Martin Strel, al filo de lo imposible

A día de hoy una cascada de adjetivos se arremolina junto a una estela de espuma que emerge como huella y reivindicación de una conciencia naturalista vinculada a las aguas limpias de nuestro planeta. A la importancia de mantener el equilibrio ecológico de nuestra esfera azul, de mares y ríos, donde “Daredevil”, “Fishman” y “The Craziest Man in the World” escribió su leyenda.

Martin Strel, al filo de lo imposible
Martin Strel, al filo de lo imposible

“Mi mensaje a los lectores es que no sientan temor ante algo que no han hecho, nunca desistan, diseñen un plan adecuado, y los sueños se harán realidad” La frase es de la cosecha de Martin Strel, un tipo con un físico aparentemente grueso, al que su engañosa morfología podría situar en el arco estadístico de personas fuera de forma que comen a diario en uno de los restaurantes de comida rápida que infestan de grasa animal todos y cada uno de los rincones de nuestro planeta. Su panza pronunciada confunde seriamente y se desmarca absolutamente del prototipo de atleta, pero no se dejen engañar, este esloveno de 57 años pasa por ser uno de los más brillantes deportistas extremos de la historia de la natación.

Bajo aquella generosa capa grasienta se esconde un poderoso grupo muscular que le convierten en el verdadero hombre pez de nuestros días. Aquella capa de grasa responde a la respuesta, a la defensa y adaptación de su organismo a las bajas temperaturas a las que se somete cuando afronta una de las grandes gestas por las que ha entrado en la historia de la actividad deportiva en los límites de lo extremo.   Y en aquellos límites su poderoso deltoides atraviesa las barreras de lo legendario para marcar hazañas que nadie jamás alcanzó. Si a ello sumamos que el personaje en cuestión cuenta con la nada despreciable edad de 57 años y que la mayoría de sus gestas las ha firmado pasando las cinco décadas, nos podemos hacer a la idea del calado de su imposible misión.

Big River Man como es  conocido nació un 1 de octubre de 1954 en la ciudad eslovena de Mokronog, en la región de Lower Carniola, que entonces formaba parte de la ya extinta Yugoslavia. Aprendió a nadar a la edad de seis años en un  arroyo cercano a su localidad natal. Y allá en los lagos alpinos, en la afueras de Liubliana, creció brazada a brazada mimetizándose con las aguas heladas que bajaban de las montañas. Su vida fue una aventura constante, una incesante competición, cuentan que a la edad de diez años desafió a un grupo de soldados a los que ganó una caja de cerveza cuando los dejó con un palmo de narices sobre la piscina y una sonrisa desdibujada en sus rostros ante la insolencia de su pequeño retador. Se debatió durante años entre la música y la natación, entre brazada y brazada tomaba su guitarra con tanto acierto que llegó a ser reconocido también por los acordes que desprendían de aquellas manos impregnadas de la típica mezcla de vaselina y lanolina del nadador.

Desde entonces dicen que pertenece al agua, que forma parte de nuestros ríos, aquellos ríos a los que desafía desde que en 1978 se convirtió en nadador profesional de maratón. A día de hoy una cascada de adjetivos se arremolina junto a una estela de espuma que emerge como huella y reivindicación de una conciencia naturalista vinculada a las aguas limpias de nuestro planeta. A la importancia de mantener el equilibrio ecológico de nuestra esfera azul, de mares y ríos, donde “Daredevil”, “Fishman” y  “The Craziest Man in the World” escribió su leyenda.

Dejando para el recuerdo su travesía  a través del Mar Adriático entre Lignano y Rávena, en 1994, 162,5 km recorridos en 55 horas y 11 min estableciendo un nuevo record del mundo de larga distancia en el mar sin interrupciones. También los 78 km empleados en 1997 para cruzar el Mar Mediterráneo, desde África a Europa, entre Túnez e Italia. Estas gestas simple anécdotas de lo que quedaba por llegar, en el año 2000 decidió dar la bienvenida al nuevo milenio con su inscripción en el libro Guiness de los récords al atravesar Europa y los diez países que baña el Danubio cubriendo sus 3.004 kms en 58 días. Una distancia y una gesta sin precedentes en la historia del deporte y la modalidad. Tenía 46 años, y un año más tarde quiso aumentar su leyenda de natación ininterrumpida, para recorrer 504,5 kilómetros del legendario Danubio en 84 horas y diez minutos, un nuevo record mundial.

