Los Packers respiran en una ruleta rusa ante los Saints

Los Packers respiran en una ruleta rusa ante los Saints

La cuarta jornada de la NFL guardaba un partido que, sin serlo, olía a playoffs. No por el nombre de los contendientes, que también podría serlo, sino por las malas rachas de ambos. Green Bay Packers y New Orleans Saints, aspirantes a todo al comienzo de la campaña, libraron una lucha con emoción y tensión hasta el final. Fueron los Packers (2-2) quienes, en el drama final y por apenas un punto, conservaron la victoria en casa y dejaron a los Saints (0-4) tirados en la cuneta, otra semana más sin saborear las mieles de la victoria en esta temporada. Y ya son muchas jornadas.

Packers
28 27
Saints

GREEN BAY - Cuando dos equipos viven en situaciones críticas que no previeron al comienzo –no muy lejano- de la temporada y están obligados a ganar para mantener vivos sus objetivos, solo existe una variable que enrede más las circunstancias. Que jueguen un partido entre ellos.

Eso fue lo que pasó en el Lambeau Field, donde se citaban dos de las franquicias que más males están atravesando en este inicio de temporada.

Los New Orleans Saints acudían sin haber ganado un solo partido, mientras que los Green Bay Packers se presentaban tras una semana rocambolesca después de su último partido, que acabó con la decisión arbitral que más polémica ha causado en la NFL en los últimos años y, de paso, le arrebató la victoria a Green Bay, que se situó con balance de 1-2.

Con intriga, drama, y después un choque casi bélico pero de gran belleza en el juego de Packers y Saints, solo uno de los dos necesitados podía respirar tranquilo. Fueron los locales quienes celebraron la victoria a costa de unos Saints que se hunden en una temporada en la que nada les sale bien. Ni ese field goal en los últimos segundos que podría darles una victoria. A fin de cuentas, eso fue lo que pasó en la noche de Green Bay.

Las estadísticas de ambos quarterbacks dan buena cuenta de cómo de aéreo fue el partido y en qué medida se entregaron ambos conjuntos en un partido que se antojaba vital. En el bando vencedor, Aaron Rodgers llegó a las 319 yardas y lanzó 4 pases de touchdown en 31 pases completos de 41 intentos. Una intercepción.

Si Rodgers hizo una buena faena, la de Drew Brees fue antológica. El quarterback de los Saints alcanzó las 446 yardas en 35 pases completos de 54 intentos para 3 pases de touchdown, sin intercepciones. Todo, además, igualando el récord de más partidos consecutivos lanzando para touchdown que poseía Unitas con 47.

Trascendencia total en la cuarta jornada

El primer cuarto fue igualado, sí, pero no exento de acción. Ambos equipos y, consecuentemente, ambos quarterbacks, sabían que la victoria les urgía. No podían dejar la faena para más tarde. No quisieron dejar para mañana lo que podían hacer desde el comienzo del partido.

Y sería el conjunto local quien constató que no habría cortesías y que el duelo era a vida o muerte. James Jones concretó los siete primeros puntos para Green Bay recibiendo un pase de siete yardas de Aaron Rodgers en la endzone.

El paso de los minutos le dio más aire a Drew Brees que esta vez sí reaccionó rápido y no dejó escapar el partido antes de tiempo. Iba a luchar y lo demostró hacia el final del primer cuarto, cuando tras un buen drive llegó a la zona de anotación y lanzó el ovoide para Marques Colston. Touchdown y empate a siete para irse al segundo cuarto.

Alternancia de liderazgo

No tardó mucho en deshacer la igualada Rodgers, que quiso demostrar que el Lambeau era su territorio y contestó con otra buena dirección hacia un touchdown más, gracias a la atrapada de Greg Jennings en un pase de nueve yardas. El duelo de excelentes quarterbacks en momentos críticos se estaba saldando con una concentración que permitía que los fallos se minimizasen al mínimo. Bueno para el espectador, que tuvo ante sí un gran juego aéreo.

