Teresa Perales, la sirena sonriente

Dicen que lo imposible no existe. Que no se trata de rebajar expectativas, sino de elevar lo que se espera de cada uno de nosotros. Este lema publicitario se podría aplicar a Teresa Perales, atleta paraolímpica que representará a España en los Juegos de Londres como abanderada. Ha sido una vida de dedicación al deporte, de lucha y esfuerzo que se han visto recompensados. Tiene 16 medallas en su haber, y buscará más, batir el récord y ser la española con más medallas en la historia del olimpismo. Ni la muerte de su padre, con 15 años, ni la paraplejia que sufrió con 19 fue un impedimento. La sonrisa por bandera y el "querer es poder" como lema. Teresa Perales, cuando lo imposible no existe.

Teresa Perales, la sirena sonriente
FOTO: www.teresaperales.net

"La muerte es lo único que no tiene solución. Caminar, sentada o de pie, en el fondo no importa, lo verdaderamente importante es si quieres hacerlo o no. Si la respuesta es positiva, siempre encuentras la fórmula para hacerlo. Querer es poder, ahí está la clave de todo".

La neuropatía es una alteración de los nervios periféricos. La más común es la neuropatía periférica, la que afecta principalmente a las piernas y a los pies. Es una insuficiencia de los nervios que llevan la información. Produce, en algunos casos pérdida de la sensibilidad e incapacidad para controlar los músculos. Éste era el problema de Teresa Perales, una atleta española que soñaba con alcanzar la élite de la natación. Ni una enfermedad de tal tamaño pudo con su incapacidad y vive un sueño que parece que alcanza su máxima expresión: será la abanderada española en los Juegos Paralímpicos.

"Es mucho más sencillo sonreir que estar serio. Esa es mi teoría"

Teresa Perales (Zaragoza, 29 de diciembre de 1975), de profesión fisioterapeuta, será uno de los muchos atletas paralímpicos que representará a España en los Juegos de Londres para discapacitados. Su problema, la paraplejia. Opta a varias medallas y es la gran esperanza del equipo español en los Juegos Paralímpicos. Pero detrás de la que será la abanderada de España se esconde una historia de superación, lucha y esfuerzo.

El espíritu deportivo, el máximo aliado en su lucha contra la paraplejia y ante los golpes de la vida

Pero su vida no estuvo tan solo marcada por el deporte. A los 15 años le azotó de la forma más cruel para una chica de tal edad: su padre murió. “La muerte de mi padre me enseñó que lo único que no tiene solución es la muerte. Todo lo demás tiene solución. Yo no necesito ponerme de pie para caminar. Yo simplemente camino a mi manera. Y la silla no me ha impedido hacer grandes cosas en mi vida. He estado en el desierto, me he subido a una duna, he sido la primera aragonesa en acabar el rally de la Baja España-Aragón, he dado la vuelta al mundo un montón de veces, he hecho submarinismo, he montado a caballo... Y lo que me queda por hacer. La silla nunca va a ser un impedimento. A lo mejor me encuentro con un escalón que me hace sentir impotente, pero sólo si hay gente alrededor que me pueda ver y veo que hago el ridículo si me tengo que tirar al suelo. Yo he subido tres pisos a culo, en un sitio en que no había ascensor, para hacer un tratamiento como fisioterapeuta a una paciente. Y la mar de feliz”.

A los 19 años de edad Teresa Perales perdió la movilidad de cintura para abajo a causa de una neuropatía periférica. No fue fácil, pasó unos meses duros. Parecía que desde aquel entonces no iba a volver a andar. Pero eso tan solo fue un escollo, ni mucho menos insalvable para Perales. Aprendió a nadar con su discapacidad. Aprendió a hacer la brazada olvidándose de sus problemas físicos. En menos de un año ya estaba compitiendo. Meses de entrenamientos del sacrificio más acérrimo, de olvidar hasta el último resquicio su incapacidad para lograr su objetivo. Ella lo tenía claro. Con el lema de “Querer es poder” alcanzó hasta lo más inverosímil. Su vida parece sacada de un cuento. La silla de rueda no es un impedimento, al menos para mí.

Se rehízo, entrenó duro y disputó tres Juegos Paralímpicos y múltiples campeonatos donde venció o logró medalla. Pero eso es tan solo un pequeño capítulo de su increíble historia.

16 medallas en Juegos Paralímpicos (5 de oro), 11 en campeonatos del mundo y 18 en campeonatos de Europa. Parece un palmarés de un deportista residente en el Olimpo del ejercicio. Pero hay mucho más detrás de todas esas medallas: “Tengo la sensación de que estoy aquí en este mundo para hacer algo grande, no sé el qué. Espero no perderme en el camino. Una de mis ilusiones sería ser embajadora de Naciones Unidas”. Dicen los más allegados a Teresa que haga lo que haga lo hace con una sonrisa, otra de sus premisas. La sonrisa siempre por delante.

