Massimiliano Biaggi, el emperador romano de las seis coronas

Tras su título de Campeón del Mundo de Superbikes 2012, Max Biaggi consiguió el sexto cetro mundial de su carrera deportiva. A sus 41 años, el romano sigue ampliando su palmarés. Esta es la trayectoria de Massimiliano Biaggi, el emperador romano de las seis coronas.

Massimiliano Biaggi, el emperador romano de las seis coronas
Massimiliano Biaggi, el emperador romano de las seis coronas (Foto: Alex López-Rey - VAVEL)

Hace 41 años, la ciudad de Roma asistía al nacimiento de una futura estrella de motociclismo. Massimiliano Biaggi, conocido habitualmente como Max,  daba sus primeros pasos en la capital italiana. Los pasos de alguien que es hexacampeón mundial desde el domingo.

Un icono del motociclismo que alcanzó su cota más alta a finales de los 90, y que tras buscar el máximo logro sin éxito en la categoría reina, buscó nuevos horizontes en otro Mundial, el de Superbikes. Un campeonato que le vio coronarse en 2010, y que este año en Magny-Cours le devolvió la opción de volver a cambiar su tradicional 3 en el carenado por el 1. La historia de un emperador romano con seis coronas.

Precoz salto a la fama. Campeón de Europa y aspirante al Mundial

Su historia es más tardía que la del resto de prodigios de la velocidad, quizá por eso sigue a mandos de una moto una vez superada la barrera de los 40 años. Su primera moto llegó a los 17 años, y el bueno de Max ya estaba compitiendo un año después.

1990 vio la primera aparición de Max Biaggi en un circuito, más concretamente en un campeonato italiano de producción sport, el cual ganó. Su trayectoria era ascendente, ya que ese logro le abrió las puertas del Campeonato de Europa de 250cc. Max disputó ese certamen en 1991, y conseguía hacerse con el título, en un año en el cual tuvo sus primeras experiencias mundialistas, corriendo los Grandes Premios de Europa, Francia, Gran Bretaña y San Marino.

El título europeo le proporcionó un hueco en el Mundial a partir del año siguiente. En 1992, con 21 años, Max Biaggi realizaba su primera temporada completa en el Mundial de motociclismo, en la categoría de 250cc. En su primer año, el piloto romano ya dejó su sello de calidad, logrando cuatro poles y cinco podios, entre ellos una victoria en Sudáfrica, la última cita de la temporada. Biaggi logró ser quinto en la clasificación general, se convirtió en una de las estrellas de la categoría y máximo aspirante al título para la temporada siguiente.

Para entonces, el italiano fichó por Honda, y pese a que los resultados fueron buenos, el salto experimental fue mayor que el cualitativo. Calcó las estadísticas de podios, con una victoria, dos segundos y dos terceros, y finalizó cuarto la temporada, en un campeonato ganado por el japonés Tetsuya Harada. Max decidió entonces volver a Aprilia, la marca con la cual empezó y se sentía más a gusto. Y la vuelta a la casa italiana no pudo ser mejor…

1994-1997: Dominio incontestable en 250cc y cuatro títulos consecutivos

Llegaba 1994 y de nuevo Max Biaggi partía como uno de los principales favoritos para el título del cuarto de litro. El piloto italiano volvía a Aprilia tras su breve paso por Honda, y lo hizo de la mejor manera posible. Max ganó las dos primeras carreras de la temporada, y mantuvo un gran nivel. No obstante, tres carreras sin finalizar (Jerez, Mugello y Donington) lastraron su temporada e hicieron que Harada pudiera acercarse a él en la lucha por el título. Pero las cinco victorias y diez podios totales a lo largo de la temporada fueron más que suficientes para que Max Biaggi lograse su primer Campeonato del Mundo de 250cc, título que certificó en el circuito de Montmeló.

Con un título en el bolsillo y 23 años, ‘El Corsario’ comenzaba su revalida en 1995. De nuevo Harada sería el principal rival, pero esta vez Max ganó con mucha más solvencia. En un campeonato disputado a 13 Grandes Premios, Biaggi logró la victoria en ocho, y solo se le escapó el podio en Japón. Título incontestable para el italiano, que comenzaba a dominar con mano de hierro la categoría intermedia. Max disfrutaba, y sus tifossi con él. No había prisa para subir a 500cc, quedaban dos nuevos títulos.

El guion sería calcado al año siguiente, aunque apareció un nuevo rival: Ralf Waldmann. El alemán sería la principal sombra de Biaggi, quien pese a ganar nueve carreras en la temporada, tuvo que esperar hasta la última carrera para hacerse con el título ante el regular piloto germano. El campeonato llegó hasta la última cita en el aire, con un punto de ventaja para Biaggi tras su retirada en Brasil. El italiano ganó la última carrera y certificó así su tercer título consecutivo, el más complicado de los que ganó. 6 puntos de ventaja y un triplete con Aprilia. Max buscó un nuevo reto, y volvió a Honda.

