El ser o no ser de Matt Ryan

El ser o no ser de Matt Ryan

Atlanta afronta esta campaña con su mariscal rozando su mejor juego en la liga. Quizás su oportunidad llegue en este 2012, cuando realmente acuda a dar ese pasito hacia adelante que le falta para que en 2014, si podamos estar hablando de un auténtico quarterback franquicia y ¿Por qué no? élite.

En la NFL hay muchas discusiones que alcanzar a durar años; años en los cuales nunca acaban por inclinarse hacia algún lado de la balanza y se quedan en el tintero por no tener un ganador claro en el propio debate. En los últimos tiempos, al menos, desde su llegada a la liga, uno de los protagonistas de los culebrones que más ríos de tinta han dejado es la duda o afirmación sobre lo que realmente es Matt Ryan como jugador y su significado actual para los Atlanta Falcons.

En los últimos tiempos quizás hemos visto como se ha catalogado como quarterback élite con demasiada asiduidad, casi de forma gratuita, por unos buenos juegos sin hacer falta mostrar consistencia en tu hacer para el equipo y para ti mismo. No está muy claro lo que debe tener un jugador para ser considerado élite, personalmente, pienso que consistencia ante todo. Un comandante que sepa llevar a su equipo contra viento y marea, permitiéndole altibajos, sabedor de que recuperarse de ellos será fácil y rápido. Un jugador élite debe, sobre todo, ganar partidos. Ello se lleva indicando durante bastante tiempo. Siendo más específicos, un quarterback élite debe ganar partidos.
 
La discusión respecto a Ryan se basa, sobre todo, en que aun no se estrenó en postemporada tras ir hacia su quinta campaña en la NFL. Algo que por supuesto, trae cola para un jugador que llegó a los Falcons a la pelea más pronto que rápido. Ahora, si nos atamos únicamente a su foja en temporda regular, a cosa con Ryan cambia radicalmente. El mariscal mantiene una foja actual de 43-19, lo que deja un porcentaje de victorias de .694, el tercero más alto de la NFL, con quarterbacks que tengan 10 inicios o más en campaña regular.
 
La base que se sostiene para criticar a Ryan es su ineficacia a laa hora de afrontar la postemporada, donde no tiene una sola victoria. Pero ¿No era esa la base para criticar a Peyton Manning tiempo atrás? Peyton no era capaz de dar la cara en juegos donde los Colts se jugasen algo más importante que un número al lado se su nombre.
 
¿Cómo estamos hoy? Peyton apura sus últimas temporadas en la NFL llegando a los Denver Broncos, tras despedirse de los Colts, mientras nadie duda de que será Hall of Fame sí o sí.
 
Por delante de Matt Ryan tenemos dos quarterbacks de los que nadie duda sobre su capacidad sobre el campo y en la dirección de sus equipos, sus títulos de Super Bowl avalan su actual estatus en la NFL. Tom Brady, con .780 y Ben Roethlisberger con .708, son los únicos mariscales de los 32 equipos de la liga que mantienen un porcentaje superior al de Matt Ryan actualmente en temporada regular.
 
        
 
Peyton Manning está en .678 por los .661 de Aaron Rodgers o el .601 del élite de New Orleans Saints y líder de yardas histórico en una temporada, Drew Brees. ¿Alguien duda de cualquiera de los tres mencionados?, es cierto, estamos ante tres mariscales que ya tienen un anillo en su mano, pero ¿Se llegó a dudar de Dan Marino por retirarse con sus manos vacías?.
 
Ryan inició su andadura en la NFL con una temporada de debut llegando al 87.7 de rating como pasador para enviar 16 touchdowns y 11 intercepciones. 2009 mejoró con 22 anotaciones para sumar tres intercepciones más y un rating pasador de 80.9; llegó 2010, el que fue su año personal. Un viaje al Pro Bowl y 28 pases de anotación con tan sólo 9 intercepciones. Su rating subió a 91.0. Ahora, las críticas arreciaron en 2011, cuando Ryaan llegó a postemporada ante los Giants y cayeron sin poder dar una sola anotada, salvo el safety inicial. Pero, a nivel personal, Ryan tuvo su mejor año en la NFL con 4,177 yardas y 29 pases de anotación con 12 intercepciones y un rating de 92.1.
 
La libertad en criticar a un quarterback que mejora a su antecesor, Michael Vick, que mantiene un porcentaje de .588, es simple. El pendiente en Matt se trata de alcanzar la primera victoria en postemporada, llegando a romper algo que más parece una maldición que un agujero real en su sistema de entender el football.
 
Atlanta afronta esta campaña con su mariscal rozando su mejor juego en la liga. Quizás su oportunidad llegue en este 2012, cuando realmente acuda a dar ese pasito hacia adelante que le falta para que en 2014, si podamos estar hablando de un auténtico quarterback franquicia y ¿Por qué no? élite. 
 
En el presente, la NFC Sur está en manos de Drew Brees, pero el futuro próximo debería quedarse en manos del ex Boston College. Quizás se prefiera la espectacularidad de Cam Newton o las promesas de Josh Freeman, pero la sobriedad de Ryan deben asegurar su futuro como dominante de una división que se antoja más competida y abierta que cualquiera de la liga.