Rusia destroza el sueño croata

Las gradas que agitaban a la movilización del pueblo croata quedaron mudas tras lo acontecido en el Arena Zagreb. Croacia, anfitriona del torneo, quedaría apeada de la tan ansiada final ante una de las favoritas, Rusia. Los hombres de Skorovich plantearon un juego serio y sin fisuras que apenas decayó únicamente en los minutos finales debido al asfixiante ataque de Croacia.

Rusia destroza el sueño croata
Croacia
2
4
Rusia
Croacia: Jukic; Grcic, Novak, Jelovcic y Marinovic –quinteto inicial-, Stojkic, Dulvat, Despotovic, Laura, Babic, Bajrusovic y Suton.
Rusia: Gustavo; Prudnikov, Sergeev, Abramov y Nugumanov –quinteto inicial-, Zuev, Badretdinov, Pula, Milovanov, Pereverzev, Cirilo y Fukin.
MARCADOR: 0-1, min. 1, Prudnikov; 0-2, min.6, Cirilo; 0-3, min.16, Abramov; 0-4, min.21, Pula; 1-4, min.27, Marinovic; 2-4, min.37, Marinovic.
ÁRBITRO: Borut Sivic (Eslovenia), Bogdan Sorescu (Rumanía), Fernando Lumbreras (España) y Francesco Massini (Italia).
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la primera semifinal de la Eurocopa de fútbol sala de Croacia. Encuentro desarrollado en el Arena Zagreb de Zagreb (Croacia).

La primera semifinal de esta Eurocopa se presentaba tremendamente emocionante por la confrontación de sensaciones. Croacia, la anfitriona, estaría respaldada por 10.000 hinchas que habían llevado a la selección ‘ajedrezada’ a hacer historia llegando a la penúltima ronda; en contraposición se situaba Rusia, una de las favoritas que había confirmado todos los pronósticos tras superar –no sin apuros- a Serbia (2-1).

Desde el primer instante, el tifo que simbolizaba unas llamas ardiendo con la camiseta croata contagiaría las gradas convirtiendo el Areza Zagreb en un auténtico infierno. Prudnikov, con artes gélidas, fue el encargado al medio minuto de congelar la situación en el pabellón con un gol que silenciada a la afanosa afición local. Los pitos, una tónica habitual en cuanto los rusos tocaban el cuero, acentuaban su intensidad con el paso de los minutos aunque, de nuevo, quedaron insonorizados con el segundo gol de los de Skorovich, obra de Cirilo en un movimiento-relámpago de reverso. El ánimo balcánico no se transformaba en ocasiones certeras que incomodaran la meta de Gustavo; no obstante, el juego se equilibró pasado los nervios iniciales.

La magia de Marinovic era insuficiente para resquebrajar la disciplinada muralla construida por los noreuropeos, ni siquiera conseguían hacer temblar la posibilidad de victoria rusa. La sensación que deambulaba por la cancha se asemejaba más a una goleada visitante que a la hazaña por llegar a la final en casa, además que la claridad de las ocasiones en contra de los ‘ajedrezados’ era abultadamente mayor que las que se provocaban. El gol de Abramov en los últimos cinco minutos acabó por tumbar el ímpetu croata, cuyo máximo deseo de asentar la situación llegaría con el descanso.

Con el inicio del segundo acto, la imprecisión siguió abanderando las opciones croatas y, al igual que en la primera parte, pasaron poco más de 30 segundos de la reanudación antes de que Rusia perpetrara la portería defendida por Jukic. Esta vez fue Pula quien puso el 0-4 en el marcador a puerta vacía. La calma reinante en el pabellón evidenciaba un sueño roto cada vez en más pedazos sin posibilidad de reestructuración. Sin embargo, un inofensivo disparo de Marinovic aderezado con fortuna posibilitó que la grada rugiera de nuevo.

Tan sólo fue un espejismo insuficiente que, pese a apurar la defensa contraria durante unos minutos (Marinovic puso el 2-4), no dio muestras de un cambio de planes. Rusia llegaría a la final por cuarta vez en su historia tras las de España’96, España’99 y República Checa’05. De esta forma, intentará conquistar su segundo entorchado europeo frente al vencedor del duelo entre España e Italia.