Biaggi y Waldmann eran los principales candidatos al título en 1997. El italiano buscaría su cuarto título consecutivo, esta vez a mandos de una Honda del equipo de Erv Kanemoto y compartiendo patrocinador con su principal rival. No fue su mejor temporada, pero logró cinco victorias y fue más regular que su compañero de marca. De nuevo el campeonato se decidía en la última cita, y esta vez también con Harada entre los aspirantes. Biaggi partía con ventaja, y pese a la victoria de Waldmann, su segundo puesto en Australia le daba el cuarto título consecutivo. El reto con Honda estaba cumplido y 250cc se le había quedado pequeña a Max. Su próximo reto, el salto a la categoría reina. Con 26 años, Biaggi llegaba a la parrilla de 500cc.

Un debut destacable en 500cc

De nuevo con Honda, y de nuevo inmerso en una estructura con Erv Kanemoto. Así llegaba Max Biaggi a la categoría reina. Después de marcar una época de casi un lustro en 250cc, el entonces tetracampeón italiano llegaba a la verdadera batalla. Mick Doohan y Álex Crivillé serían sus principales rivales en 500cc. El debut de Biaggi fue brillante, y es que el italiano se impuso de manera incontestable en su primera carrera en el medio litro, disputada en Suzuka. Max mostró sus credenciales a las primeras de cambio, y esa fue su tónica a lo largo de la temporada.

Con un balance de cuatro podios en sus cuatro primeras carreras en 500cc, Biaggi pasaba a ser uno de los aspirantes al título. La lucha por el campeonato fue a tres bandas, entre Max, Crivillé y Doohan. El Mundial de 500cc en 1998 estaba en un puño, pero el GP de Cataluña borró de un plumazo todas las esperanzas para Biaggi y Crivillé. Ambos pilotos querían destronar a Doohan, pero aquel día en Montmeló condenó sus opciones. Crivillé se fue al suelo en la salida tras ser arrollado por Fujiwara, y Biaggi acabaría la carrera descalificado al adelantar con bandera amarilla y hacer caso omiso a los comisarios que le obligaban a hacer un stop ang go por este hecho. Doohan cogió en un momento una renta que no había logrado en todo el campeonato, y tras exhibirse en la carrera siguiente en Phillip Island, certificó su quinto título. Biaggi cerraba su debut en 500cc con dos victorias y un más que meritorio subcampeonato, mientras que Crivillé acababa tercero.

Fichaje por Yamaha. Crivillé, Roberts y Rossi le apartan del título de 500cc.

Para 1999, Doohan, Crivillé y Biaggi eran los principales candidatos al título de la máxima categoría. Con quien no contaban era con Kenny Roberts Jr, quien ganó las dos primeras carreras del año y desde el principio se metió en la lucha por el campeonato. También a las primeras de cambio, Doohan quedó fuera de esa lucha. El australiano sufrió una grave lesión en los entrenamientos de Jerez, que fue definitiva en su carrera y le hizo retirarse del motociclismo. Así pues, la lucha se volvía a reducir, pero Álex Crivillé se mostró intratable. El español logró seis victorias y se proclamó Campeón del Mundo de 500cc, con Roberts subcampeón y Okada tercero.  El año fue complicado para Biaggi, que quedó cuarto en su complicada temporada de adaptación a la Yamaha, con una única victoria y siete podios en un 99 muy irregular, que cerró con cuatro abandonos.

El año 2000 estaría marcado por la lluvia. Y en esas condiciones, Roberts se mostró como el más regular y se alzó con el campeonato. Crivillé no pudo defender su corona, mientras que el emperador romano volvió a pecar de irregularidad. Sus cuatro abandonos en las cinco primeras carreras le lastraron durante toda la temporada, y pese a ganar dos carreras en la parte final de temporada, Biaggi solo podía ser tercero del campeonato, superado incluso por un talentoso debutante: Valentino Rossi.

Y llegaría 2001, el inicio de su historia de amor con el 3 en el carenado, pero sobre todo, el inicio de su lucha con Rossi,. Todo comenzó con el pique y los toques en la carrera de Suzuka, pero no solo fue en pista, ya que justo antes del podio del GP de Cataluña ambos llegaron a las manos. Biaggi se vio frustrado ante la aparición de un joven compatriota descarado, que desprendía talento en cada curva. Rossi apabulló en su segunda temporada en 500cc, logrando el título con solvencia, y para más inri, proclamándose campeón en una carrera que ganó a Biaggi en el mano a mano. ‘El Corsario’, estandarte del motociclismo italiano durante finales de la década, vio su figura aparcada a nivel nacional mientras la de ‘Il Dottore’ crecía a marchas agigantadas. Aquel año, Rossi lograba su tercer título, uno menos que Max, pero tenía el más importante, el del medio litro. Valentino llegó, vio y venció. Max fue subcampeón, pero con un sabor muy amargo.