Acercándose el descanso, James Jones pondría el segundo touchdown de su cuenta particular al volver a conectar con un Rodgers impoluto, sin errores. Estaba redimiéndose de su desastre ante los Seahawks con el brazo firme. De nuevo, Drew Brees debía remar a contracorriente si quería despegarse del rebufo de los Packers en el descanso.

La ofensiva de los Saints acompañó en la conquista a su quarterback y éste encontró en Darren Sproles a un fiel escudero. En un drive paciente y constante, sin dejar de insistir y consiguiendo primer down tras primer down sin decaer en intensidad, Brees acabó entregándole un ovoide a Sproles para que corriera nueve yardas y certificara la anotación. A distancia de touchdown marchaban al descanso.

Rodgers y Brees no se permiten ni un fallo

En la reanudación, Brees consumió más de cinco minutos en una posesión que la defensiva de los Packers pudo parar, con tensión, en la última oportunidad que tuvieron. El touchdown quedó frustrado pero tres puntos sí que subieron al marcador.

Con la ayuda de algunas penalizaciones que la defensa saint permitió, a Rodgers le bastaron otros cinco minutos para llegar a la red zone. Pero todo lo que construyó el MVP de la pasada temporada se vino abajo a causa de una mala entrega suya que acabó en fumble, recuperado por los Saints. Podía haber supuesto otra nueva escapada en el marcador, pero Brees tenía posesión para adelantarse y aprovechó rápidamente el regalo.

Segundos después de recuperar el balón, un tremendo agujero defensivo de Green Bay permitió a Brees lanzar un pase profundo hacia Morgan que, solo, recibió en el centro del campo sin oposición alguna. La carrera fue perfecta y ningún hombre de verde pudo alcanzar a Morgan.

El partido ganaba en emoción y aún quedaba mucho. Mucho que perder para Rodgers, que con permanentes gestos de dolor en un ojo a causa de una falta no fue el mismo que en la primera mitad. Tanto fue así que en uno de sus primeras acciones erró y fue interceptado. El partido pudo dar un vuelco todavía mayor, pero el mal fue menor y la distancia quedó en seis, 27-21 para los Saints tras field goal. Rodgers volvía a tener la pelota en su tejado y ya no podía fallar, quedaban doce minutos y otra derrota sería una puñalada muy honda en el estómago para las aspiraciones de los Packers en la temporada. Claro que lo mismo sucedía a la inversa con New Orleans Saints.

Garret Hartley manda desviado el field goal decisivo

Un par de punts precedieron al drive que sirvió para que el electrónico volviera a dar la vuelta. Rodgers vio a Jordy Nelson para 11 yardas y solo un punto separaba ya a ambos equipos, con los locales por delante.

Apenas tres minutos restaban para el final cuando se produjo el momento clave que, a la postre, significaría la sentencia del partido. El kicker de los Saints, Garrett Hartley, tenía la oportunidad de poner a New Orleans con ventaja desde 48 yardas. Anotó el gol de campo pero un inoportuno holding de su línea de ataque le hizo repetir el lanzamiento. Entre tanto nerviosismo y la presión del Lambeau, Hartley no repetiría éxito. Desviado el chut, decepción en la cara del pateador y Green Bay con el reloj a su favor y todo para consumir.

El duelo había acabado y los Saints al completo yacían desangrándose en el terreno de juego del Lambeau. Grave es la depresión por la que atraviesan los Saints, más complicado aún será salir de ella para Brees y compañía, que no conocen la victoria en esta temporada. Su balance, de 0-4, será un lastre muy pesado y más de uno ya está asimilando que este no es el año de New Orleans.

La semana cinco recibirán en el Superdome a los San Diego Chargers y conseguir la victoria es objetivo inexcusable. Ya no vale nada más, prácticamente hasta final de la temporada regular.

En cuanto a los Green Bay Packers, retomar la senda de la victoria les vale para poder respirar un poco después de sus dos derrotas y, sobre todo, de aquella tan polémica que vivieron la pasada semana. Los de Mike McCarthy y Aaron Rodgers buscarán su tercera victoria en el Lucas Oil Stadium ante los Indianapolis Colts de Andrew Luck.