Los Vikings siguen sonriendo gracias a dos genialidades en forma de retornos

Ni los Detroit Lions pudieron con unos Minnesota Vikings que están asombrando en el inicio de temporada. Ante los Lions, los de Minnesota empezaron ganando prácticamente antes de saltar al terreno de juego. El retorno de la patada de salida acabó en touchdown y, a partir de ahí, todo les fue rodado y con Matt Stafford fue a remolque el resto del partido.

DETROIT – Touchdown. Más directo no pudo comenzar el duelo divisional de la semana cuatro entre Detroit Lions (1-3) y Minnesota Vikings (3-1).

Percy Harvin recibió el balón en el saque inicial y corrió sin que nadie pudiese pararle. 105 yardas después, Harvin estaba anotando touchdown y empezar con el viento de cara le sentó muy bien a los Vikings, que no dejaron que se les escapara el partido.

A los Lions, que prácticamente saltaron al campo perdiendo por siete puntos, les costó demasiado meterse en el partido y, desconcertados, apenas pudieron reaccionar en el último período.

El resto del partido se vio a una ofensiva inefectiva pese a los siempre buenos números de Stafford y, sobre todo, unos Vikings centrados y con un candado en la puerta de su territorio. Matt Stafford llegó a las 319 yardas en 30 de 51, pero de nada sirvieron.

Christian Ponder y Adrian Peterson volvieron a formar una asociación ganadora y de la simbiosis de aire y tierra, parcelas que el quarterback y el running back guían, se construyó la victoria de los Vikings. Ponder acabó el partido con 16 de 26 para 111 yardas, sin touchdown pero –y aún más importante- sin intercepciones. Jugando eficientemente y avanzando paciente en ataque, combinando con Peterson, que corrió para 102 yardas en sus 21 intentos de avance.

De field goal en field goal tras el zarpazo inicial de Harvin

Ambos equipos alternaron field goals en el primero y segundo cuartos, después del primer touchdown de los Vikings nada más comenzar. El rookie Blair Walsh (22 años) y el veteranísimo Jason Hanson (42) dominaron la escena del partido en la parte central del partido y, con sus veinte años de diferencia, crearon una curiosa circunstancia. Fácilmente podrían haber sido padre hijo lanzando goles de campo para sacar adelante un partido de fútbol americano.

Y si la victoria de los Vikings tuvo como germen la bestial carrera inicial con la que Harvin abrió el partido, la puntilla definitiva se la puso a los Lions Marcus Sherels, retornando un punt para touchdown. 77 yardas corrió Sherels, que no quiso ser menos que Harvin y regaló otro momento de éxtasis –de esos que pocas veces se ven, y mucho menos dos en un mismo día- a la afición vikinga que estaba viendo el encuentro -bien desde el Ford Field bien desde sus casas-.

Reacción demasiado tardía

Ya en el último cuarto, Stafford acarrearía una yarda para hacer subir al marcador el único touchdown de los Lions en el partido. Pero quedaba demasiado poco tiempo para que acabara el partido: apenas dos minutos. La reacción había llegado demasiado tarde y los Vikings se llevaron la victoria.

La semana que viene los Detroit Lions descansarán, pero en la semana seis intentarán revertir su difícil situación de una victoria por tres derrotas ante los Philadelphia Eagles.

Sí que jugarán la próxima semana unos Minnesota Vikings que están firmando un brillante y ciertamente inesperado inicio de temporada, con tres victorias y solo una derrota. Ponder, Peterson y compañía buscarán alargar sus días dorados ante los Tennessee Titans. Su objetivo es claro: aprovechar en la medida de lo posible este gran inicio para poder colarse por un resquicio en su dura división por un puesto en los playoffs. Por ahora, son líderes de la NFC Norte.