Leyendas del Calcio: Jean Pierre Papin

Hablar de Papin, es hablar del fútbol nostalgico, ese que en los 90, era dominado por los equipos en los que precisamente militaba el delantero francés, que convivió en una época dorada para los arietes en Francia con jugadores como Ginola o Cantona.

Leyendas del Calcio: Jean Pierre Papin
Papin, fue uno de los mejores delanteros en los 90.

Papin ha dejado una huella muy profunda en el mundo del fútbol, aportando un puñado de granos de arena a la história del deporte rey. Empezó su carrera en equipos modestos de Francia, hasta que una temporada de explosión en el Brujas belga, donde anotó 26 goles en 35 partidos, le abrieron las puertas del Olimpique de Marsella.

Allí permaneció seis temporadas, siendo parte fundamental, del mejor equipo de la história del Marsella, que consiguió 4 campeonatos de Liga y 1 copa de Francia. Individualmente, se llevó el premio de máximo goleador de la Ligue en cinco ocasiones y el de la Copa de Europa en tres ediciones, además de llevarse el balón de oro en el año 91.

Aquel equipo, era liderado por el "pequeño" Papin, pero estaba arropado por jugadores de la talla de Angloma o Deschamps, además de Francescoli o Cantona en sus primeros años. Solo un pero, le quedó en el Marsella y fue la final de la Copa de Europa, que perdió en el 91, ante el Estrella Roja en los penaltis.

Un Estrella Roja, que tenía como estrella a Dejan Savicevic, que llegó a Milán junto a Papin, de la mano de un Berlusconi, que en aquellos tiempos, era capaz de fichar en un verano a las dos estrellas de los dos equipos finalistas de la Copa de Europa, muy distinto a los últimos traspasos que se conocen en Milán.

Era el año 92 y aquel Milan de Capello ya llevaba hecho un trozo de camino del defintivo rodillo en el que se convertiria poco después. Con los rossoneros, permaneció dos temporadas, aunque a pesar de solo disputar 53 partidos, en los que anotó 25 goles, consiguió ganarse el respeto y la admiración, que todavía perdura en la hinchada rossonera.

Papin, siguió sumando trofeos a su museo y se alzó con dos Scudettos. Tuvo que acabar haciendo las maletas, a pesar del desacuerdo de la afición, por la política de rotaciones, que ya empezaba a implantar Capello en aquella época y que le impedía jugar con asiduidad.

Como colofón a su carrera, consiguió alzarse con la Copa de Europa con el conjunto italiano, en el 94, ante el Barcelona en aquel 4-0 que aun escuece en Can Barça. A la tercera fue la vencida y es que un año antes, Papin volvía a ver como se le escapaba la "orejuda", esta vez ante su ex-equipo, el Marsella, en aquella polémica final, que acabó desposeiendo del título al conjunto francés, por el presunto "soborno" de Bernard Tapie.

Tras su marcha de Milán, su carrera ya nunca volvió a ser la misma. Se marchó al Bayern de Munich, donde tras dos años, nunca consiguió adaptarse y decidió regresar a la patria francesa, donde completó dos buenos años en el Girondins de Burdeos, para pasar al Guingamp, donde solo disputó 9 partidos, anotando 3 goles y decidió colgar las botas.

Pero hace poco decidió retomar el fútbol, a sus 45 años en un equipo aficionado francés. En su etapa de profesional llegó a marcar mas de 270 goles en partidos oficiales. Con la selección francesa, también dejó su imprenta goleadora, anotando 30 goles en 54 partidos con los "bleus".

Papin era un delantero centro muy rápido y hábil. Famosas fueron sus bicicletas, a las que la prensa francesa bautizó como "Papinades". Siempre tenía entre ceja y ceja la portería contraria y nada mas recibir el balón, su objetivo se centraba en meter la pelota entre los tres palos. Muy fuerte fisicamente, pero técnicamente muy limitado, al menos en sus inicios, Papìn basaba su éxito en el trabajo y en la perserverancia que demostraban en perfeccionar tanto lo que sabia hacer bien como lo que no se le daba tan bien. Jean Pierre Papin, el obsesivo del gol.