Isinbayeva pierde el trono de la pértiga y se lleva el bronce

Perseguía su tercer oro olímpico consecutivo y hacer leyenda en el atletismo pero tras una mala final no pudo ser más que tercera. El oro se lo llevó la americana Suhr sobre 4,75, la misma altura que saltó Silva, plata. La rusa pierde el reinado y el futuro más próximo se llena de incógnitas.

Isinbayeva pierde el trono de la pértiga y se lleva el bronce
4 metros 80 centímetros fue la altura que no pudo superar la reina de la pértiga

Todas las miradas puestas en una misma mujer. Todos los focos centrados en un único atleta. Leyenda viva del atletismo y la pertiguista más importante de la historia, Isinbayeva buscaba en Londres volar aún más alto o, como mínimo, lo suficiente para llevarse el oro. Un oro que significaría su tercero olímpico consecutivo tras imponer su ley en Atenas y Pekín. Muchos años demostrando su talento y ganando con facilidad.

Su participación en la final empezó tarde, más tarde que las demás, como viene siendo habitual en las competiciones. Mientras muchas finalistas se peleaban y sufrían por saltar sobre 4,30, Yelena empezaba su concurso sobre 4,55. Ahí la rusa falló en su primer intentó y pasaría directamente a 4,65, que saltaría a la primera. También a la primera 7.70. Todo parecía ir bien y cada vez quedaban menos participantes en liza. 

Cosa de tres

Bajo una manta de los Juegos, Isinbayeva se escondía del bullicio y se concentraba

De hecho, la alemana Spiegelburg -que a la postre quedaría cuarta, por delante de la también germana Strutz -ya no superó los 4,70 ni los 4,75, hecho que provocó que la rusa, con un solo saltó ejecutado, ya tenía asegurada una medalla. Quedaban solo Suhr y la cubana Silva. Mientras ambas superaron 4,75 al segundo intento, Isinbayeva erró. Solo quedaba un intento y la rusa decidió arriesgarse: intentar 4,80 y, en caso de superarlo, tener muchas opciones de llevarse el oro. Bajo una manta especial de los Juegos, Isinbayeva se escondía del bullicio general del Estadio y se concentraba a su manera. Bajo una fina lluvia, la rusa miró fijamente la pértiga. Y saltó. Todas las miradas puestas en el vuelo de la mujer leyenda… que no pudo superar una altura a priori asequible para ella. Ya con el bronce decidido, la americana Suhr se llevó el oro pese a que ni ella ni Silva pudieron saltar 4,80.

Una derrota que, pese a no empañar su histórico currículum, llena de dudas el futuro. Habrá que ver cuando decide volver a competir, donde y, sobre todo, hasta que altura podrá volver a volar la reina de la pértiga.