Cuatro años en MotoGP marcados por el dominio de su principal enemigo

2002 trajo consigo una nueva era, la de MotoGP. Las motos de 500cc sería sustituidas por otras de 990cc y motor de cuatro tiempos. Biaggi continuó su andadura en Yamaha, pero el binomio Rossi-Honda RC211V era imbatible. Rossi volvió a exhibirse, logrando su cuarto título mundialista, mientras que Max tuvo que conformarse con luchar por el subcampeonato. Sus dos victorias fueron una anécdota comparadas con las 11 de Rossi. Biaggi necesitaba un cambio para asaltar la tan perseguida corona de la categoría reina…

Max, como todos, se vio eclipsado por un 46 amarillo que agrandaba su leyenda a pasos agigantados

Y ese cambio llegaría al año siguiente. De nuevo a Honda, esta vez en el equipo de Sito Pons y con Ukawa como compañero. Pero tampoco fue suficiente. Max no pudo seguir el ritmo de Rossi y Gibernau durante la temporada, y la situación se repitió también en 2004. Mientras Valentino llevaba títulos de MotoGP para Italia bien desde Honda o bien desde Yamaha, Biaggi seguía luchando año tras año por el ansiado campeonato de la categoría reina del motociclismo. Pero Max, como todos, se vio eclipsado por un 46 amarillo que agrandaba su leyenda a pasos agigantados.

Los años no pasan en balde y Max empezaba la temporada 2005 con 33. Era su último intento en MotoGP, y lo haría desde el equipo Repsol Honda, una estructura de garantías para poder poner en aprietos a Rossi. Pero tampoco fue posible, es más, el 46 volvió a dominar de forma incontestable como en años atrás, completando una temporada de ensueño y sumando su séptimo título y el quinto consecutivo en la categoría reina. Biaggi se mostró intermitente, a veces brillante, pero en muchas otras apagado. Su quinto puesto en la general, su primera temporada sin victorias desde 1992 y sus cuatro únicos podios pese a estar en el equipo oficial de HRC, fueron un punto de inflexión. Un punto final a su carrera en el Mundial de MotoGP. Max Biaggi decidió parar, descansar durante un año y cargar las pilas en busca de nuevos objetivos.

2006: un año sabático para Max

Tras no conseguir equipo para 2006, Biaggi se planteó la temporada como un año sabático. A sus 34 años, las oportunidades cada vez eran menores, y a pesar de sus cuatro títulos mundiales seguidos en 250cc, pesaba más la sombra de las ocho temporadas en la categoría reina sin rematar las expectativas de título. Tan cerca y a la vez tan lejos durante tantos años, hasta que en 2006 llegó el parón.

El emperador romano llegó incluso a realizar pruebas con el equipo Midland de F1, pero tenía ya su próximo objetivo entre ceja y ceja: las Superbikes. En aquel 2006 sabático para Biaggi, Troy Bayliss ganó el título de Superbikes después de tres años sin pena ni gloria en MotoGP. Max vio allí su vía de escape, la competición en la que poder luchar verdaderamente por el título que no saboreaba desde 1997, y en 2007 se embarcó en el equipo Suzuki del Mundial de Superbikes.

Rumbo a Superbikes. Dos años irregulares en Suzuki y Ducati

Biaggi llegaba a Superbikes como uno de los principales favoritos para hacerse con el título. Y no quiso dejar opción a la duda. En su primera carrera en Superbikes, Max logró una disputada victoria en Qatar. Las lágrimas inundaron sus ojos, quizá estaba más emocionado que en cualquiera de sus cuatro títulos de 250cc. ‘El corsario’ remató aquel gran fin de semana con un segundo puesto en la segunda manga, y ya era el rival a batir tras la primera cita.

No obstante, su temporada fue irregular y eso le marcó en los momentos claves. El italiano consiguió 17 podios en 25 carreras, 3 de ellos desde lo más alto, pero no fue suficiente para batir al ‘pianista’ James Toseland, que ganó su segundo título en Superbikes y se ganó el billete para embarcar en MotoGP en 2008. Biaggi fue tercero en su primer año en este campeonato, pero su futuro peligró cuando la cervecera Coronita dejó de patrocinar al equipo Suzuki y este desapareció del campeonato. El romano recibió una oferta del equipo ‘satélite’ de Ducati en Superbikes, al que fue a parar en 2008.