16 medallas y a por el récord

En Sydney (2000) conquistó cuatro medallas de bronce -100 y 200 libres, 50 espalda y 50 libres- y la plata en 50 metros mariposa. En Grecia (2004) consiguió tres medallas de bronce-100 braza, 50 espalda y 50 libre-, la plata en 4x50 relevos, y los oros en 50 metros mariposa y 100 metros libres.  En Pekín logró realizar su mejor actuación, además de conseguir dos récords mundiales y alcanzar a los paralímpicos Purificación Santamarca y Xavi Torres como los atletas con más medallas del paralímpismo español (16). Cinco medallas: tres oros (en 50, 100 y 200 metros libres), una plata (en los 50 espalda) y un bronce (en 100 braza).

En Londres luchará por superar este récord y convertirse en la paraolímpica española con más medallas en la historia del país. Y lo será siendo abanderada en la ceremonia inaugural (29 de agosto), portando la bandera de España: “Llevaré la bandera y bien alto y con mucho cariño”.

La superación como bandera

Quizá los logros deportivos quedan relegados a un segundo plano tras conocer la historia de Teresa Perales. Es una mujer que nunca abandonó su lema y lo aplicó a las dificultades que inflige la vida cotidiana. “A la vuelta de Sidney, conocí a mi marido; a la vuelta de Atenas, me casé; y ahora, a la vuelta de Pekín, espero algún día tener un niño. Desde luego, el pistoletazo de salida está dado”. Lo cumplió. Decía que tras Londres probablemente llegue el fin de su carrera como deportista, al menos en los Juegos Olímpicos (en diciembre cumple 37). Pero el objetivo tras Londres seguirá siendo luchar ante las adversidades, quizá como embajadora de Unicef, colaborando en alguna ONG, como diputada defendiendo lo social o continuando apoyando la lucha del pueblo saharaoui.

Entrenó meses para poder ir caminando hasta el altar donde su marido le esperaba, estupefacto. Era la primera vez que andaba desde la paraplejia

Uno de los momentos más felices de Teresa Perales probablemente no relacione al deporte, pero sí al entrenamiento. Estuvo meses preparándose para su boda, que tuvo lugar en 2005. Pero su marido desconocía su actividad. Dicen que al cura se le tuvo que avisar previamente. La expectación era máxima en la Iglesia, porque Teresa se estaba retrasando. Pero cuando el marido comenzaba a cuestionarse el por qué de la tardanza de la novia se escucharon los primeros avisos de que ya estaba aquí. “¡La novia, ya ha llegado!”. Al verla, el murmullo alcanzó cotas inimaginables para Mariano Menor, que esperaba en el altar. Alzó la mirada y la vio. Su emoción no cabía en sí. Teresa Perales iba andando, sin silla de ruedas, con unas prótesis molestas y difíciles en el manejo. Pero para eso estuvo entrenando meses y meses, para regalar a su marido una vista inconcebible, utópica. Incluso hablan de que entre los invitados más de uno comenzó a llorar de emoción. Era una quimera que se había hecho realidad. Otra de las tantas conseguida por Teresa Perales. Era otra demostración más de que para ella no había nada imposible de superar, con dedicación y sacrificio, porque como dice ella, nada es imposible.

Estuvo sin competir dos años después de Pekín por su hijo. A pesar de ello consiguió la clasificación para Londres. “Lo que pase después de estos Juegos es un misterio”.

"Teresa Perales es una de esas personas en las que te fijas para ver que nada es imposible en esta vida"

No todo es deporte. Al menos en su vida. Estudió fisioterapia, dio clases, dio conferencias, escribió un libro, creó una página web, ha sido diputada en las cortes de Aragón y Directora General de Atención a la Dependencia del Gobierno, asesora de fomento y deporte en el Ayuntamiento de Zaragoza (Consiguió que se suprimieran algunos escalones incómodos para las personas que se manejan en silla de ruedas. Intentó incluso ser diputada de las Cortes de España con el mismo objetivo, pero no salió elegida), fue representante del COI junto con Raúl González para Madrid 2016, es mujer, es madre... Hasta ella se extraña de cómo le da a tiempo a hacer todo, pero así lo explica: "El tiempo lo saco de quererlo sacar, cuando quieres conseguir las cosas no te planteas el esfuerzo que te va a costar sino que quieras hacerlas. Te organizas un camino y lo cumples".

Sobre ella, solo se desprenden elogios: "Es una de esas personas en las que te fijas para ver que nada es imposible en esta vida. Es una mujer todoterreno, cae bien en todos los sitios. Es competidora; dura cuando tiene que ser dura; dialogante. Soy un fan suyo", explicaba Blasco, teniente de alcalde del Ayuntamiento. Una de sus amigas, así habla de ella: "Teresa es la fuerza y la sonrisa. Tiene una capacidad de esfuerzo brutal. Le da tiempo a hacer de todo, su vida es como la de 20 personas".

"Mi vida sobre ruedas"

Con la ayuda de su esposo y periodista Mariano Menor escribió un libro autobiográfico donde repasa los momentos más trascendentales de su vida. Reconoce que fue duro recordar el momento en que quedó parapléjica. "La idea surge de la editorial", decía Mariano. Pero sobre todo, Teresa recalca lo más importante: "Yo sigo pensando que si una persona puede conseguir algo no hay nada más que luchar por ello. Si no disfrutas de la vida y no haces lo posible por conseguirlo, eres egoísta. Porque querer es poder".