Para Strel, cada vez más mimetizado al líquido elemento, nada era lo suficientemente trascendente como para transmitir su mensaje y emprender un nuevo reto profesional. En 2002 se lanzó al Río Mississippi para cruzar diez estados y sus 3797 kms en un proyecto que fue llamado Eye to Eye y, que empleó para enviar su mensaje ecológico de paz, dedicando sus brazadas a las víctimas del once de septiembre. En 2003 emprendió rumbo hacia América del sur para zambullirse en el mítico Río de la Plata, Martin hizo todo el camino bajando el Paraná desde Puerto Iguazu en el centro de Buenos Aires al Río de la Plata, nadando de ocaso a amanecer los 1930 kms con una media de 80 kms al día.

El poderoso Río Amazonas y su mensaje

Como los grandes escaladores para Martin la dificultad y los kilómetros le motivaban a un próximo reto de vida, a dar otro paso más, por ello en 2004 superó la barrera de los 4.000 al atravesar los 4003 kms del  Río Yangtze, hasta entonces su meta más ambiciosa. Un nuevo Record Guiness y una proeza seguida en directo por nueve canales de televisión. Pero si hubo un antes y un después en la vida del hombre pez, ese fue el año 2007, cuando tras 66 días de travesía, Martin Strel se convirtió en el primer hombre del mundo en nadar a lo largo de todo el poderoso Río Amazonas. El esloveno de por entonces 52 años, nadó una distancia de 5,265 kilómetros, en aguas infestadas de pirañas, anacondas y caimanes. Una hazaña en la que vivió numerosos contratiempos, la mordedura de una piraña que le atravesó el traje de neopreno provocándole una profunda herida en su espalda que se le infectó y le trajo en jaque durante casi un año. Pérdida de conciencia, calambres, infecciones, deshidratación, insomnio crónico y raspaduras generadas por el roce de su traje mojado con la piel fueron algunos de los tormentos que tuvo que soportar, además de lidiar con los peligros propios de la selva amazónica.

Pese a ello Strel se sintió más que nunca parte de la naturaleza, hijo de la Madre Tierra: “Creo que los animales terminaron por aceptarme. He nadado junto a ellos por tanto tiempo que seguramente deben pensar que soy uno de ellos” llegó a afirmar. Su meta como dijo la de conquistar un imposible, 66 días a 54 brazadas por minuto partiendo un 1 de febrero en Atalaya, Perú y dando por finalizada su hazaña en Belém un 8 de abril. Siempre dejando mensajes de este tipo: “Soy un hombre común, que tiene sueños grandes, y quiero mostrar a todo el mundo que si cualquier persona se propone una meta que parece muy improbable, debe continuar, si no abandonas cuando las cosas se ponen difíciles lo lograrás” “Debemos mantener limpios los ríos y los recursos acuáticos limpios, o el mundo colapsará”

 

Debemos mantener limpios los ríos y los recursos acuáticos limpios, o el mundo colapsará

Y es que cuando Martin se zambulle en la leyenda entabla una intensa relación con un río que  le acepta, le protege y le permite nadarlo. Todo pese a que fueron innumerables los problemas de salud por los que pasó a lo largo de sus 57 años de vida debido a su peculiar profesión de atleta extremo. Y por los extremos del riesgo y el deporte, su cabeza maquinó un nuevo reto en el Río Nilo, pero su médico le avisó que de acometer la citada locura posblemente no saldría vivo de aquellas aguas contaminadas que atraviesan diez países africanos. La locura de un atleta que es un héroe en Slovenia, para el que en República Checa, realizaron en su honor una botella de cerveza que muestra en la etiqueta su apellido y su foto. Un tipo al que muchos no conoceréis pero que en estos tiempos cercanos a unos JJOO me merecía tanto respeto y admiración como para equipararle a la altura de aquellos legendarios atletas que escribieron y escribirán las grandes páginas del deporte mundial.

Matin Strel desde ahora y para siempre el verdadero hombre pez, un pez envuelto en la piel de un ser humano que desde el primer día quiso enviarnos un mensaje ecológico de superación y paz. Pues sus brazadas, su voz, siempre fue la del hombre sediento que maldice al río seco, y al curso de las aguas contaminadas por la devastadora acción humana.