San Francisco no se plantea ir de farol y somete a Green Bay

San Francisco no se plantea ir de farol y somete a Green Bay

Un gran partido en el que emoción e intensidad no dejaron de crecer sirvió para abrir la temporada en el Lambeau Field. San Francisco 49ers conquistó el feudo de los Packers en una buena actuación tanto ofensiva como defensiva, además de con un David Akers que entró en la historia igualando el récord de field goal anotado desde mayor distancia, con un golpeo de 63 yardas. Los Packers, que solo se encontraron a sí mismos en ciertas fases del juego, pierden así su primer partido de la temporada a las primeras de cambio.

Packers
22 30
49ers

Los San Francisco 49ers presentaron candidatura con un asalto al Lambeau Field. Alex Smith y los suyos hicieron que la tundra de Green Bay se congelase meses antes de lo previsto.

En pleno septiembre y bajo el sol en Green Bay, los Packers se vieron superados en todo momento por unosniners que llevaron la solidez por bandera y no dejaron apenas resquicios en su gran defensa.

Aaron Rodgers logró mantenerse vivo hasta el final pero la frustración le abatía siempre en los momentos clave. El quarterback de los Packers acabó con 30 completos de 44 intentos, 303 yardas y un touchdown que no fueron suficiente para superar a Alex Smith. El niner lanzó menos pases y yardas -20 de 26 para 211 yardas-, pero obsequió dos touchdowns que ayudaron a su equipo a dar la campanada en la primera fecha de regular season. Además, Akers dejó una delicatessen por el camino en forma de record.

El duelo, in crescendo

Inició el choque tenso, sin fluidez y sí con mucha indecisión por parte de ambos equipos. Los punts se sucedían entre ambos y ni Alex Smith ni Aaron Rodgers parecían estar en el partido. Estaban fríos.

Era normal, teniendo en cuenta que es la primera jornada de regular season, pero al ser dos quarterbacks de primera línea y tener el partido un cariz de aperitivo de playoffs se esperaba más desde el inicio. Pasó que, en este duelo, se hizo bueno el dicho de que lo bueno se hace esperar.

El primer cuarto no dejó más que cruces de miradas entre ambos conjuntos y el Lambeau Field, con muchas ganas de football, aguardaba expectante el primer movimiento. Sin embargo, la primera anotación llegaría de la mano del infalible David Akers, que deshizo el empate a cero con un chut desde 50 yardas. La patada fue entre palos y los tres puntos avivaron a los 49ers.

Mientras, Aaron Rodgers seguía sin ver el hueco en la defensiva de San Francisco, que sofocaba down tras down los intentos del MVP de la pasada temporada por avanzar 10 yardas.

Alex Smith pareció cogerse más rápido al ritmo de la competición seria y, al fin, encontró continuidad en una jugada, allá por el segundo cuarto. El buen drive de Smith y sus San Francisco 49ers permitió que llegaran a lared zone por primera vez en el partido. El primer pase de touchdown de la temporada para un Alex Smith que aspira a repetir temporada sensacional –y lo quería empezar a confirmar ante los Packers-, llegó acompañado de la recepción de Randy Moss, en su debut en partido oficial con 49ers. Buen comienzo para ambos, que pueden formar una sociedad de infarto si alcanzan su mejor nivel esta temporada.

Con el 10-0 en contra, Rodgers se dio cuenta que había que espabilar. Despertar pronto del sueño o morir ahogado bajo su propia presión, esa que les obliga a ganar todos los partidos. No en vano, cuentan con equipo suficiente para intentarlo. Aaron Rodgers se propuso ir de menos a más.

Akers, una precisa máquina de récord

Acercándose ya el tiempo de descanso, los Packers encontraron petróleo entre el desierto al que, con su propia desidia en el juego, habían arribado. Tras una buena serie ofensiva de diez jugadas en total, Aaron Rodgers y su caballería se acercaron a la end zone visitante. Fue Finley el que, sin complicaciones, firmó la anotación. Subieron al marcador los primeros siete puntos de Green Bay en la temporada y se vino arriba el Lambeau. Los Packers llegaban a tiempo a la fiesta.

Pero no sería más que un espejismo, San Francisco se mantendría firme en su intención de aguar el inicio de temporada packer. Lo que sí que se podía sentir era que el duelo ganaba en intensidad y atractivo conforme los minutos avanzaban.

Y el punto culminante, el pico del partido, no fue un touchdown ni un gran pase. Sería David Akers escribiendo con letras doradas en el libro de la historia de la NFL. Así de sencillo. Como si fuera cuestión cotidiana, Akers aceptó el reto. Eran 63 yardas de field goal. Y cabe mencionar honoríficamente a Kaepernick, al que Harbaugh sacó al campo solo para que corriese una jugada y permitiese a San Francisco optar al complicadísimo –casi utópico, solo tres kickers lo habían completado en toda la historia- gol de campo.

Con todo eso y mirando a la historia de frente, Akers golpeó entre el silencio. Sabían los aficionadoscheesehead que David Akers podía hacerlo si se lo proponía. Y así fue. El ovoide tocó en el travesaño bajo y, con intriga y llorando, el rebote fue hacia dentro. Se había igualado el field goal de más yardas de la historia sobre la bocina.

Pronto influiría ese gol de campo psicológico en la segunda parte. Los Packers, demasiado preocupados en encontrar una explicación a por qué no estaban todavía en el partido, asistieron impertérritos a un buen pase de Alex Smith que recibió Vernon Davis, solo entre la pasividad defensiva. En esa buena acción se concibió el siguiente touchdown de 49ers, que llegaría después de mucho trabajo de asedio a pocas yardas de la end zone de los Packers. 23-7 y un trepidante cuarto por delante.

Rubato intenso de Green Bay Packers pero cadencia perfecta de 49ers

Alcanzó el partido su segunda cumbre cuando Randall Cobb retornó magníficamente un punt 75 yardas para convertirlo en touchdown. La polémica salpicó la anotación, pero los árbitros suplentes consideraron que no había bloqueo ilegal en el transcurso de la brillante carrera de Cobb, que puso a los Green Bay Packers de nuevo en el partido.

Pero todo sucedía demasiado velozmente, contrastando con la lentitud inicial. Cuando parecía que el partido estaba más a favor de los Packers y atacaban para ponerse por delante, Aaron Rodgers marró lo que nunca acostumbra a fallar. En su propia 20, Rodgers se descoordinó y lanzó precipitadamente un pase que, lejos de quedarse cerca de algún verde, le llegó a un niner. Intercepción, sorpresa, descolocación packer y, en un solo movimiento de ataque, touchdown de Gore. Con un punto de descaro a la hora de entrar en la end zone –de espaldas le dio por acabar su carrera-, el running back resumió lo que había sido el partido. La victoria iba a ser merecida y, además, suponía toda una declaración de intenciones: los 49ers quieren y pueden llegar muy lejos este año.

Hubo un amago de vuelta a la emoción antes de acabar, pero a Rodgers no le alcanzó con enmendar su error en un rápido drive para poner el 30-22 con un pase hacia James Jones. En el último minuto y con posesión, a Aaron le pudo la presión en el comienzo de temporada y tiró la toalla. Los Packers habían perdido el primer partido de la temporada. Tienen suerte de que exista aquél dicho. No es cómo se empieza, sino cómo se acaba.