 34 segundos después cruzaba la linea de meta el sensacional corredor bejarano, Laudelino Cubino. 10 segundos más tarde cruzaban esa línea Zülle y Rincón. Con esas diferencias Rominger aventajaba a su compatriota en 1 minuto y 17 segundos, a priori suficiente para conseguir la victoria final de la ronda española aún con la última contrarreloj, favorable a su rival. A 54 segundos cruzó la línea de meta Montoya y 5 segundos más tarde lo hizo Pedro Delgado. Fueron los únicos corredores que se acercaron en menos de 2 minutos a Rominger. Los siguientes en llegar a meta fueron los últimos dos corredores que apoyaron con su trabajo a Zülle, Bruyneel y Breukink, que llegaron justo a rueda de Zaina.
Finalmente entre los hombres importantes del pelotón, llegó a más de 4 minutos y medio el otro corredor que fue un héroe aquel día en la tierra del equipo, Iñaki Gastón, quien gracias a su trabajo había propiciado el desenlace de la etapa. Rominger habia completado hasta ese momento la que era la mejor etapa de su vida, una etapa que llenaría al corredor de confianza y le ayudaría a conseguir grandes éxitos en un futuro reciente.


Clasificación etapa:
1- Tony Rominger (Clas) 3 horas 59´ 41´´
2- Laudelino Cubino (Amaya) 34´´
3- Alex Zülle (ONCE) a 44´´
4- Oliverio Rincón (Amaya) a 44´´
5- Jesús Montoya (Amaya) a 54´´
6- Pedro Delgado (Banesto) a 59´´
7- Enrico Zaina (Mercatone Uno) a 2´02´´
8- Johan Bruyneel (ONCE) a 2´11´´
9- Erik Breunkink (ONCE) a 2´11´´
10- José Luis de Santos (Banesto) a 4´31´´

Clasificación General:
1º Tony Rominger (Clas) 96h 07´03"
2º Alex Zülle (ONCE) a 1´17"
3º Laudelino Cubino (Amaya) a 4´14"
4º Oliverio Rincón (Amaya) a 5´49"
5º Jesús Montoya (Amaya) a 6´34"
6º Pedro Delgado (Banesto) a 8´20"