Dejemos paso al juego
New England Patriots y New York Giants saldrán al emparrillado del Lucas Oil Stadium dispuestos a rematar su temporada, coronar su historia, y conquistar el sueño del cuarto Vince Lombardi en la historia de ambas franquicias. Ambos equipos han creado una rivalidad hermosa, que nos ha dejado grandes momentos, que hoy no defradaurá y somos conscientes de que nos dejará grandiosos drives, momentos inolvidables y un juego para la historia.
Hasta estos momentos, se han escuchado las narrativas, hemos leído previas y crónicas y rememorado aquel drive final de Manning para Burress en Glendale, aquel febrero de 2008. Pero ¿Se repetirá en Indianapolis?.
Bien es sabido del morbo existente: Se juega en Indianapolis, hogar de Peyton Manning, hogar creado desde los cimientos por el estelar quarterback, que tendrá que ver a su hermano, o eterno rival, coronándose en su propia casa, antes su público. Irrepetible. Pero se comentó hasta el cansancio.
Hemos tenido en vilo a las dos fanaticadas, es domingo y aun no se conoce con exactitud los estados de forma de Rob Gronkowski y Ahmad Bradsawh. Hablamos de dos jugadores irremplazables en sus equipos, y sin duda, que otorgan un plus en el field dificilmente equiparable hoy en día.
La ida y vuelta de las declaraciones ante los medios. Entre unos y otrs han demostrado que el juego no se comienza a ganar en el emparrillado. La experiencia es un extra, y ambos lo saben, y juegan con ello.
New England Patriots y New York Giants saldrán al emparrillado del Lucas Oil Stadium dispuestos a rematar su temporada, coronar su historia, y conquistar el sueño del cuarto Vince Lombardi en la historia de ambas franquicias. Ambos equipos han creado una rivalidad hermosa, que nos ha dejado grandes momentos, que hoy no defradaurá y somos conscientes de que nos dejará grandiosos drives, momentos inolvidables y un juego para la historia.
Predecir quien ganará, es imposible. New England llega con 10 triunfos al hilo, siendo, casual o no, la derrota contra New York el punto de inflexión, sobre el cual se cimentó la actual racha. New York alcanza el Súper Domingo tras cinco victorias consecutivas, tres fuera de la Gran Manzana en playoffs, dejando en el camino a los dos primeros seed de la NFC, los actuales campeones, Green Bay Packers: Helados en su Tundra, y los San Francisco 49ers, ayudados por sus propios errores.
Sin duda, el actual éxito de New York se basa en la presión que sus frontales ejercen sobre la ofensiva rival, limitando al quarterback en su juego de pase. Entre Justin Tuck, Jason Pierre-Paul, Chris Canty u Osi Umenyiora, tendrán que mostrar su constancia, de la misma forma que lograron dejar seca la ofensiva Empacadora, para detener a un Tom Brady que saltará al Lucas Oil sediento de revancha.
Pese a que su participación se encuentra con la duda impuesta, todo indica que entrará en juego. Frenar a Rob Gronkowski pasará por la tarea del safety Andre Rolle, que ejercerá su presión sobre el egresado de Arizona
“Sin duda. Rolle llegó a la Liga como esquinero y ahora es safety. A veces lo usamos como un híbrido, es decir como un tipo de linebacker”, señaló el coordinador defensivo de los neoyorquinos, Perry Fewell.
Matt Light y Sebastian Vollmer regresan a la alineación Patriota, con lo cual, la tarea de New York en la presión a Tom Brady no será tan sencilla. Pero, si repasamos estos playoffs y observamos la excelente presión ejercida por los Giants en esta postemporada, dejando al NFL MVP con una estocada de la cual no supo recuperarse, gran parte de la misión de mantener a Tom Brady en pie, pasará por él mismo y la velocidad con la cual logre deshacerse del balón.
El éxito de New York pasará por burlar al tackle defensivo de los Patriots, Vince Wilfork. El terror de los backfields en la postemporada llega tras dejar en el dique seco a los Ravens, donde enfrentó a dobles y triples bloqueos, Vince se fue con seis tackles, ejerciendo pérdida de yardaje en tres de ellos, y logró sackear en cuatro ocasiones a Joe Flacco, además de una captura.
La línea ofensiva de New York tendrá en mente una sola cosa, esta noche: Rebasar a Vince Wilfork y no perecer en el intento.
“Vince es un tipo que no sale del campo y lo veo jugando al mejor nivel de su carrera”, comentaba el tackle de los Giants, David Diehl. “Es muy grande y pesado. La gente podría pensar que sólo empuja, pero realmente aplica mucha presión al quarterback; puede controlar hasta a dos linieros ofensivos y los linebackers tienen espacios para correr y hacer las jugadas”.
Una aparición de última hora en esta postemporada, y sin duda, algo que New York no tuvo en frente en 2008 y en la novena semana, será la ofensiva sin reunión, conocida como No Huddle.
Ante los Ravens, los Patriotas realizaron tal movimiento en 35 ocasiones,. ¿Propósito?, no es otro que dejar la defensiva rival sin poder realizar sustituciones. En 19 de esas 35 ocasiones, Tom Brady maniobró desde la Shotgun, algo que agota sobremanera a los frontales rivales.
New England tuvo 10 jugadas de gran yardaje, cuatro de ellas llegaron tras No Huddle, con los envíos de 21 y 17 yardas para Gronkowski y Hernández, los dos grandes apoyos de Tom Brady en el field.
Por un lado tenemos a Tom Brady, momento dulce. Buena campaña regular, récord personal de yardas por aire y segundo histórico de la NFL. Sus mejores aliados, sus dos alas cerradas, en especial Rob Gronkowski.
La lesión de Gronkowski y sus limitaciones en el juego, podrían centrar las atenciones de los Giants sobre Aaron Hernández, con lo cual dejaría una posibilidad para la aparición de Deion Branch y Chad Ochocinco, con el fin de mantener una ofensiva variada e impredecible, con la cual apuntalar su ataque.
En el otro lado tenemos a Eli Mannig. Pese a ser ya campeón del Super Bowl y tener un Super Bowl MVP, quizás esta campaña fue la confirmación de Eli como un mariscal de élite en la NFL. Goza de un gran equipo de receptores, con Hakeem Nicks, Manningham y el boricua Víctor Cruz. Ante ellos la secundaria de New England, la segunda por la cola durante la temporada regular, la primera fue la de Green Bay. Aunque, quizás la más sólida durante estos playoffs.
El tiempo para discutir se acabó, en estos momentos solamente queda tiempo en el reloj para demostrar su valía en el emparrillado. Disfruten, celebren, y sobre todo, a deleitarse con el mejor partido que podemos ver hoy por hoy.



