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Aire fresco en la ofensiva de los Bears

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Otra demanda federal contra la NFL

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De rodillas

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Super Bowl XXXIX: El nacimiento de una nueva dinastía

Los New England Patriots de 2004, no están considerados el mejor equipo de la era NFL, pero si impusieron un récord de 18 victorias consecutivas en temporada regular, entre la campaña anterior, y la inicial, hasta ese momento. Dicho récord fue superado por ellos mismos entre los años de 2006 a 2008, que lograron 21, antes de caer ante los Steelers.

Super Bowl XXXIX: El nacimiento de una nueva dinastía
Deion Branch se llevó el Super Bowl MVP, privando a Tom Brady de igualar a Joe Montana con tan sólo 27 años

La resaca del Super Bowl ante los Panthers de Carolina, duraba en el seno de la franquicia a expensas de lo que se comenzaba a desarrollar en los despachos para refozar el equipo. La prioridad solamente era una: El juego por tierra, y para subsanar tal falla, llegó Corey Dillon, del club de las 10,000 yardas o más, de los Cincinnati Bengals, club en el cual no se encontraba cómodo, ni respetado. La campaña de 2004, no fue mala para un Dillon que logró 1,635 yardas, superando su propia marca personal y enlazando seis victorias al hilo. Ni mucho menos para unos Patriots que no iniciaron con los malestares de la anterior. 

Los New England  Patriots de 2004, no están considerados el mejor equipo de la era NFL, pero si impusieron un récord de 18 victorias consecutivas en temporada regular, entre la campaña anterior, y la inicial, hasta ese momento. Dicho récord fue superado por ellos mismos entre los años de 2006 a 2008, que lograron 21 antes de caer con los Steelers. Récord propio quebrado por otro récord propio. New England, especialista en romper récords que ellos mismos implantaron, tenía en mente una sola cosa, un sólo objetivo desde aquel primer Super Bowl ante los St Louis Rams de Kurt Warner y Marshall Faulk. Una palabra: Dinastía.
 
Campaña número 35 en la era Super Bowl, 45 en la liga, de unos Patriots que igualaron su mejor registro de una fase regular, nuevamente repitiendo el 14-2 de la pasada campaña, antes de llegar al Super Bowl XXXIX, en Jacksonville, ante los campeones de la NFC: Philadelphia Eagles de Donovan McNabb.
 
La campaña inició un 9 de septiembre en el Gillete Stadium, en Foxborough, Massachusetts. Los rivales, los Indianapolis Colts de Peyton Manning, el resultado, el mismo que se había repetido durante las últimas dos campañas: Victoria patriota por 27-24. Los Cardinals fueron los siguientes en caer, esta vez en el Sun Devil Stadium de Arizona, 23-12 y viaje hacia Buffalo para doblegar a los Bills por 31-17 en el Ralph Wilson Stadium. La siguiente parada fue su propia casa, regresando al Gillete para dejar los Dolphins en 10 puntos, tras anotar ellos 24. El 17 de octubre los Seahawks arrivaron, para llevarse otra nueva derrota, por 30-20. New England se fijaba con marca de 6-0 para ir al Heinz Field, ante unos Steelers que lograron arrancar la primera derrota de los Patriots por 20-34. La siguiente parada fue ante el rival que dio inicio a su travesía por el cielo, los St Louis Rams, de los cuales hicieron un moñeco para irse con 40-22. Los Bills llegaron al Gillete dispuestos a resarcirse y poder repetir aquel ya famoso 31-0, pero la intentona se quedó en una nueva y dolorosa derrota, por 29-6. 
 
A partir de la semana 11, los Patriotas viajaron al Arrowhead Stadium para enfrentarse a los Chiefs, que cayeron por 27-19. Un retorno feliz a casa para recibir a los Ravens, que no se llevaron ninguna alegría de Foxborough, cayendo por 24-3. Brady y sus compañeros viajaron a Cleveland para endosar el mayor correctivo de la temporada, 42-15 y los Bengals fueron los siguientes, por un 35-28.
 
La segunda, y última derrota, llegó a manos de los Dolphins en el Pro Player Stadium, por un punto de diferencia: 28-29, desquitándose posteriormente en sus dos últimos juegos en casa: 23-7 ante Jets y 21-7 ante los San Francisco 49ers. Título divisional, y rumbo a la postemporada, una vez más.
 
Finalizando la campaña con récord de 14-2, New England fue el segundo sembrado de la AFC, derrotando a los Colts de Peyton Manning por segundo año consecutivo, por un abultado 20-3. La maldición Manning ante Brady, continuaba en pie otra campaña más. Una rivalidad inicaba su fase final, cuando llevaba viva desde el año 2001. Muchos los consideran los dos mejores, opiniones de muchos colores, algo estaba y está claro: Su rivalidad revitalizó la NFL.
 
Su siguiente juego, ante los Steelers, sembrado número uno, fue un festival de puntaje, logrando llevarse la victoria por 41-27 en el juego por el Campeonato de la AFC
 
New England volvía a asomar por el Super Bowl, segundo consecutivo, y tercero en apenas cuatro campañas. ¿Superdome?, no. Con el recuerdo de Houston aún presente, New England llegó a Jacksonville, Florida, dispuesto a derrotar a unos Eagles que, gozando de un equipo de receptores considerado el mejor de la NFL, llegaban en plenitud para conquistar la cima del éxito ante Tom Brady y sus muchachos, con Donovan McNabb y Terrell Owens a la cabeza de aquel grupo de gladiadores que habían tomado la Nacional días antes.
 
