Hermano y eterno rival, buscan la gloria en la casa que Peyton Manning edificó: Super Bowl XLVI

Hoy la historia es un poco diferente. New England tuvo una clasificación más cómoda, el bajón de los Jets y la poca competencia divisional, los Bills a pesar de su buen inicio, se desinflaron a mitad de regular, hicieron que New England apenas pasase apuros para coronarse campeón de la AFC East y acceder como seed número uno a la postemporada, por delante de Ravens y Texans, que se quedaron con el dos y tres respectivamente.

Hermano y eterno rival, buscan la gloria en la casa que Peyton Manning edificó: Super Bowl XLVI
Indianapolis, por un lado u otro, será testigo de un partido que hará historia

Tras muchas semana de espera, rivalidades y duelos memorables, la Super Bowl XLVI, a celebrar en Indianapolis, tendrá a Eli Manning contra Tom Brady, reeditando aquella final entre Giants y Patriots, conocida como el Milagro de Glendale, cuando con un último drive memorable hacia Plaxico Burress, los Giants se proclamaron campeones contra todo pronóstico.

Hoy la historia es un poco diferente. New England tuvo una clasificación cómoda, es cierto. El bajón de los Jets y la poca competencia divisional, los Bills a pesar de su buen inicio, se desinflaron a mitad de regular, hicieron que New England apenas pasase apuros para coronarse campeón de la AFC East y acceder como seed número uno  de la AFC, a la postemporada, por delante de Ravens y Texans, que se quedaron con el dos y tres respectivamente. 
 
En aquella ocasión, New England buscaba la temporada perfecta, no había perdido en toda la temporada y llegaba a Arizona en espera del 19-0, y el ansia de entrar en los libros de historia de la NFL. New York, sufriendo y con fe, llegó a Glendale dispuesto a dar una sorpresa que como ya hemos dicho, pasó a la historia como una de las finales más dramáticas, con aquella recepción de David Tyree y al touchdown de la victoria de Plaxico Burress. A base de fe y creer en si mismos, los Giants vencieron a Goliat, y se llevaron el anillo a La Gran Manzana. La desolación, creó una brecha anímica en el seno de los Patriots, que han tardado cuatro años en regresar a un Súper Domingo, estrellándose en los playoffs año si y año también, tras aquel fatídico día.
 
Llegaremos a Indianapolis, hogar inexpugnable de Peyton Manning, leyenda viva de la NFL y este deporte, con dos equipos lanzados e igualados en un cara a cara que promete ser antológico, dejando muchas dudas resueltas, que hasta el momento, nos hemos encargado nosotros mismos de mantener vivas. ¿Eli o Peyton?, si Eli se corona, los números individuales seguirán del lado de Peyton, pero en la historia, lo que permanece es haber triunfado y alzado cuantos más Vince Lombardi puedas, y coronarse siendo MVP de la final, te consagra como uno de los grandes. ¿Brady o Montana?, Brady puede igualar un récord que dura muchos años, pero la diferencia es que Brady tiene aun varias temporadas activas por delante, y un bloque joven detrás.
 
Indianapolis... Un lugar que hasta ahora, era sinónimo de éxito, pero que tras esta campaña, llega con el estigma del caos, la estampa de una organización perdida sin su estrella, que no ve el futuro con esperanza, pese a que seguramente Peyton esté al 100% en 2012. La ciudad albergará la Super Bowl con los pensamientos de que ellos deberían estar jugando, ellos deberían ver a sus Colts proclamarse campeones, pero la historia no dictaminó que eso fuese así. Sus rivales de Conferencia, serán quienes el 5 de febrero disputen la final de las finales.
 
Llegamos al Lucas Oil Stadium, donde veremos cara a cara al hermano pequeño de uno de los más grandes, liderando a los Giants: Eli Manning. Por el otro lado, a un quarterback que marcó época, que va a por el récord de Joe Montana: 4 anillos y 3 Super Bowl MVP, y desea ser considerado el mejor de todos los tiempos: Tom Brady.  El futuro depende de ellos, su destino lo escriben sus jugadas.
 
