Elegido por sorpresa

Elegido por sorpresa

Tantos miles, o millones, de dólares después y cuatro juegos de pretemporada sumado a los campamentos de entrenamiento, Flynn vuelve a donde estaba hace un año: La banca. Wilson, a la titularidad, el mismo lugar que ocupaba en Wisconsin.

Estamos a dos días de que la temporada regular de la NFL de inicio. A dos días para que el balón vuelva a volar sobre los cielos de East Rutherford, donde los actuales campeones; New York Giants, recibirán a los Dallas Cowboys en duelo de contendientes de la NFC East.

Pero no queremos hablar de Giants o Cowboys, no. Esta vez tocaremos una de las sorpresas de la pretemporada de cara al inicio de campaña, aunque sí nos quedamos en la misma Conferencia Nacional, pero yendo hacia la otra parte del país: Al Estado de Washington, Seattle con una visita al que será el abridor de los Seahawks en la semana uno.
 
La puesta de largo de Wilson a los mandos de los Seahawks, no sorprende por su pretemporada, donde se fue con un rating de pase de 135; ni por que sus primeros seis drives al mando de los Seahawks acabasen en anotación, ni que fuese el mejor quarterback novato de la pretemporada. Sorprende porque Russell Wilson no llegó a Seattle para ser titular, y, en principio, tan siquiera para ser el backup de quien partiría de inicio a los mandos de la nave que Pete Carroll comanda desde las líneas: Matt Flynn.
 
Flynn llegó tras varias temporadas como backup de Aaron Rodgers en Green Bay, fama de buen pasador en su etapa colegial con LSU, y gran analista del juego tras su tiempo a los aprendizajes de Joe Philbin y Aaron Rodgers en Wisconsin. Sosprendió la pasada campaña, ante unos Lions donde dio seis pases de anotación, instaurando un nuevo récord para la franquicia en juego de regular, dificilmente superable en los próximos años.
 
Matt inició la agencia libre con varias novias: Miami, San Francisco o New York Jets, entre algunos. Al final, el contrato ofrecido por los Seahawks, con un equipo balanceado y aspiraciones reales de postemporada, inclinaron la balanza por la franquicia de Washington. Flynn aterrizó en Seattle con el puesto asegurado, un bono de seis millones de dólares a razón de tres tempordas por 10 millones de dólares. Por el otro lado, está Russell Wilson. Wilson llegó procedente de Wisconsin en la tercera ronda del draft de Andrew Luck y Robert Griffin III. Firmó por 390.000 anuales además de un bono de 620.000 dólares.
 
Tantos miles, o millones, de dólares después y cuatro juegos de pretemporada sumado a los campamentos de entrenamiento, Flynn vuelve a donde estaba hace un año: La banca. Wilson, a la titularidad, el mismo lugar que ocupaba en Wisconsin.
 
¿Cómo se llegó a esto? véase adaptación y una dosis de suerte, además de contar con el beneplácito de un entrenador cambiante en sus decisiones. Russell Wilson llega a un sistema adaptado, pues en sus tres campañas con North Carolina State, se empapó del Sistema Costa Oeste que emplean los Seahawks. Su último año con los Badgers de Wisconsin, se dieron por verticalidad y ofensiva hacia adelante.
 
Su llegada a Wisconsin fue una incógnita, una duda que se saldó en tres semanas y media, tiempo en el cual se aprendió el sistema de los Badgers y fue nombrado capitán del equipo tras su llegada.
 
Esperanzas renovadas con este mariscal caído en el draft por su estatura, apenas alcanza el metro ochenta, para unos Seahawks que han tradeado a los Bills a un Tarvaris Jackson que no cumplió las expectativas en ningún momento, además de sentar a un Flynn que podría buscar algo más la próxima campaña si todo sigue igual para él.
 
¿Riesgo? existente en un equipo que apuesta por un novato que aun no enfrento a una defensiva lo suficientemente seria en la NFL como para probar sus cualidades reales sobre el campo. Pero en este punto, ningún novato de la liga lo ha hecho, por ende Wilson llega en condiciones similares en uno de los aspectos utilizados para criticar su recién adquirida titularidad en los Seahawks.
 
Seattle afronta una División, la Oeste de la Nacional, con la obligación de tocar la postemporada, ante unos 49ers que ganan enteros para alcanzar el billete hacia New Orleans en febrero. St Louis arrancará como una interrogante con un gran quarterback, gran corredor, pero nada que marque diferencias respecto a otros equipos en su misma situación, salvo lo acabado de nombrar.
 
Pete Carroll tiene mucho que perder si la apuesta Wilson no le llega a salir como él tiene en mente. Un resultado que obligue a sentar al rookie a mitad de campaña para dar entrada a un Flynn con la confianza derrumbada, podría dejar al equipo con la duda sobre un liderazgo perdido, una temporada arrastrada al caos, y un futuro nuevamente negro con dos mariscales arrojados a la basura.
 
Seattle inicia como favorito para alcanzar la postemporada, pero muchas veces los favoritos se ven consumidos por sus propios errores y aspiraciones infladas ¿Será el caso?.