Philadelphia no llegaba como favorito, pero New England no gozaba de una ventaja excesiva de cara a un juego que demostró ser tan igualado como muchos preveían. Los de la Ciudad del amor Fraternal, amenazó primero y cuadró sus filas cual ejército concienciado ante una victoria que se antoja difícil, pero jamás imposible. No, amigos, porque los imposibles en el football, no existen. Es una palabra que no posee significado sobre un emparrillado, dentro de esas mentes. Philadelphia, con su valor como arma, y su coraje como escudo, dejó partir a sus huestes hacia la batalla.
 
Los Eagles llegaron a la yarda 8 de New England al final del primer cuarto, que había pasado con un duelo táctico y análisis del propio rival. En el primer intento, McNabb no logró conducir acertadamente y tuvo una pérdida de 16 yardas. En la siguiente, Rodney harrison logró interceptar al quarterback de los Eagles en la yarda cuatro de New England, anulando la ofensiva de Philadelphia cuando todos cantaban el primer touchdown del juego.
 
El segundo cuarto comenzó como acabó el primero: Dominio Eagle. Los de Pensilvania lograron avanzar 81 yardas, con una recepción de 40 por parte de Todd Pinkston. McNabb se vistió con los galones exigidos, y coronó la ofensiva con un buen drive de seis yardas a LJ Smith en tercera y gol, dejando a los Eagles con ventaja de 7-0.
 
New England tuvo que despertar del letargo, llegando por medio de Brady a la yarda cuatro de los Eagles. La igualada se veía cerca, pero Tom Brady recuperó un balón que Darwin Walker recuperó. Los Eagles perdieron su oportunida tras malgastar sus downs, teniendo que despejar Dirk Johnson. New England pudo recuperarse a tiempo del descanso, conectando Tom Brady con David Givens para igualar con 1:10 por jugarse.
 
Los Patriotas iniciaron la segunda mitad con una serie de nueve drives para avanzar 69 yardas, finalizando con una anotación de Vrable tras recepción de dos yardas. Pero Philly no tuvo tiempo para lamentarse. McNabb armó una ofensiva de 10 drives para ir 74 yardas arriba, con una gran recepción de Brian Westbrook en tercera y tres para lograr avanzar hacia la anotación. El juego volvía a estar igualado en los cartones, 14-14
 
New England no desaprovechó la siguiente ofensiva, que se coronó con dos recepciones de Kevin Faulk para 13 y 14 yardas, más una carrera de otras 12. Dillon coronó con una carrera de dos yardas con 13:44 por disputarse, para dejar a New England arriba por una anotación. Philadelphia tenía que reaccionar, pero la defensiva de los patriotas obligaron a un tres y fuera, y una recepción de 19 yardas de Deion Branch, dejó el terreno  para que Vinatieri lograse un gol de campo de 22 yardas. Los patriotas se iban arriba 24-14, con 7:20 por jugarse.
 
Philadelphia forzó una patada de despeje, comenzando en su yarda 21 con 5:40. McNabb logró armar una ofensiva de 13 jugadas para avanzar 79 yardas y finalizar con un pase de anotación de 30 yardas a Greg Lewis. El juego estaba a un gol de campo de ventaja, para los Patriots.
 
New England recuperó la patada corta, pero la defensiva de Philadelphia logró la suficiente presión para forzar la patada de despeje. Con 46 segundos por jugarse, McNabb tenía el partido en sus manos, fallando en el último instante al ser interceptado su drive por Harrison. 
 
New England se coronaba en Florida como campeón del Super Bowl XXXIX, emulando a los Dallas Cowboys, que durante los Super Bowls XXVII, XXVIII y XXX, han sido los dos únicos equipos en lograr tres victorias en un lapso de cuatro campañas, en el Súper Domingo. Los Patriots estaban a la altura de equipos de la talla de los Washington Redskins y entraban en el altar de los que han ganado tres Super Bowls o más, algo reservado a unos pocos, de los cuales formaban parte.
 
Tom Brady finalizó con 23 completos en 33 intentonas para 236 yardas y dos anotaciones, sin ser interceptado. Por su parte Donovan McNabb se fue con 30 completos en 51 intentonas con tres anotaciones y tres intercepciones.
 
El Super Bowl MVP fue a parar a Deion Branch, privando a Brady de un tercer galardón que le hubiese situado a la altura de Joe Montana, con 27 años. Branch, con 11 recepciones para 133 yardas, se coronó el mejor del juego. La línea defensiva de New England no fue menos, tras obligar a los Eagles a cuatro pérdidas de balón.
 
Los Patriots vieron nacer su dinastía. Lejos quedaba ya aquella primera derrota ante los Bears de Mike Ditka, que fue el comienzo de lo que ese día se coronó, de lo que ese día se conoció como la Nueva Dinastía de la NFL, y por el momento, la última en aparecer hasta hoy, febrero de 2012. El tiempo dictará si tienen digno sucesor, o son ellos mismos los que toman el testigo dejado aquel febrero de 2004 en Jacksonville.
 
Su último viaje hasta 2008, cuando en un último drive fatídico, muchas historias cambiaron drásticamente. No sabríamos decir si estaba escrito, lo único, es que New England llega a su quinto viaje al Súper Tazón esta madrugada, con Indianapolis como testigo, con New York Giants como rival, con la historia como juez y sus actos como únicos deberes pendientes.
 
Una dinastía que se vio apagada, y hoy, desea quiere renacer de sus propias cenizas. La grandeza está reservada a quien la busca, y nadie más que estos Patriots, han buscado esa grandeza desde 1980, nadie ha perseverado más tras su fracasos. Han crecido, han cambiado, pero hoy hay tres protagonistas en Indiana, que saborearon el éxito en Jacksonville ¿Adivinan quienes son?.

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