Leyendas del Calcio: Gianluca Vialli

Llevaba el gol en la sangre, pero sobretodo su gran cualidad de liderar, le valieron para capitanear primero a la Sampdoria y posteriormente a la Juve y al Chelsea, donde acabó convirtiéndose en jugador-entrenador.

Leyendas del Calcio: Gianluca Vialli
Nadie podá olvidarse de la cabeza afeitada del delantero italiano.

Hablar de Vialli en el Calcio es hablar de fútbol en estado puro. El delantero de Cremona, emana por todos los poros de su piel, el deporte de la pelota. Un pequeño gran genio, que tuvo la suerte, mas que merecida, de triunfar en el Fútbol.

La mejor Sampdoria de la história, tuvo en su ataque a uno de los mas demoledores que se recuerda en el país de la bota. Vialli encontró en Mancini (actual técnico del Manchester City), su mejor socio, para derribar las murallas defensivas de los equipos del Calcio.

A Genoa, llegó tras empezar su carrera en su Cremonese natal, que lo transfirió a la Samp, por una cifra record en aquella época. Allí permaneció ocho temporadas, donde consiguió los mayores logros del club en su historia: 1 Scudetto, 3 Copas de Italia, 1 Recopa y un título de capocanonieri de la Serie A.

Aquel equipo entrenado por Vujadin Boskov y que contaba en sus filas, con jugadores como Pagliuca, Vierchowod, Lombardo o Toninho Cerezo, consiguió someter a los grandes de Italia, con un fútbol, serio y sobrio detrás y contundente y poderoso en ataque, con la dupla Vialli-Mancini.

Gianluca, aterrizó en la Vecchia Signora, con 31 años, la temporada 1992-1993, tras perder la final de la Copa de Europa ante el Barcelona de Cruyff. A pesar de haber dicho varias veces que no a Milán y Roma, a la Juve de Agnelli no se pudo negar. El proyecto que se le ofrecía era volver a recuperar la hegemonía del Calcio, con la camiseta bianconera y con los galones de líder.

En su primera temporada en Torino, consiguió la Copa de la Uefa. Durante sus 4 años en la Juve, también consiguió la Copa de Europa, el Scudetto y una Coppa de Italia. Volviendo ser la piedra angular del equipo de Lippi, que lo nombró capitán a la temporada siguiente de su llegada.

El tridente ofensivo que formaba el ex-seleccionador italiano, con Ravanelli y un jóven Del Piero que empezaba a dar sus primeros pasos en su carrera, destrozaron las defensas del Calcio. "Lucagol", anotó 53 goles en 145 partidos jugados con los bianconeros, formando parte de uno de los seis únicos futbolistas italianos, que han conquistado las tres grandes Copas (Copa de Europa, Copa de la Uefa y Recopa).

Con 35 años decidió probar fortuna en la Premier, respondiendo a la llamada de Ruud Gullit, por aquel entonces entrenador del Chelsea. Allí jugó durante sus últimas tres temporadas como futbolista, antes de retirarse. Su mala relación con el entrenador holandés, acabó por relegarle al banquillo, hasta que Gullir fue destituido y a Vialli le llegó la propuesta de convertirse en entrenador-jugador de los "blues".

Siguió coleccionando títulos en Inglaterra, como siempre hizo, alzándose con la Copa de la Liga y con la Recopa de Europa, al poco de hacerse cargo del equipo. También le ganó al Real Madrid la Supercopa de Europa y llevó al equipo a quedar tercero en la Premier, la mejor clasificación desde el 1970.

Al año siguiente llevó hasta los cuartos de final al Chelsea y a ganar la Fa Cap, pero ya en su tercer y último año, un mal comienzo en el campeonato y algunos problemas con algunos jugadores de la plantilla, acabaron con su despido.

Con la Selección Italiana ,disputó el Mundial del 86 y del 90 y la Eurocopa del 88. Muy polémica en Italia, fue su exclusión del Mundial de Usa 94, donde como él mismo reveló:  "Eramos dos gallos en el mismo gallinero", su mala relación con Arrigo Sacchi le cerró las puerta de la azzurra.  Anotó 16 goles en 59 partidos con el combinado nacional.

Vialli, era un delantero rápido, oportunista y con un tremendo disparo, que le hacia ver puerta con facilidad. Su remate de cabeza también era una de sus armas, a pesar de su corta estatura. Pero lo que siempre marcó entre todos sus compañeros y todos aquellos que le conocieron, fue que tenía cuerpo de jugador y cerebro de entrenador. Allá donde iba, Vialli era la voz cantante y el líder al que todos seguían y a quienes hizo alcanzar la gloria, como el buen comandante que fué.