La marcha de Indurain

Aprovechando que el año está finalizando, al encontrarnos en los últimos días del mes de diciembre, y que con estos días finales parece que son el momento propicio para las despedidas, para recordar viejos y a veces mejores momentos, creo que es el momento de mencionar uno de los recuerdos más amargos para el aficionado al ciclismo español.

La marcha de Indurain
Miguel, a punto de bajarse de la bicicleta

El 20 de Septiembre del año 1996 se iba a disputar la etapa número 13 de la Vuelta a España de ese año. A priori se trataba de la etapa reina de esa edición, puesto que tenía final en los Lagos de Covadonga, y pasaba, pocos kilómetros antes, por el Alto Mirador del Fito, un puerto de categoría especial y un primera, respectivamente.
La jornada venía precedida por la sorpresa del día anterior, que terminaba con el primer contacto con la montaña de la Vuelta, el corto puerto del Naranco, de unos 5 kilómetros, puerto en el cual Indurain se dejó más de un minuto con respecto a todos los hombres importantes de la general. Nunca antes, hasta ese mismo año en Les Arcs, le había pasado algo similar. Algunos quisieron ver esa diferencia como un signo de que Miguel no se había adaptado bien del llano a la montaña. Pero para la gran mayoría, no fue un buen presagio de cara a la montaña importante de la Vuelta. Una montaña en esa Vuelta, por cierto, que era más bien insuficiente, de cara a conseguir la participación del pentacampeón en la carrera.

La etapa fue transcurriendo por los derroteros normales, hasta que un ataque en el Fito de Tony Rominger supuso que el pelotón se fracturase en mil unidades. Fue en esos momentos cuando la cámara de cola de pelotón de TVE fue adelantando unidades, para ir viendo los cadáveres que había dejado el suizo con su movimiento, cuando de repente, y como sorpresa mayúscula de todo el mundo; prensa y aficionados, se vio descolgado a Indurain. No solo se había descolgado ante un simple demarraje, sino que además, estaba siendo adelantado por muchos otros ciclistas. Todos estos se quedaban sorprendidos al ver a quien adelantaban, y también muchos de ellos ofrecian su rueda al campeón. Pero este ignoraba a todos ellos.
Incluso Indurain rechazó la rueda de su compañero Marino Alonso, haciendole un gesto de que se fuera, que no iba a pelear más. Miguel se había rendido, posiblemente porque su cuerpo había dicho basta por la bronquitis que venía arrastrando de días atrás, la cual le había dejado sin fuerzas.
En el Tour también se había visto a un Indurain que se descolgaba, pero que seguía luchando por no rendirse, pero ahora Miguel, no tenía capacidad ni de pelear.


Por delante Celestino coronaba en cabeza con poco menos de dos minutos sobre el reducido grupo principal. Pero la carrera ya no estaba ahí, la carrera era la lucha de Miguel por coronar el Fito. Esto lo hizo a más de cuatro minutos, acompañado por Herminio Díaz Zabala, con quien también bajó dicho puerto. Herminio no solo ofrecía su rueda al campeón (del que había sido compañero en Reynolds), sino que también trataba de convencerle para que siguiese adelante.
Pero la decisión estaba ya tomada y no había marcha atrás. Miguel se iba a retirar incluso antes de afrontar la subida a los Lagos. Se retiraría justo en el Hotel donde se hospedaba su equipo, el Banesto. Se retiraría en el Hotel Capitán, puesto que la carrera pasaba por la propia puerta del hotel. Miguel se echó al lado derecho de la carretera y puso pie a tierra. Tuvo que cruzar de nuevo la carretera, puesto que el hotel estaba al otro lado de la calzada, y con ello tuvo que atravesar un muro de fotografos, periodistas y motos, que inmortalizaban el momento.

Esos fueron los últimos metros de un hundido Miguel como ciclista.

 

La próxima semana, el lunes concretamente, se cumplirán tres lustros exactos desde que Miguel Indurain leyó el comunicado que copio a continuación. Un comunicado que ponía fin a numerosas especulaciones sobre el futuro del pentacampeón del Tour, bicampeón del Giro y campeón olímpico. No iba a renovar por el conjunto Banesto. Tampoco iba a cambiar sus colores por el amarillo de la ONCE. Simplemente, iba a anunciar su decisión de retirarse del ciclismo profesional, dejando tras de sí un legado enorme:

«Hoy, 2 de enero de 1997, quiero anunciar públicamente mi retirada del ciclismo profesional.

Esta ha sido una decisión larga y profundamente meditada. Como bien es sabido, he necesitado tres meses para poder tomarla.
Se ha hablado y se ha especulado mucho sobre el tema. Lo cierto es que me ha resultado tremendamente difícil decidirme puesto que físicamente estoy bien y pienso que todavía podría estar en condiciones de lograr el tan deseado sexto Tour.

Por otra parte, ya en los primeros meses de esta temporada empezó a rondarme la idea de que con el 96 había llegado la hora de dejarlo y dedicarme a otras facetas de mi vida; de hecho, así lo tenía planeado. Intenté ganar el Tour con todas mis fuerzas y no lo conseguí, pero gané la medalla de oro en Atlanta, lo que me parecía el broche ideal para mi carrera deportiva. Corrí la Vuelta a España y, muy a pesar mío, tuve que abandonar debido a una infección viral. Este hecho cambió mi visión de las cosas. No podía despedirme con un abandono.

En mi entorno me animaban a seguir, tenía que ganar el sexto Tour de Francia.
Así las cosas, cada día que pasaba me resultaba más difícil ver con claridad cuál era el mejor camino a seguir.

Llevo doce años en el ciclismo profesional, he corrido vueltas grandes, pequeñas, campeonatos nacionales, del mundo y hasta unas Olimpiadas. En estos años he tenido grandes satisfacciones por los triunfos logrados pero también me ha costado mucho esfuerzo y sacrificio el obtenerlos. Estar al máximo nivel exige mucho de uno mismo y cada año que pasa resulta más difícil conseguirlo.

Creo que ya le he dedicado el tiempo suficiente al ciclismo de competición y ahora deseo disfrutar de este deporte como afición. En definitiva, y tras meditarlo minuciosamente, pienso que he tomado la mejor decisión para mí y para mi familia. Ellos también me están esperando.

Finalmente, quiero aprovechar la ocasión para expresar mi más sincero agradecimiento a todos los medios de comunicación que con tanto interés habéis seguido toda mi carrera deportiva, a Banesto por su apoyo y, muy especialmente, a toda la afición que sigue este deporte con tanto entusiasmo.

Gracias por todo y hasta pronto».