Precisamente ese año fue el peor de su carrera en lo que a resultados se refiere. No ganó ninguna carrera y solo logró siete podios de 28 posibles, en un año dominado por Troy Bayliss, que ganaba el título en su última temporada en activo a los 39 años. En el caso de Biaggi, apareció una nueva oportunidad, y el romano decidió embarcarse en el ambicioso proyecto de Aprilia en el Mundial de Superbikes.

Llegada a Aprilia. Un año de adaptación y otro de gloria

2009 acogió la vuelta de Aprilia al Mundial de Superbikes. Lo hacía con la novedosa RSV4, en un proyecto con mucho futuro que empezó de la mano de Max Biaggi, un viejo conocido de la casa de Noale, con la que ganó tres de sus cuatro Mundiales de 250cc. El primer año fue de adaptación, pero el binomio Biaggi-Aprilia RSV4 dio sus primeros frutos: nueve podios y una victoria, dónde sino, en Brno, su circuito talismán. Aprilia pasó con nota la prueba inicial, 2010 era el año indicado para el asalto al título.

Y efectivamente, 2010 fue el año. Ganó con holgura, con una regularidad espectacular. Las victorias valieron su peso en oro y Biaggi consiguió nada menos que 10. 451 puntos en su casillero y terminadas todas y cada una de las 26 carreras del campeonato en los puntos. Un año de ensueño para Max, que saboreaba las mieles de un título mundial 13 años después del último logrado y a los 39, quedándose a unos meses de ser el campeón más ‘viejo’ de la historia de las Superbikes. Y encima, se proclamó campeón en Italia. El guion perfecto para una larga película que enfilaba ya los títulos de crédito con un sabor agridulce.

Un título por medio punto un año después de encontrarse con un Checa inconmensurable

Pero la película también tenía un hueco para otro protagonista: el incombustible Carlos Checa. El compañero de Max durante cuatro años en Yamaha, se unió al club de campeones de Superbikes a los 39 años. El de Sant Fruitós realizó una temporada inmaculada, y no dio opciones a sus rivales. Biaggi asomó la cabeza durante muchos momentos del año, pero en su vuelta al número 1 en el carenado se encontró con un Toro que embistió con más fuerza que nunca. Título para Checa y tercer puesto en la general para Biaggi. Vuelta al número 3 y las miras puestas en recuperar la corona.

La Aprilia RSV4 tenía todo para triunfar esta temporada. Un misil puesto en unas de las mejores manos, que pese a acumular muchos años y carreras, siguen teniendo un tacto envidiable. El Mundial de Superbikes 2012 ha tenido de todo; una temporada cargada de emoción, de imprevistos, de vuelcos a la clasificación y de carreras de infarto. Biaggi tenía la moto, el pilotaje y la experiencia para llevarse un campeonato así.

Cinco victorias, la mitad que en su anterior título de Superbikes, y casi 100 puntos menos que aquella vez, le han bastado para proclamarse Campeón del Mundo de Superbikes de 2012, el segundo para él y el sexto en su carrera deportiva al contar los cuatro de 250cc. Ni un error de novato en la primera manga de Magny-Cours le pudo arrebatar el título. A sus 41 años y 103 días, se convertía en el ganador con más edad de un Mundial de Superbikes; y por tan solo medio punto sobre un Sykes que corría con el empuje de un compañero que sufrió uno de los peores castigos que un bello deporte como el motociclismo puede dar a aquellos que lo hacen grande.

Incombustible Max

Agrio en ocasiones -que se lo digan a Melandri cuando le propinó un tortazo en la cara el pasado año, o a Rossi cuando ambos se pelearon hace ya más de una década-, difícil compañero, pero con el brillo especial de los campeones en la mirada.

La finura hecha pilotaje, su mayor virtud, y quizá también uno de sus defectos. Falto de garra en ocasiones sobre la pista, su mayor espina fue no ganar un título de 500cc o MotoGP. Pero es digno de admirar, empezó más tarde que la mayoría de los campeones, y quizá eso mantiene aún viva su llama de competir, de luchar por seguir ganando. No fue un ganador nato en el momento clave, pero siempre dejaba su sello. Y a los 41 años lo sigue haciendo. El eterno placer de llevar el 1 en el carenado y ser infiel a su querido 3 le da fuerza para seguir al pie del cañón. Su carrera deportiva quizá esté cercana a su fin, y a pesar de esa gran espina que tiene clavada, tiene seis rosas en modo de título a las que mimar cuando cuelgue el mono. Él es Massimiliano Biaggi, el emperador romano de las seis coronas.