Leyendas del Calcio: Christian Vieri, el depredador nómada

En el mundo del fútbol, donde se pueden contar con los dedos de las manos los casos de jugadores ligados a unos solos colores, hubo un tiempo en el que un valiente se aventuró a correr miles de aventuras de un lado para otro con solo una bolsa repleta de goles en su espalda.

Leyendas del Calcio: Christian Vieri, el depredador nómada
Vieri ha pasado a ser uno de los mejores delanteros italianos de la historia.

Ese temerario cazafortunas, potente, fuerte y con un físico complicado de obtener, respondía al nombre de Christian Vieri. Dicho nómada basaba su estilo de vida en la supervivencia y en una forma de subsistir totalmente desinteresada, sin casarse con nadie y sin prometer amor alguno, algo que no impidió dejar una gran imprenta en todos los lugares en los que pernoctó.

Su única ley era la de romper defensas y devastar porterías haciendo lo que mejor sabía hacer, encarar el área rival y marcar goles. Sus características y sus cualidades le permitían hacerlo de cualquier manera.

Sus más de 200 goles en casi 400 partidos oficiales le convirtieron en uno de los delanteros de moda de las últimas décadas. Muchas cosas se le puede recriminar al “Bobo”, pero jamás su profesionalidad y su puntería en todos los clubes en los que dejó su huella.

Fue de su padre Roberto Vieri de quien heredó el apodo de “Bobo”. Su carrera deportiva fue el espejo de lo que vivió en su infancia. Nacido en Bolonia, siendo muy pequeño Vieri se trasladó junto a su familia a Australia, donde además de darle a la pelota se aficionó al Cricket, deporte al que siempre manifestó que le hubiera gustado dedicarse.

De su experiencia en “el país de los canguros” cogió la costumbre de dar el salto como los mamíferos marsupiales y la extendió a su dilatada carrera como profesional. Vieri comenzó su carrera como jugador en Sementales Marconi . Una vez allí, fue descubierto por el Torino donde debutó en Serie A. 

Su explosión tardaría en llegar y tras pasar por el Pisa en Serie C y por el Ravenna en Serie B, pasó a la Serie F con el Venezia, siempre obteniendo unas cifras goleadoras en torno a los diez tantos. Fue entonces cuando llegó la temporada 1995-96 y el Atalanta llamó a su puerta

Nuevamente en Serie A, Vieri consiguió anotar siete goles en 19 partidos, unas estadísticas que le valieron para firmar por la poderosa Juventus de Lippi. Ese año se convirtió en el máximo goleador del equipo con ocho tantos junto con Boksic y pudo levantar el Scudetto, la Supercopa de Italia, la Supercopa de Europa y la Copa Intercontinental.

Pero apareció el Atlético de Madrid al final de la temporada con 2500 millones de pesetas y la Juve decidió darle salida, una vez atado a Filippo Inzaghi. A pesar de que consiguió llevarse el trofeo pichichi gracias a sus 24 goles en 24 partidos con el conjunto rojiblanco, Vieri decidió nuevamente hacer las maletas para regresar al Calcio.

Su nuevo hogar fue el Lazio, donde sólo estuvo una temporada, ayudando con sus goles a que los romanos se alzaran con la Recopa. Massimo Moratti siempre dispuesto a tirar de talonario depositó en las arcas del club laziale la cifra de 32 millones de euros para hacerse con el punta italiano.

En el conjunto neroazzurro firmó su mayor estancia con un equipo. En Milán pasó seis temporadas, donde a pesar de conseguir altos registros goleadores y de alinearse junto a delanteros como Adriano, Ronaldo, Crespo o Baggio, sólo pudo levantar una Coppa de Italia.

La llegada de Mancini al banquillo interista le colocó en la lista de jugadores prescindibles, junto con su amigo Hernan Crespo y tras llegar a un acuerdo con el club para salir, se marchó gratis al vecino rival, el Milán.

A pesar de anotar cinco goles en ocho partidos, su periplo en el conjunto rossonero estuvo marcado por las continúas suplencias, así que decidió hacer las maletas nuevamente para probar fortuna en Francia. Pero en el Mónaco llegó la peor de las fortunas con una lesión en su rodilla que le impidió ser convocado para el Mundial de 2006.

La carrera de “Bobo” empezaba a hacer aguas por todos lados por lo que decidió regresar al Calcio. En verano de 2006, Vieri firmó un contrato con laSampdoria italiana, pero nunca llegó a debutar con los dorianos ya que un mes después, firmó con el Atalanta un contrato por una temporada.

Tras finalizar dicho contrato donde apenas tuvo protagonismo, fichó por la Fiorentina, donde jugó 40 partidos marcando 9 goles, tras eso, fichó de nuevo por el Atalanta, pero apenas jugó, así que en octubre de 2009, Vieri decidió colgar las botas y poner fin a su carrera.

Con la selección italiana disputó 49 partidos donde anotó 29 goles, que le permiten ser hasta la fecha el noveno jugador con más tantos vestido de azzurro. Posee además el record de efectividad en los Mundiales, tras marcar nueve goles en nueve partidos.

Nunca destacó por ser un jugador rápido, ni tampoco por ser un gran regateador, pero Vieri tenía un don para el gol. Era el clásico “rematatodo”. Su potencia era espectacular, su pegada con ambas piernas era demoledora y su remate de cabeza letal.

Siempre sabía estar en el lugar adecuado, quizás por su condición de nómada. Su complexión de boxeador imponía respeto entre las defensas rivales y su liderazgo se hacía oir en los vestuarios.

Pero como declaró una vez puesto fin a su guerra con las porterías: "Si pudiera volver atrás, no me marcharía jamás de la Juventus", Vieri solo tuvo un pero en su dilatada carrera que le acompañará por siempre en su leyenda y es que su inquietud por probar nuevas aventuras le privó de ser un sedentario coleccionista de títulos.


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