Leyendas del Calcio: Pavel Nedved

El 31 de mayo de 2009, el mundo del fútbol lloró la marcha de uno de los mejores jugadores que ha dado la historia del balón. Pavel Nedved colgaba las botas tras disputar su último partido con la camiseta bianconera.

Leyendas del Calcio: Pavel Nedved
El mejor jugador checo de la História, se convirtió en una referencia mundial.

El rival no podía ser otro que el Lazio, el club en el que empezó a darse a conocer. Aquel día el Olímpico de Turin no solo despidió a un ídolo, despidió a uno de los suyos, una parte del escudo de la Vecchia Signora.

Nedved se despidió a lo grande, otorgando dos asistencias de gol a Vincenzo Iaquinta, para poner fin a su legado como Juventino. Aquel día, una parte de la historia de la Juve se fue con él.

El León de Praga empezó a labrar su leyenda en el Dukla Praga, que fue su primer equipo profesional. Solo permaneció una temporada, ya que llamó la atención del Sparta de Praga, que contó con sus servicios durante 4 temporadas, consiguiendo tres campeonatos de liga y una copa.

En la temporada 96 el Lazio le abrió las puertas de Europa, para convertirse en uno de los pilares básicos del mejor conjunto laziale de la historia, que colmó sus vitrinas con un campeonato, dos copas de Italia, una Recopa y una Supercopa de Europa.

Durante sus cinco temporadas en Roma, conquistó el corazón de todos los aficionados romanos, que lloraron su marcha cuando el verano de 2001, el traspaso de Zidane al Real Madrid, trajo consigo la llegada a Turin del “ Cañon Checo”, junto a Gianluigi Buffon, Lillian Thuram y Marcelo Salas.

Sin duda fue un gran negocio para los bianconeros, que vieron como la marcha de Zizou la cubriría el jugador que consiguió hacer grande al Lazio. A pesar de llegar con 29 años, el checo amortizó cada uno de los 42 millones de euros que le costó a Moggi llevárselo de Roma.

A pesar de un comienzo algo dubitativo, que hizo poner en alerta a todo el juventinismo, Nedved a base de lucha, garra, esfuerzo y mucho corazón, empezó a ganarse poco a poco a la afición bianconera.

Fue en Torino, donde Nedved consiguió el mayor reconocimiento mundial. En la temporada 2003 consiguió llevar a su equipo a la final de la Champions, que le valió para llevarse el balón de oro ese mismo año.

El fútbol español recuerda con un sabor agridulce la figura de esa melena rubia esbelta, que sacó de Europa primero al SuperDepor en la liguilla, posteriormente al Barcelona en cuartos de final y ya en semifinales fue el Madrid la víctima. Todavía se mantiene en la retina de los juventinos, las imágenes de Pavel llorando sobre el césped de Delle Alpi, tras ver una tarjeta en los instantes finales de las semifinales ante los blancos, que le impidieron poder disputar la final de 2003 ante el Milán.

Ya nunca se sabrá, pero a buen seguro que con el León de Praga sobre el césped de Manchester, esa final ante los rossoneros habría sido muy distinta, ya que la Juve perdió a su buque insignia, que esa temporada vivió su momento de mayor esplendor.

Sus números como Juventino no ofrecen ninguna duda: 327 partidos y 65 goles, siendo pieza fundamental en la consecución de 4 Scudettos y 2 Supercoppas de Italia. Pero lo que no ofrece ninguna duda fue su compromiso con el club.

En el verano de 2006, estalló el Calciopoli, con la desbandada general de varios jugadores importantes del conjunto bianconero. Entre ellos no figuraba Nedved. El checo, fue definido por Lapo Elkan (el nieto de los Agnelli), como uno de los cinco samurais junto a Del Piero, Buffon, Trezeguet y Camoranesi

La vieja guardia pretoriana  a la que no le tembló el pulso cuando el equipo fue descendido a Serie B y a la que no se le cayeron los anillos por tener que jugar en los siempre complicados campos de la Serie B italiana, desechando ofertas de equipos punteros de Europa.

Pavel fue junto a Del Piero, el primero en manifestar, en pleno derrumbamiento del Calciopoli que iba a continuar en Turin. Si ya de por si, Nedved era considerado una leyenda, ese gesto solo hizo que ensalzar todavía mas su figura.

Además de ese gesto, todavía le quedó tiempo para un último detalle con el club de sus amores y sobretodo con la afición bianconera. Tras colgar las botas, Mourinho, intentó convencerle para que fichase por el Inter de Milán, alegando que lo necesitaba para ganar la Champions.


Como era de esperar en un hombre de palabra, Nedved la rechazó sin contemplaciones, desoyendo las cifras astronómicas que le pusieron sobre la mesa y no haciendo caso de los consejos de su representante Mino Raiola que intentó convencerle para que continuase.

Pero Pavel se negó. No podía hacerle ese feo al equipo que le había hecho tan feliz y que tanto le había dado. Curiosamente esa misma temporada los neroazzurros hicieron triplete, pero seguro que Nedved nunca se arrepintió de no haber aceptado la oferta.

Han pasado ya dos años y todavía hoy e antoja imposible imaginar una JUVE sin Pavel pero gran parte de culpa la tiene el propio Nedved, por haber "malacostumbrado" a verle temporada tras temporada vistiendo el número 11(que tras su marcha siempre tendrá un peso que jamás nadie podrá llenar),confiando siempre en su inmortalidad sobre los terrenos de juego, resistiéndonos a pensar que el bueno de Pavel se merecía un descanso después de haber regalado tantas buenas tardes de futbol.

Al futbol le costará reponerse de este gran mazazo ,pero ya se sabe que es ley de vida. Lo único que no todo futbolista consigue es un balón de Oro ,infinidad de reconocimientos, de títulos, de goles, de garra, de carisma y de afecto, como el que Nedved se llevó bajo el brazo.

 

Nunca una marcha fue tan dolorosa, a su lado las del Calciopoli suenan a risa y comparada con la de Pavel que nos hace encoger el corazón no significan nada.

Los bianconeros jamás olvidarán esa melena rubia al viento corriendo y luchando contra todo y contra todos .Defendiendo el escudo que siempre quedará marcado en su pecho y en el que siempre será recordado. Porque tu Pavel aunque no estés, nunca dejarás de estar presente en el campo. Tu te has ido pero nosotros  nos quedamos con tu espíritu y tu carisma. Tu zurda prodigisiosa ya aguarda en el Olímpo de las estrellas.

Se fue una leyenda del futbol, se marchó  una parte de la historia de la JUVE.