La temporada 2007, New England era escesivamente favorito. No por el hecho de tener a Brady, básicamente porque todos contaban con ellos ahí, pero nadie con New York. Hoy, el planteamiento es diferente. New York dejó en el camino a los campeones, Green Bay Packers, que jamás pudieron reaccionar ante un gigante azul que se elevó sobre Lambeau Field, y heló la sangre de los allí presentes. No contentos, llegaron a terreno inexpugnable: San Francisco. Los antaño campeones, pero aun grandes, 49ers, han renacido de sus cenizas. Aplicando juego en equipo desde el principio de una defesniva férrea, lograron coronarse campeones divisionales, tomar el seed número dos de la NFC, y doblegar a la mejor ofensiva de la liga: New Orleans, para alcanzar la finalísima de conferencia. Pero ante ellos tenían una bestia. La Big Blue puso corazón, aprovechó su experiencia, y conquistó algo que parecía muy lejano, allá por septiembre, cuando iniciaron su andadura cayendo ante los Washington Redskins en el inicio de la regular. New York presume de fe, de coraje y valor, New York presume de llegar a Indianapolis con el cartel de favorito.
 
Mientras tanto, Peyton verá la finalísima en el estadio, contemplando como sangre de su sangre y su eterno rival, pueden coronarse con el título más ansiado, y que él solamente pudo alzar en una ocasión, ya lejana en su memoria, aunque cercana en nuestros recuerdos.
 
No queda muy lejano el último enfrentamiento entre estos dos equipos, que fue en 7 de noviembre en la regular en Foxborough. El cara a cara se lo llevó Eli, que comandó otro gran retorno de los Giants para llevarse el partido por 24-20. Un juego en el cual New England logró 438 yardas, frente a las 361 de los Giants. Pese a caer en dicho registro, los neoyorquinos lograron ganar la batalla de entregas. En el rating personal, Eli doblegó a Brady con un rating de 77.9 frente al 75.4 del estelar mariscal de los Patriots.
 
El 5 de febrero tendremos todos los alicientes para un gran partido. Dos MVP de Super Bowl frente a frente. Un Eli que querrá superar a su hermano, un Brady que deseará igualar al más grande: Joe Montana. Dos entrenadores que tienen asegurado el Hall of Fame, y muchos deseos de venganza, deportivamente hablando, de una de las partes. Aquella final de Glendale no se olvidó en los Patriotas, que no habían vuelto a un Super Bowl desde entonces. Se recordó, se rememoró como una terapia de choque, que no dio resultados hasta el 22 de enero de 2012, con la derrota de los Ravens en el último suspiro.
 
El 5 de febrero, cuando el kickoff ponga el ovoide en el aire, y el primer retorno haga efectivo el inicio, el destino comenzará a ser escrito, bien para hacer aun más grande la leyenda, del que muchos consideran el mejor entre los mejores, Tom Brady, o el nacimiento de una nueva historia: Eli Manning. Dos jugadores, dos sueños, dos formas de ver el football, pero con un objetivo: El Vince Lombardi. Apoyados en dos grandes equipo, dos grandes entrenadores, y dos grandes organizaciones. veremos una lucha de titanes, una batalla entre dos colosos, de igual a igual. Un enfrentamiento de poder a poder entre dos de los más grandes, que solamente quedará con uno en pie, mientras el vencido tendrá que afrontar el destino que la diosa fortuna le tenga reservado, aunque teniendo por seguro que, volverá. Porque uno u otro, siempre vuelven. Los grandes son grandes, porque saben caer, pero saben levantarse y aprender de unas caídas, de las cuales muchos no han podido siquiera reaccionar.
 
Hagan juego, porque tenemos frente a frente a los dos mejores equipos de la NFL, pero solamente uno podrá coronarse y tocar el olimpo que ansían 32, pero que solamente está reservado para unos pocos elegidos.