Hasta siempre, rubio
Ha fallecido Marco Simoncelli. Un trágico accidente, en el que Colid Edwards lo arrolló sin poder evitarlo, ha puesto punto y final a la vida de un genial piloto de sólo 24 años.
El deporte es un foco mundial de pasiones. Nuestros héroes nos emocionan, nos hacen reir, saltar gritar, enervarnos… Y por desgracia, a veces nos hacen llorar. Eso es lo que ha pasado hoy en el circuito de Sepang, Malasia. Se nos ha ido Marco, Marco Simoncelli, un genial piloto de 24 años que ha dado mucho que hablar durante toda carrera.
Todos los aficionados españoles al motociclismo hemos atacado en varias ocasiones su forma de pilotar, e incluso algunas de sus declaraciones. Especialmente cuando involucraban a nuestros pilotos. Los españoles somos pasionales, mucho. Más si hablamos de deporte. Pero a todos esos mismos aficionados se nos ha encogido hoy el corazón al enterarnos de la triste noticia.
Es duro, muy duro, que fallezca un piloto. Pero es más duro aún que la causa sea la inevitable actuación de otro compañero. Colin Edwards, una de las mejores personas de la parrilla de Moto GP, ha atropellado, sin poder evitarlo, al italiano. También es momento de acordarse de él. De lanzarle mensajes de ánimo y apoyo. De recordarle y de dejar bien claro que la culpa nunca ha sido ni será suya. La culpa es de la mala suerte. De la muerte, que no siempre elige el mejor momento para llevarnos a su regazo.
Hoy no era el mejor momento. Quizá Marco, esté donde esté, piensa que por lo menos se ha ido del mundo haciendo lo que más le gustaba hacer, pilotar una moto. Pero se ha ido sin tener que irse. No era su momento. No lo merecía. Nadie merece nada similar. El sentimiento de rabia e impotencia es global y compartido por todos. No era el momento de dejar de ver esa melena rizada rubia por los circuitos de todo el mundo. Una melena tan característica que su casco tenía que ser personalizado para que pudiese resguardarla.
España es un país de deportistas, de deporte y, me aventuraría a decir, de buenas personas. El motociclismo español, el deporte en general y todo el país se han sumado a las condolencias por la muerte de Marco. Mario Suárez, Pau Gasol, José Manuel Calderón, Carlos Cuéllar, Roberto Soldado… Y muchos periodistas, no sólo del gremio del motociclismo: Julio Maldonado, Yago de Vega, Jesús Gallego, Agustín Castellote, Santi Cañizares o José Luis Toral son sólo algunos de ellos. Pero, lógicamente, los que más lo han sufrido han sido los enviados al mundial, la familia del motociclismo español.
A pesar de todo, ha sido Jorge Lorenzo quien ha expresado con dos palabras el sentimiento de todos: “¡Qué mierda!”. Por su parte, el periodista Raúl Romojaro ha dado la enhorabuena al aficionado español por ser justos con Simoncelli, por criticar lo criticable y por lamentarse de lo lamentable.
La consigna es clara y común. Descansa en paz, Marco Simoncelli. Mucho ánimo y mucho apoyo a toda su gente y a toda la familia del motociclismo. Nadie merece que las circunstancias que ponen punto y final a la maravillosa vida sean tales. De nuevo Jorge Lorenzo ha sido el encargado de dejarlo claro: “No sé qué decir de un día así... Solo sé que te echaremos de menos. Descansa en paz Marco”. Nadie sabe qué decir. Todos le echaremos de menos. Hasta siempre, rubio.



